:: Estudios Bíblicos
Introducción a la Epístola General
de Santiago
Por
Pablo A. Jiménez
Bosquejo
I.
Introducción
II.
Estructura
III.
Ubicación
IV.
Problemas teológicos
V.
Estrategias teológicas y pastorales
VI.
Autor y fecha de la composición
VII.
Bibliografía
I.
Introducción
Los
materiales de Escuela Bíblica Dominical
giran, por lo regular, en torno a una serie de
libros y pasajes bíblicos bien conocidos.
Es común encontrar lecciones sobre los
Evangelios, los Salmos y las Epístolas
Paulinas. Sin embargo, rara vez encontramos lecciones
sobre los Jueces, los Proverbios o el Apocalipsis.
En este escrito estudiaremos precisamente un libro
que tradicionalmente se deja de lado: La Epístola
General de Santiago. El tema general de la unidad
es el siguiente: La verdadera religión
se demuestra en la práctica de la fe. A
continuación presentamos algunos apuntes
introductorios a este interesante documento de
las Sagradas Escrituras.
II.
Estructura
La
mayor parte de las Epístolas del Nuevo
Testamento siguen la misma forma o estilo literario.
Estas cartas se dividen en dos partes principales:
Una doctrinal donde se exponen los aspectos fundamentales
de la teología cristiana y otra pastoral
donde se hace una reflexión teológica
aplicada a la situación particular de los
oyentes. La Epístola General de Santiago
no sigue la forma tradicional de la carta. En
su lugar, a partir del segundo capítulo,
el escrito presenta una serie de ensayos breves
sobre temas prácticos para la vida cristiana.
En estos breves ensayos encontramos exhortaciones
que evocan la sabiduría de los proverbios
del Antiguo Testamento.
Muchos
estudiosos de la Biblia han cometido el error
de menospreciar esta hermosa Epístola,
afirmando que carece de doctrina sólida
y de una estructura coherente. Piensan que la
carta es sólo un ramillete de exhortaciones
que tienen poco en común. A pesar de lo
generalizadas que están estas opiniones
sobre Santiago, las mismas están equivocadas.
Primero,
la Epístola General de Santiago es un documento
de alto contenido teológico. La diferencia
entre otros escritos del Nuevo testamento y Santiago
estriba en la forma de hacer teología.
Santiago no hace teología doctrinal, sino
teología pastoral. En esta hermosa epístola
encontramos reflexiones y exhortaciones teológicas
aplicadas a la situación particular de
la Iglesia cristiana del primer siglo.
Segundo, Santiago tiene una estructura literaria
muy particular. Al leer el primer capítulo
podemos notar que éste ofrece una breve
introducción a los temas principales de
los ensayos que contiene la carta. En este sentido,
el primer capítulo sirve de resumen y de
índice al resto de la Epístola.
Podemos dividir su estructura de la siguiente
manera.
A
Apertura (1:1): La epístola comienza
con un breve saludo identificando a Santiago como
autor del escrito y a la comunidad judía
en la dispersión como destinataria.
B
La perseverancia en medio de las pruebas
(1:2-8): Esta sección comienza
con una breve exhortación a la perseverancia
(vv. 2-4) seguida de una breve reflexión
sobre la verdadera sabiduría (vv. 5-8).
C
Condena a los ricos (1:9-11): Estos
versos presentan una agria condena de la práctica
de acumular de riqueza.
D
La verdadera sabiduría (1:12-18):
Los primeros versos de esta sección hablan
de la dinámica del pecado (vv. 12-15).
Los versos finales afirman la bondad de Dios (vv.
16-18).
E
Sobre el dominio propio, El poder de la lengua
(1:19-21): Estos versos exhortan a los
creyentes a controlar la ira, manifestando así
templanza y dominio propio.
F
La práctica de la fe (1:22-26):
Los últimos versos del primer
capítulo hacen un llamado a ser "hacedores"
de la palabra (v. 22).
*
La verdadera religión (1:27): El
verso 27 define la verdadera religión en
términos prácticos. La religión
no es una práctica ritual ni un espiritualismo
escapista. Santiago define la religión
en términos prácticos. La verdadera
religión es vida, es una práctica
de la fe que encarna el amor de Dios por la humanidad.
