:: Estudios Bíblicos

El Evangelio según San Mateo

por Pablo A. Jiménez

El Evangelio según San Mateo es el primer documento que aparece en el Nuevo Testamento (NT). A continuación presentaremos algunos apuntes introductorios a este Evangelio.

I. Estructura literaria

Podemos dividir el Evangelio de Mateo de la siguiente forma:

1. La infancia de Jesús (1.1-2.23): El Evangelio comienza con una genealogía donde se afirma que Jesús es descendiente del Rey David (1.1-17). A renglón seguido encontramos la historia del nacimiento de Jesús (1.18-25), la visita de los magos (2.1-12) y la huída a Egipto (2.13-23). En esta sección se afirma constantemente que las profecías sobre la venida del Mesías se han cumplido con el nacimiento de Jesús (vea 1.22-23, 2.5-6, 2.15, 2.17-18 y 2.23).

2. Comienzo de la actividad de Jesús (3.1-4.25): La descripción del ministerio de Juan el Bautista (3.1-12) prepara la escena para la narración del bautismo (3.13-17) y la tentación de Jesús (4.1-11). Terminados todos los preparativos, Jesús comienza su ministerio en la región de Galilea (4.12-25).

3. Primer discurso: El Sermón del monte (5.1-7.29): Aquí encontramos las bienaventuranzas (5.1-12), las antítesis (5.13-48), la enseñanza sobre la oración (6.1-8), el "Padre nuestro" (6.9-15), la enseñanza sobre el ayuno (6.16-18), comentarios sobre la riqueza y la ansiedad (6.19-34), la advertencia sobre juzgar a los demás (7.1-6), La "Regla de oro" (7.7-12) y el llamado a aceptar la enseñanza de Jesús (7.13-29).

4. La práctica de Jesús I (8.1-9.38): Después del "Sermón del monte" Jesús procede a realizar 10 señales milagrosas que evocan las 10 señales del Éxodo. Estas son la curación del leproso (8.1-4), la curación del siervo del centurión (8.5-13), la curación de la suegra de Pedro (8.14-17), Jesús calma la tempestad (8.23-27), La liberación de los endemoniados gadarenos (8.28-34), la curación del paralítico (9.1-8), la curación de la hija de un hombre principal de una sinagoga (9.18, 23-26), la curación de la mujer con flujo de sangre (9.19-22), la curación de dos ciegos (9.27-31) y la curación de un mudo endemoniado (9.32-34). Hay una fuerte crítica a los fariseos relacionada con la pregunta sobre el ayuno (9.10-17). También encontramos textos sobre el discipulado como los requisitos para seguir a Jesús (9.18-22), El llamamiento de Mateo (9.9) y el reclamo de obreros para cosechar la mies (9.35-37).

5. Segundo discurso: El Sermón misionero (10.1-10.42): La elección de los 12 discípulos (10.1-4) sirve de marco para este sermón sobre la misión de la Iglesia (10.5-42).

6. La práctica de Jesús II (11.1-12.50): En esta sección Jesús enfrenta dudas y acusaciones contra su persona y su ministerio. Primero Juan el Bautista manda preguntar si en verdad Jesús era el Mesías esperado (11.1-19). Segundo, Jesús condena las ciudades que han rechazado el mensaje del Evangelio (11.20-24) contrastando el juicio que recibirán estas con el descanso que le espera al creyente que acepta el "yugo fácil" de Jesús (11.25-30). Tercero, encontramos toda una serie de choques con los fariseos, comenzando por la recolección de espigas durante el sábado (12.1-8), la curación del hombre de la mano seca durante día sábado (12.9-14) y la condena de la poca fe de los líderes religiosos judíos (12.15-45). La sección termina afirmando que la verdadera familia de Jesús está compuesta por aquellos que creen el mensaje del Evangelio (12.46-50).

7. Tercer discurso: El Sermón de las parábolas (13.1-13.52): Aquí encontramos varias parábolas. Estas son, a saber: el sembrador (13.1-9 y 18-23), el trigo y la cizaña (12.24-30 y 36-43), la semilla de mostaza (13.31-32), la levadura (13.33), el tesoro escondido (13.44), la perla de gran precio (13.45-46), la red (13.47-50) y la del escriba "entrenado en el reino de los cielos" (13.51-52). También encontramos explicaciones sobre porqué Jesús hablaba en parábolas (13.10-17 y 34-35).

