:: Estudios Bíblicos

El relato de Jesús según Mateo

Por Pablo A. Jiménez

Introducción

¿Por qué el Evangelio de Mateo relata la historia de Jesús de Nazaret? ¿Por qué la historia de Jesús debe ser relatada una y otra vez? En este trabajo presentaré una breve reflexión del relato de Jesús según Mateo. Mi tesis es que Mateo relata esta historia con el propósito de revelar la verdadera identidad de Jesús. Según Mateo, Jesús es el Hijo de Dios encarnado. En Jesús de Nazaret Dios está con nosotros y demuestra Su solidaridad con la humanidad.

El relato de Mateo

El interés de Mateo de revelar la verdadera identidad de Jesús queda bien claro a través de todo el Evangelio. De forma muy particular, los primeros dos capítulos están dedicados a esta tarea. El Evangelio de Mateo comienza presentando el linaje de Jesús a través de su genealogía (1:17). Las siguientes perícopas están dedicadas a explicar su nacimiento u "origen", como dicen algunas traducciones en 1:18. Aquí encontramos una declaración arrebatadora en cuanto a la identidad de Jesús: un niño concebido del Espíritu Santo (1:20), su nombre afirma su ministerio salvífico (1:21). En resumen, Jesús es "Dios con nosotros" (1:23).

Pero esto es tan solo el comienzo de la revelación del Evangelio. En los capítulos 3 y 4, Jesús comienza su ministerio cuando una voz celestial, luego de su bautismo (3:16-17) proclama que El es el "Hijo de Dios". Su primer ataque es con el mismo diablo. El tentador le ofrece "los reinos del mundo" (4:8), más Jesús opta por proclamar "el reino de los cielos" (4:17).

Es aquí que llegamos al corazón del Evangelio de Mateo. ¿Quién es este Jesús? Jesús es el Hijo de Dios y en quien la soberana voluntad de Dios se allega. Estas son las "buenas nuevas". Por lo tanto, Mateo nos relata la historia de Jesús porque esta narrativa teológica revela la salvación de Dios.

De aquí en adelante, el Evangelio nos presenta distintos aspectos del ministerio de Jesús. Primero, Jesús es presentado como el Maestro que proclama que el reino de los cielos se ha acercado (4:12-17), y que llama a servirle (4:18:22). Segundo, Jesús es un poderoso sanador que sana "toda enfermedad y dolencia en el pueblo (4:23) y que hecha fuera demonios (4:24). Gracias a la estructura del Evangelio según Mateo es que vemos desarrollar esta doble imagen (dualidad) del ministerio de Jesús. Las enseñanzas de Jesús están recopiladas en cinco sermones o discursos (Sermón del Monte 5:1-7, 27; Sermón Misionero 10:1-42; Sermón de las Parábolas 13:1-53; Sermón Eclesiástico 24:1-25, 46). Los cinco discursos están claramente delineados por la frase "y cuando terminó Jesús estas palabras..." (7:28; 11;1; 13:54; 19:1 y 26:1). Al comienzo de cada sermón encontramos otras recolecciones de dichos (enseñanzas) como 11:7-30 y 23:1-39.

Pero Jesús no solamente enseñó "como quien tiene autoridad" (7:29) sino que su autoridad y poder fueron demostrados, además, a través de su ministerio de sanidad. En Mateo, los sermones que presentan las enseñanzas de Jesús están entrelazados con (las) narrativas que presentan la práctica de Jesús. Jesús ejerció un ministerio misericordioso, sanando al enfermo y librándolos (del poder) de las fuerzas del mal.

Este patrón continúa hasta el capítulo 26:1, donde comienza la narrativa de la Pasión. La Pasión es la confrontación final de los dos reinos. En la cruz, la Vida misma lucha contra las fuerzas de la muerte. La interrogante sobre la identidad de Jesús está en medio de la controversia (26:63-66 y 26:11). Jesús declara ser el Mesías. Es una ironía que fuera asesinado por declarar esta verdad. La resurrección (28:1-10), así, es la victoria de la Vida. Sin embargo, los derrotados poderes de la muerte aún están activos (28:11-15). Esto crea una tensión escatológica que solamente se resolverá en el Juicio (25:31-46).

Una vez más surge la cuestión de la identidad de Jesús. En los últimos versículos del Evangelio de Mateo --mejor conocidos como La Gran Comisión (28:16-20)-- el Jesús Resucitado delinea la misión de la Iglesia para el futuro. La comunidad de fe es instruida a hacer precisamente lo que Mateo ha estado haciendo: hacer discípulos, enseñar e imitar a Jesucristo, el Hijo de Dios, quien ha prometido estar con nosotros siempre, hasta el fin del mundo (28:19-20a).

Conclusión

Para resumir, el Evangelio de Mateo es una narrativa teológica que proclama las Buenas Nuevas de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios Vivo (viviente) (16:16). En el poderoso ministerio de justicia y misericordia de Jesús hacia (para con) la humanidad es que se allega (hace patente) el Señorío de Dios. La Iglesia tiene la misión de decir y volver a decir -o sea, interpretar- la historia de Jesús con el propósito de hacer más discípulos para el Reino. A través del proceso interpretativo, la comunidad de fe es llamada a afirmar la Vida y a luchar contra los poderes de la muerte.