Esta "definición" es el texto
central de todo el documento; la carta gira en
torno a este "pivote". A partir de este
verso, la carta presentará una serie de
tratados o ensayos cortos sobre los temas sugeridos
en el primer capítulo. En este sentido,
podemos afirmar que Santiago 1:27 presenta el
tema central de la carta.
F'
La práctica de la fe (2:1-26):
Estos versos desarrollan el tema de la práctica
de la fe mediante el análisis de dos situaciones
conflictivas en la comunidad de fe. La primera
es el discrimen por razones socio-económicas
(2:1-13). Este discrimen alimenta el favoritismo
hacia las personas adineradas y el maltrato del
pobre (vea 2:1-2). El segundo caso estudia la
relación entre la fe y las obras (2:14-26).
El texto critica a los creyentes que confiesan
la fe sin practicarla (vea 2:18). Para Santiago,
la fe de tales personas es "muerta",
es decir, no existe. El mensaje de este breve
tratado sobre la práctica de la fe puede
resumirse usando las palabras de 1:22: Es necesario
ser "hacedores de la palabra", no "solamente
oidores."
E'
Sobre el dominio propio, El poder de la lengua
(3:1-12): Una vez más, el tema
sugerido en 1:19-21 ahora se desarrolla a plenitud
usando otro caso de estudio. El creyente debe
exhibir dominio propio y templanza en su forma
de hablar.
D'
La verdadera sabiduría (3:13-4:1): La
sección D (1:12-18) describe tanto el origen
como el desarrollo y las consecuencias del pecado.
Esta sección desarrolla este tema recalcando
tres ideas muy importantes. Primero, cada persona
demuestra su sabiduría por medio de su
conducta (3:13-18). Segundo, el creyente no puede
ser amigo del "mundo" (4:1-10). Aquí
"mundo" no se refiere a la esfera física
sino al orden maligno que domina la sociedad.
El creyente debe rechazar el gobierno de las fuerzas
de la muerte; hay que "resistir al diablo"
(4:7) que se opone al bien, al amor, a la justicia
y a la vida que Dios nos ha dado. Tercero, el
texto termina con una breve exhortación
a no juzgar a los demás.
C'
Condena a los ricos (4:13-5:6): Santiago
retoma el tema sugerido en 1:9-11 y truena contra
las personas adineradas. El texto lanza dos graves
acusaciones contra los ricos. La primera, es que
-- en la práctica -- son ateos (4:13-17).
Viven como si Dios no existiera; hacen planes
confiando en su dinero, menospreciando la voluntad
de Dios para sus vidas (4:15). La segunda acusación
es que su riqueza se basa y se alimenta de la
pobreza de los demás (5:1-6). Del mismo
modo en que la sangre de Abel clamaba a Dios por
justicia (Génesis 4:10); los salarios que
los ricos han robado a los trabajadores clama
delante de la presencia de Dios (vea 5:4).
B'
La perseverancia en medio de las pruebas (5:7-18):
La carta termina como empezó, llamando
a los creyentes a perseverar ante la pruebas que
les abaten. Por un lado, los vv. 7-11 nos llaman
a ser fieles a Dios en momentos de sufrimiento.
Por otro, los vv. 12-18 hablan del poder de la
oración.
A'
Cierre (5:18-20): La carta termina llamando
a practicar la verdadera religión.
III.
Ubicación
La
carta identifica sus destinatarios como "las
doce tribus de la dispersión". Fuera
de esto, no se ofrecen detalles sobre los remitentes.
Esta frase plantea con dos posibilidades: podemos
tomarla literalmente o en sentido figurado. La
primera alternativa es que la carta haya sido
escrita literalmente para la comunidad judía
que vivía fuera de Palestina. En el primer
siglo de la era cristiana millones de judíos
vivían en distintas partes del imperio
Romano, viajando a Jerusalén únicamente
durante alguna de las festividades judías.
Esta alternativa es poco probable ya que los judíos
que vivían aferrados a la interpretación
farisea de la Ley, no aceptaban el señorío
de Jesús.