8. La práctica de Jesús (III) (13.53-17.27): La narración continúa hablando del ministerio de Jesús en Galilea (13.53-15.20 y 16.1-17.27). Esta vez la ministración de Jesús en su tierra natal se ve brevemente interrumpida por un viaje a los territorios no-judíos que rodeaban el mar de Galilea (15.21-39). Entre los episodios narrados en esta sección se destacan el rechazo de Jesús en su propia tierra (13.53-58), la muerte de Juan el Bautista (14.1-12), Jesús camina sobre el mar de Galilea (14.22-33), las enseñanzas contra los fariseos (15.1-20 y 16.1-12), los anuncios de la muerte de Jesús (16.21-20 y 17.22-23), la transfiguración (17.1-13, la liberación de un joven endemoniado (17.14-21) y el pago del impuesto del templo (17.24-27). Debemos notar los paralelos que hay entre los milagros hechos en territorio galileo y los que ocurren en territorio gentil. En ambos lugares Jesús alimenta a la multitud -- a 5,000 en Galilea (14;13-21) y a 4,000 en territorio pagano (15.32-39) -- y sana muchos enfermos (compare 14.34-36 con 16.39-31). El único milagro característico que ocurre en territorio no-judío es la curación de la hija de la mujer siro-fenicia.

9. Cuarto discurso: El Sermón sobre la Iglesia (18.1-18.35): La controversia sobre quién es el mayor en el reino de los cielos (18.1-5) da pie a una reflexión sobre los principios que deben guiar la vida comunitaria de la Iglesia (18.6-9 y 15-22). Se destacan la parábola de la oveja perdida (18.10-14) y la de los dos deudores (18.23-35).

10. Jesús sube a Jerusalén (19.1-23.39): El ascenso a la Ciudad Santa está plagado de controversias sobre el divorcio (19.1-12), quién es el mayor en el reino (19.13-15 y 20.20-28), las riquezas (19.16-30), el lugar de Israel en el reino (20.1-16; 21.18-22 y 21.28-22.14) y la autoridad de Jesús (21.23-27 y 22.15-46). Jesús también anuncia su muerte (20.17-19), sana dos ciegos en Jericó (21.29-34), entra a Jerusalén y purifica en Templo (21.1-17), condena a los líderes religiosos judíos (23.1-36) y se lamenta por Jerusalén (23.37-39).

11. Quinto discurso: El Sermón sobre el final de los tiempos (24.1-25.26): Respondiendo a las preguntas de sus discípulos (24.1-3), Jesús habla sobre la destrucción de Jerusalén y sobre el fin de los tiempos (24.4-51). También narra las parábolas sobre las 10 vírgenes (25.1-13), los talentos (25.14-30) y el juicio de las naciones (25.31-46).

12. Pasión, muerte, resurrección y "Gran Comisión" (26.1-28.20): El texto prepara la escena para la muerte de Jesús narrando la conspiración para arrestar a Jesús (26.1-5 y 14-16), la preparación para la muerte (26.6-13), la institución de la Cena del Señor (26.17-29), el anuncio de la negación de Pedro (26.30-35) y el arresto en Getsemaní (26.36-56). Jesús es juzgado por los líderes judíos (26.57-68) y por las autoridades romanas (27.1-2 y 11-31) mientras Pedro le niega (26.69-75) y Judas se suicida (27.3-10). Finalmente Jesús es asesinado (27.32-56) y sepultado (27.57-61) bajo fuerte vigilancia militar (27.62-66). Sin embargo Jesús resucita (28.1-10) y, a pesar de la oposición de las autoridades (28.11-15), le encomienda a sus discípulos la tarea de hacer discípulos en todo el mundo.

II. Contexto social e histórico

El Evangelio de Mateo fue escrito en un momento muy particular de la historia de la Iglesia primitiva. Para comprender el texto, es necesario tener una visión clara de las divisiones sociales del tiempo de Jesús y de la situación provocada por la destrucción de Jerusalén en el año 70. El Judaísmo en los tiempos de Jesús estaba dividido en varias sectas y facciones. Para facilitar nuestro estudio, podemos clasificar estas facciones en dos grandes grupos: El Judaísmo "normativo" y el Judaísmo "no-conformista".

1. El Judaísmo normativo: Bajo este nombre podemos agrupar a las dos sectas judías más importantes, esto es, los Saduceos y los Fariseos. Estas sectas, a pesar de las diferencias doctrinales que tenían entre sí, eran reconocidas oficialmente como los grupos "ortodoxos" del Judaísmo del tiempo de Jesús. Al referirnos a estos grupos como "ortodoxos" queremos decir que sus enseñanzas eran consideradas como las doctrinas fundamentales o básicas del Judaísmo de la época. Las enseñanzas de estas sectas se basaban en dos puntos principales, normalmente conocidos como los dos "pilares" de la fe israelita: El Templo y la Ley. La secta saducea estaba compuesta, en su mayoría, por sacerdotes y levitas. Los saduceos administraban el Templo de Jerusalén. Sus doctrinas se basaban en una interpretación literal de la Ley de Moisés. Los saduceos no creían en la doctrina de la resurrección y apoyaban al gobierno romano. Las familias más adineradas y prominentes de Jerusalén pertenecían a este grupo. Por su parte, la mayor parte de los escribas y de los maestros de la Ley mosaica eran Fariseos. Aunque algunos asistían al Templo, los Fariseos acostumbraban adorar en las sinagogas. De hecho, la mayor parte de las sinagogas eran administradas por líderes fariseos. Las enseñanzas de esta secta judía estaban basadas en el estudio de la Ley a la luz de las interpretaciones de sus maestros. Los Fariseos creían en la resurrección y esperaban con anhelo la llegada del Mesías para liberar al pueblo de Israel del yugo colonial romano. Como podemos ver, los Fariseos se diferenciaban de los saduceos tanto por su forma de interpretar la Ley como por su espíritu nacionalista.

2. El Judaísmo no-conformista: Bajo esta denominación se agrupan todas aquellas sectas judías que no aceptaban las enseñanzas del Judaísmo ortodoxo. Entre estas facciones se encontraban los Esenios de Qumrán, los grupos revolucionarios judíos, los discípulos de Juan el Bautista, los samaritanos y los discípulos de Jesús.

Esta situación continuó hasta los años 66 al 70 de la era cristiana. En el año 66 los grupos revolucionarios judíos se unieron a los fariseos para declarar la independencia de Judea. Esto provocó la Guerra Judaica, que terminó en el año 70 con la destrucción del Templo de Jerusalén. Los romanos asesinaron a los líderes de las distintas sectas religiosas que se encontraban en Jerusalén. También exterminaron a los Esenios, cuyos líderes vivían a orillas del Mar Muerto. Los únicos líderes religiosos judíos que sobrevivieron la Guerra Judaica fueron los fariseos y los cristianos. Estos grupos sobrevivieron porque su liderazgo no estaba concentrado en Jerusalén. Gran parte de los líderes fariseos vivían en Babilonia y los líderes cristianos --como Pedro y Pablo-- estaban esparcidos por todo el Imperio predicando el Evangelio.

Los fariseos que sobrevivieron la guerra necesitaban explicar por qué Dios había permitido la destrucción de la Ciudad Santa. Parte de la explicación dada por los fariseos consistía en señalar que el juicio había sobrevenido por causa de la impureza del Judaísmo de su época, es decir, por culpa de los grupos que no se conformaban a las enseñanzas fariseas. Los fariseos culparon en especial a los cristianos, ya que los discípulos afirmaban que Jesús era el Cristo; el Mesías esperado por Israel.

Todo esto provocó una agria confrontación entre fariseos y cristianos. El libro de Mateo refleja la lucha entre estos grupos. El punto básico de controversia era si la Ley debía interpretarse a la luz de la tradición farisea o a la luz de las palabras y las enseñanzas de Jesús. En una palabra, la pregunta básica de Mateo es cuál es el verdadero maestro, Moisés o Jesús. Mateo contesta afirmando que Jesús es nuestro único y verdadero maestro de la fe.

III. Problemas teológicos

Mateo trata tres problemas sumamente importantes para la comunidad cristiana. Estos son, a saber:

1. ¿Cuál es el verdadero Israel?: La situación histórica descrita arriba provocó una confrontación entre la Iglesia cristiana y la sinagoga farisea. Ambos grupos reclamaban ser el verdadero Israel de Dios.

2. La destrucción del Templo de Jerusalén: La destrucción del Templo presentaba un problema teológico tanto para los fariseos como para la comunidad de creyentes en Cristo Jesús. Ambos grupos preguntaban por qué Dios había permitido la destrucción de la Ciudad Santa. Por otra parte, debemos recordar que el Templo también era un centro de actividad financiera. Por esta razón, la destrucción del Templo provocó diversos problemas políticos, económicos y sociales.