La
segunda alternativa es que Santiago usa la frase
en sentido figurado. En este caso, el texto estaría
dirigido a las comunidades cristianas de trasfondo
judío que estaban fuera los alrededores
de Jerusalén. Por esta razón, Santiago
se ha visto como una epístola circular
o general. De aquí su clasificación
como carta universal o "católica".
Este
carácter universal del escrito explica
por qué la epístola muestra una
interesante colección de tradiciones. Por
un lado, encontramos sabiduría judía
y tradición proverbial; por otro, sentencias
de la filosofía popular helenística,
tal como la exhortación al dominio propio
en 3:1-12. Esta mezcla de ideas judías
y griegas le da un sabor muy peculiar a la carta.
Otro
punto interesante de que el nombre de Jesús
sólo se menciona en dos textos de la carta.
estos son los versos 1:1 y 2:1. Esto ha llevado
a por la cual algunos eruditos a plantear la posibilidad
de que Santiago haya sido un originalmente un
escrito judío que, posteriormente, fue
objeto de una edición cristiana. Esta teoría,
respaldada por Willi Marxsen (pp. 232-233), es
muy popular en algunos círculos, pero puede
ser descartada si consideramos que la epístola
muestra varios puntos de contacto con los Evangelios
y con algunas cartas del Nuevo Testamento.
Por
ejemplo, Santiago tiene varios puntos de contacto
con el Sermón de la Montaña. Elsa
Tamez presenta toda una serie de puntos de contacto
en su libro sobre Santiago (p. 19). Estos textos
nos sugieren que el autor de la Epístola
conocía muy bien las tradiciones evangélicas,
en particular las tradiciones relacionadas con
el Evangelio según Mateo. Esto puede verse
con más claridad si comparamos los siguientes
versos:
St.
1:4 / Mt. 5:48 = Ser perfecto
St. 1:5 / Mt. 7:7 = Pedir/recibir
St. 1:12 / Mt. 5:3-11 = Bienaventurado el varón
St. 1:17 / Mt. 7:11 = Buena dádiva
St. 1:22 / Mt. 7:26 = Hacer/oír
St. 1:25 / Mt. 5:17-20 = La Ley perfecta
St. 1:25 / Mt. 5:3-11 = Bienaventurado
St. 2:5 / Mt. 5:3 = Opción por lo pobres
St. 2:5 / Mt. 5:3-10 = Heredar el Reino
St. 2:8 / Mt. 7:12 = La Ley
St. 2:11/ Mt. 5:21-27 = Adulterio
St. 2:13 / Mt. 5:7 = Misericordia
St. 2:14-15 / Mt. 7:21= Creer/obrar
St. 3:17 / Mt. 7:17 = Frutos
St. 4:2-4 / Mt. 5:21-27 = Adulterio
St. 4:11 / Mt. 7:1 = No juzgar
St. 4:13 / Mt. 6:25-34 = La actitud ante el mañana
St. 5:3 / Mt. 6:19 = No atesorar
St. 5:4 / Mt. 5:12 = Salario y recompensa
St. 5:9 / Mt. 7:1 = Para no ser juzgados
St. 5:12 / Mt. 5:34-37 = No jurar
Santiago
también tiene varios puntos de contacto
con las Epístolas. Quizás, el ejemplo
más claro es el correctivo que ofrece el
escrito a la falsa interpretación de la
teología del Apóstol Pablo. Al parecer,
algunos creyentes habían entendido textos
como Romanos 3:21-31 y Gálatas 2:15-16
de manera incorrecta y afirmaban que la salvación
se alcanzaba por medio de una fe teórica
que no necesitaba encarnarse en una vivencia práctica.
Santiago recuerda que la verdadera religión
no establece diferencia entre la fe y las obras
(2:14-16). La fe verdadera se demuestra en la
práctica (2:18).
Para
interpretar Santiago, es importante considerar
sus aspectos sociológicos. La carta recalca
las diferencias socio-económicas entre
ricos y pobres (1:9-11, 2:1-13, 4:13-5:6), condenando
a los primeros. La carta se preocupa por los oprimidos,
tales como los huérfanos y las viudas (1:27).
También llama a los creyentes a mantener
una actitud de resistencia militante (esto es
lo que quiere decir la palabra que se traduce
erróneamente como "paciencia"
1:3 y 5:7). Todo esto nos hace pensar que Santiago
fue escrita a una comunidad cristiana pobre, marginada
y oprimida del primer siglo.