3. El aparente retraso de la Segunda Venida de Cristo: Muchos creyentes esperaban el regreso inmediato de Jesús. El hecho de que el Señor Jesús no había retornado a establecer el Reino de Dios en forma plena, presentaba otro problema teológico para la comunidad cristiana.

IV. Estrategias teológicas y pastorales

Mateo emplea principalmente dos estrategias para lidiar con estos problemas teológicos. En primer lugar, Mateo desarrolla una cristología clara, es decir, una doctrina clara sobre la persona de Jesucristo. Segundo, Mateo desarrolla una visión particular de la historia de la salvación:

A. Cristología

El Evangelio de Mateo afirma que Jesús es el Cristo, el Mesías prometido por el Antiguo Testamento. En este sentido, la predicación de Jesús no es algo nuevo. Por el contrario, el mensaje del Evangelio es la continuación del mensaje revelado a Israel. La continuidad de la revelación se confirma por el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en el ministerio de Jesús (Vea 1.22-23, 2.5-6, 2.15, 2.17-18, 2.23, 4.14-16, 8.17, 12.17-21, 13.35, 21.4-5 y 27.9-10). El trabajo de la Iglesia consiste, pues, en reinterpretar y redefinir la Ley y los profetas. Dicho de otro modo, la misión de la Iglesia es predicar que el Antiguo Testamento alcanza su cumplimiento en la persona de Cristo (vea 5.17-20).

Mateo enriquece su doctrina sobre la persona de Jesús al compararlo con el dador de la antigua ley, o sea, con Moisés. El texto presenta varias coincidencias entre las historias de Moisés y de Jesús. En su nacimiento, ambos sobreviven una matanza de niños (2.16; compare con Ex. 1.22). Además, Jesús viene de Egipto a libertar a su pueblo (2.15). Finalmente, Jesús da su "nueva ley" desde un monte (5.1, compare con los Diez mandamientos dados en el Monte Sinaí según aparecen en Ex. 20.1-21 y Dt. 5.1-22 ) y se despide desde un monte (28.16, compare con la despedida de Moisés en Dt. 32)

También la estructura del escrito nos sugiere la identificación entre Jesús y Moisés. Por ejemplo, en los capítulos 8 y 9 Jesús hace 10 milagros. Esto nos hace recordar las 10 plagas de Egipto. Quizás el ejemplo más claro del paralelismo entre Moisés y Jesús está en los discursos de Jesús en este Evangelio. Mateo nos dice que Jesús predicó cinco grandes discursos, evocando así el Pentateuco, los cinco libros de Moisés. Cada sermón está delimitado por la frase: "Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos,...". Estos son:

 

a. El sermón del monte, 5.1-7.27 [fórmula-7.28]
b. El sermón misionero, 10.5-42 [11.1]
c. El sermón de las parábolas, 13.1-52 [13.53]
d. El sermón sobre la Iglesia (eclesiástico) 18.1-35 [19.1]
e. El sermón sobre el final de los tiempos (escatológico) 24.3-25.46 [26.1]

Por lo tanto, podemos concluir que Mateo nos presenta a Jesús como el único maestro (23.8, 4.23, 9.35, compare con 11.1). Sus enseñanzas son superiores a las de Moisés y a las del Judaísmo rabínico de los fariseos (5.17-48). Por su parte, los discípulos no enseñan hasta que la revelación está completa (Compare 10.5-8 con 28.20). En resumen, la cristología de Mateo contesta en forma clara cuál es el verdadero Israel de Dios. Para Mateo, Jesús es el verdadero maestro y el verdadero intérprete de la Ley. Para Mateo, La Iglesia cristiana es el verdadero Israel.

B. Presentar una división clara de la historia de la salvación

Los problemas de la destrucción del Templo y del aparente retraso de la Segunda Venida de Cristo se resuelven al señalar que la historia de la salvación se divide en tres grandes épocas. Estas son:

 

1. El tiempo de Israel: Este es el tiempo del Antiguo Testamento, dominado por la revelación de la Ley a Moisés. Este tiempo se caracteriza, además, por las profecías que hablaban de la futura llegada del Mesías.