IV.
Problemas teológicos
Precisamente
este problema socio-económico es el centro
teológico de la carta. Así -- al
igual que en el libro de Apocalipsis, -- la opresión
es el problema teológico de la carta. Este
problema central produce cantidad de problemas
secundarios. Algunos de estos son:
1.
Las "pruebas": La comunidad
cristiana primitiva pasó por diversas "pruebas"
(vea 1:2 y 4:10-11). Es decir, pasó por
momentos de sufrimiento y dolor producto de su
empeño de mantenerse fiel a Dios, a pesar
de vivir en una sociedad idólatra, sanguinaria
y opresiva. Podemos afirmar que las pruebas son
resultado de las manifestaciones tanto sociales
como personales del pecado.
2.
La relación entre las personas adineradas
y la masa empobrecida: Como indicamos
anteriormente, el tema de la relación entre
la riqueza y la pobreza en la comunidad de fe
es uno de los problemas básicos que enfrenta
la Epístola. La fuerza de las expresiones
de Santiago nos llevan a pensar que los creyentes
pobres estaban siendo marginados y oprimidos por
personas adineradas. Los ricos se vanagloriaban
en su opulencia (1:9-10), recibían tratos
preferenciales (2:2-4), acusaban a los pobres
ante los tribunales (2:6), blasfemaban el nombre
de Dios (2:7), eran "ateos prácticos"
que hacían planes sin tomar en cuenta la
voluntad de Dios (4:13-17), acumulaban tesoros
(5:3), estafaban a los jornaleros (5:4) y llevaban
vidas pecaminosas (5:5). Las graves acusaciones
contra los ricos se resumen en el verso 6 del
capítulo 5: “Habéis condenado
y dado muerte al justo, y él no os hace
resistencia.” Es decir, estas personas se
habían aliado con las fuerzas del mal y
de la muerte sin comprender que al oprimir al
pueblo estaban participando de la muerte de Jesús,
el Hijo de Dios que por medio del Espíritu
Santo vive en medio de la comunidad de fe.
3.
Un falso concepto de la fe: Una vez más,
recalcamos el tema de la relación entre
la fe y las obras. Santiago critica el problema
que constituyen los creyentes que entienden la
fe en forma teórica o espiritualista. Esta
falsa fe quietista provoca un estancamiento en
el crecimiento y el desarrollo de la Iglesia.
4.
Las divisiones en la comunidad: Todas
estas situaciones problemáticas causan
divisiones en la comunidad. La Iglesia estaba
dividida entre "ricos y pobres" y entre
"hacedores y oidores."
V.
Estrategias teológicas y pastorales
La
estrategia teológico-pastoral de Santiago
es sencilla. La Epístola es una larga exhortación
practicar la verdadera religión; una fe
basada en la integridad.
1.
Resistencia militante ante la opresión
social: Santiago exhorta a los creyentes
a resistir las pruebas en el nombre del Señor.
Para esto, el texto usa un término muy
particular; Santiago exhorta a los creyentes a
tener "paciencia" ante las pruebas (1:3,
4 y 5:7, 8). Lamentablemente, la palabra "paciencia"
tiene un significado muy distinto al término
"hupomoné" que emplea el texto
griego de Santiago. La "paciencia" se
entiende como una actitud de espera sumisa mientras
que el vocablo griego significa "resistencia
militante" o "perseverancia". Por
lo tanto, Santiago exhorta a los creyentes a mantener
viva su fe en Dios, a resistir y a perseverar
ante la opresión.
2.
La santificación personal: La
epístola no minimiza el pecado. El texto
bíblico nos enseña que si bien el
pecado tiene aspectos sociales y comunitarios,
los seres humanos también pecamos al nivel
personal. Por esta razón Santiago dedica
varios pasajes al tema de la santidad. El texto
nos llama a alejarnos del pecado una y otra vez.
Nos recuerda que el pecado conduce a la muerte
(1:15), que la ira puede conducir a la injusticia
(1:20), que no debemos discriminar (2:1), que
debemos ejercer el dominio propio (3:2), que es
necesario dejar de lado los celos y las contiendas
(3:14), que no debemos solidarizarnos con las
fuerzas de la muerte (4:7), que no juzgar a los
demás es incorrecto (4.11), que no debemos
ser arrogantes (4:15) y que es necesario practicar
la justicia (5:1-6).
3.
La opción por los pobres: Santiago
es uno de los textos donde vemos con más
claridad la doctrina bíblica de la "opción
por los pobres". Esta doctrina se presenta
con toda claridad en el verso 5 del capítulo
2: “Hermanos míos amados, oíd:
¿No ha elegido Dios a los pobres de este
mundo, para que sean ricos en fe y herederos del
reino que ha prometido a los que le aman?”
Frente al problema planteado por la relación
de opresión existente entre las personas
adineradas de la comunidad y la masa empobrecida,
Santiago afirma que Dios escucha el clamor del
pobre (vea 1:9-11 y 5:4).
4.
La verdadera religión: Por último,
queremos recalcar el mensaje central de la carta.
Santiago es un llamado a la integridad. El texto
bíblico llama a los creyentes a ser "de
una sola pieza" en su relación con
Dios. La integridad es lo contrario al "doble
ánimo" que caracteriza a la persona
inconstante (1:8). Es necesario que nuestra fe
sea consistente con nuestra práctica. Esta
es la verdadera religión (1:27).
Santiago
exhorta a la Iglesia a ser una comunidad donde
existan relaciones justas entre los creyentes.
Esta nueva forma de relacionarse es lo que acabará
con las divisiones que aquejan la Iglesia de su
tiempo. En resumen, ante el problema de la opresión
socio-política, Santiago nos llama a la
praxis, a vivir las implicaciones prácticas
de la fe.
VI.
Autor y fecha de la composición
Por
sus alusiones a la tradición paulina y
su alusión a la "dispersión"
-- que bien ser una referencia a la caída
de Jerusalén -- podemos afirmar que Santiago
se escribió a finales del primer siglo.
Esto excluye la posibilidad de que la epístola
haya sido escrita de puño y letra por Santiago
(En griego "Iácobos" o Jacobo),
el hermano del Señor (Mr. 6:3, Hch. 12:17,
15:13 y 21:18, I Co. 15:7, Ga. 1:19 y 2:9,12).
Es
nuestra opinión, el autor pudo haber sido
discípulo de Santiago que recogió
en este documento las enseñanzas más
importantes de su maestro. Esto explicaría
el extenso uso de la tradición oral evangélica
que guarda la carta. De todos modos, el consenso
es que la Epístola fue escrita por un judío-cristiano
con alta influencia griega.
VII.
Bibliografía
1.
Para una introducción a la Epístola
vea el pequeño libro de Gilles Becquet,
et al., La carta de Santiago: Una lectura
socio-lingüística, Cuaderno Bíblico
61 (Estella (Navarra): Editorial Verbo Divino,
1988).
2.
Hace poco fue publicado un nuevo comentario evangélico
en español escrito por Pablo Alberto Deiros,
Santiago y Judas, Comentario Bíblico
Hispanoamericano (Miami: Editorial Caribe, 1992).
3.
Para una relectura liberadora de Santiago consulte
la excelente exposición de Elsa Tamez en
su libro Santiago: Lectura latinoamericana
de la epístola (San José: DEI,
1985). En esta misma línea, puede consultar
el artículo de Luis Rivera Pagán,
"La paciencia de la espera" Apuntes
1:2 (Verano 1981):3-9.
4.
El comentario más completo sobre esta epístola
está disponible en inglés en la
colección Hermeneia. El mismo
fue escrito originalmente en alemán por
Martin Dibelius y fue revisado Heinrich Greeven,
James (Philadelphia: Fortress Press,
1975). El análisis gramatical de Dibelius
es excelente, pero requiere manejo del idioma
griego. Sus ideas sobre la estructura y el contexto
vivo de la carta han sido muy criticadas y hoy
se ven, mayormente, como teorías ya superadas.
5.
Para un análisis de la relación
entre riqueza y pobreza en Santiago vea el libro
del jamaiquino Pedrito Maynard Reid, Poverty
and wealth in James (Maryknoll, NY: Orbis,
1987).