2. El tiempo de Jesús: Es un tiempo sagrado donde se cumplen en la persona de Jesús tanto la Ley de Moisés (5.17-20) como las profecías (1.22). Por su paparte, también Jesús reinterpreta la Ley, dándole nuevas pautas de comportamiento a los creyentes (5.21-48) y creando así la Iglesia (16.18).

3. El tiempo de la Iglesia: La Iglesia tiene la misión de continuar el ministerio educativo de Jesús (28.16-20). La Iglesia está llamada a hacer nuevos discípulos que aprendan y a su vez transmitan las enseñanzas de Jesús. A diferencia del Judaísmo, el alcance del mensaje cristiano no está limitado al pueblo de Israel. La Iglesia está llamada a hacer discípulos en todas las naciones.

Esta interpretación de la historia le permite a Mateo explicar los dos problemas teológicos restantes. Por un lado, la destrucción del Templo es una señal de la inclusión de personas no judías en el pueblo de Dios. En este sentido, el Templo ya no es necesario pues ha sido superado por la Iglesia. Por otro, Mateo indica que la Segunda Venida de Cristo no ha sido retrasada. ¡Todo lo contrario! Mateo afirma que hay un tiempo en la historia de la salvación donde la Iglesia tiene que dar testimonio en el mundo (24.14, 28.16-20; compare con 13.36-43). El Señor volverá cuando la Iglesia haya cumplido la misión de ir y hacer discípulos a todas las naciones (28.19). En esta tarea, la Iglesia recibe la ayuda de la efectiva presencia del Resucitado. Esta presencia se manifiesta en:

  • Los milagros de Jesús: Estas obras portentosas nos enseñan que Dios está misericordiosamente con nosotros (11.28-30).
  • La Iglesia: Dios se manifiesta en medio de la comunidad que se reúne en su nombre (18.19-20).

Mateo desarrolla una Cristología particular donde enfatiza la unidad de Jesús de Nazaret con Dios. Así, Jesús es "Dios con nosotros" (1.23). Por lo tanto, no es necesario que la Segunda Venida ocurra inmediatamente, ya que Jesús ha de estar con la Iglesia "hasta el fin del mundo" (28.20).

VI. Autor, destinatarios y fecha de composición

La tradición de la Iglesia ha asociado este evangelio a la figura del discípulo llamado "Mateo el publicano" (vea 9.9 y 10.3), a quienes los demás evangelios llaman "Leví, el hijo de Alfeo" (vea Mr. 2.14 y Lc. 5.27). Por eso es que la Iglesia tituló este libro como "El evangelio según San Mateo."

Sin embargo, el texto es en realidad anónimo. Los manuscritos griegos no mencionan el autor del texto. Probablemente el evangelio fue escrito por un grupo de discípulos de Jesús que conocían de cerca las doctrinas de los fariseos. Los destinatarios del texto eran cristianos de trasfondo judío. El texto debió ser escrito cerca de los años 75-85 de la era cristiana en algún punto del norte de Palestina o en la región de Siria.

VII. Bibliografía

A continuación ofrecemos una breve bibliografía comentada sobre el Evangelio según San Mateo:

1. Para un comentario sencillo de todo el Evangelio vea el libro de P. Le Pottevin y Ettienne Charpentier, El Evangelio según San Mateo (Estella, Navarra: Editorial Verbo Divino, 1990).

2. Una introducción sencilla a la teología del Evangelio se encuentra en el cuaderno de Jean Zumstein, Mateo el Teólogo (Estella, Navarra: Editorial Verbo Divino, 1987).

3. Para un comentario erudito de todo el Evangelio lea a Pierre Bonnard, Evangelio según San Mateo (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1976). Aunque hace referencias constantes al texto griego, puede ser usado por personas que no dominen este idioma bíblico.

4. Para una introducción erudita a la teología de Mateo consulte a Javier Pikaza y Francisco de la Calle, Teología de los Evangelios de Jesús (Salamanca: Ediciones Sígueme, 1980), pp. 109-218. Vea también a W.D. Davies, El Sermón de la Montaña (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975).

5. Puede encontrar una guía para la interpretación de Mateo en el sencillo manual de Fred B. Craddock, The Gospels (Nashville: Abingdon, 1981), pp. 65-93.

6. Un excelente comentario de Mateo es el libro de Eduard Schweizer, The Good News According to Matthew (Atlanta: John Knox Press, 1975).