:: Teoria Homiletica
Reseña
Bibliográfica
Cecilio
Arrastía, Teoría y práctica
de la predicación, Editorial Caribe, 1992,
243 pp.
Por
Pablo A. Jiménez
(Esta
reseña fue publicada originalmente en la
revista Apuntes 14:1
(Primavera 1994): 29-31.)
Cecilio
Arrastía fue, sin lugar a dudas, uno de
los predicadores más conocidos y respetados
tanto en América Latina como en el ámbito
hispano estadounidense. También fue un
destacado estudioso y maestro del arte de la predicación.
Por varios años, el mundo hispanoamericano
ha esperado la publicación de un manual
de homilética escrito por este famoso predicador
y maestro cubano. Este libro es la respuesta a
este reclamo.
Teoría
y práctica de la predicación presenta
características que lo distinguen de otros
escritos en su género. En primer lugar,
se publica como parte del Comentario Bíblico
Hispanoamericano. Es un volumen anejo que acompaña
la serie con el propósito de fomentar el
desarrollo de "una predicación cada
vez más bíblica, más pertinente
y más ineludible" (p. 7). Segundo,
más que un manual de homilética
tradicional, el libro presenta la metodología
empleada por Arrastía para la preparación
de sermones. Esto explica algunos detalles particulares
del escrito, tales como la alusión constante
a la literatura hispanoamericana y la inclusión
del capítulo XII, titulado "La novela
y el sermón".
En
el primer capítulo, Arrastía afirma
la importancia y la pertinencia de la disciplina
para la Iglesia hoy. En el segundo, explora varias
definiciones y analogías de la predicación.
El método empleado por Arrastía
en este capítulo es efectivo, pues al presentar
sus analogías mueve la discusión
del plano académico a un plano estético
y pastoral. El tercer capítulo detalla
los "cimientos invisibles" de la homilética.
Aquí Arrastía discute el nivel teológico,
el emocional y el ético de la predicación.
A
partir de este punto Arrastía entra en
el campo del diseño del sermón.
El cuarto capítulo analiza el problema
de la clasificación sermonaria comparando
las posiciones de distintos eruditos en la materia.
Esta discusión culmina en el quinto con
la presentación del modelo existencial
o paralelo. Este tipo de sermón hermana
aspectos expositivos y narrativos "intercalando
entre cada segmento, [sic] reflexiones que vinculen
el texto bíblico al texto de la existencia
(de ahí lo existencial) de las mujeres
y los hombres que oyen" (p. 51). Este es
el modelo privilegiado por Arrastía en
el escrito. Los capítulos sexto y séptimo
consideran problemas hermenéuticos. Una
vez más, el primero presenta los métodos
abogados por otros expertos en el campo y el segundo
presenta la metodología particular de Arrastía.
La meta de este proceso de estudio es la elaboración
de "la masa homilética". Esto
es, de notas exegéticas acompañadas
de citas pertinentes e ilustraciones tanto históricas
como literarias. Esta "masa homilética"
sirve no sólo para la elaboración
del sermón que ha de producirse inmediatamente
sino también para producir otras homilías
en el futuro. Otra característica del método
de Arrastía es el lenguaje que utiliza
para referirse a la elaboración del sermón.
La "masa homilética" ha de ser
vertida en varios bloques o "ladrillos"
(p. 72). Estas unidades de pensamiento, en unión
a la introducción y a la conclusión,
forman el bosquejo del sermón. El método
se clarifica en los capítulos octavo y
noveno, donde el autor ilustra el proceso presentando
la elaboración de sendos sermones. El décimo
capítulo culmina la sección sobre
diseño ofreciendo consejos prácticos
sobre la elaboración de la introducción,
el cuerpo, la conclusión y las ilustraciones
del sermón.
Los
capítulos restantes tratan temas misceláneos
tales como el año y el leccionario cristianos
(cap. IX), el uso de la literatura hispanoamericana
en la elaboración del sermón (cap.
X) y el desarrollo de grupos de discusión
que apoyen al agente pastoral ya sea en la elaboración
o en la evaluación del sermón (cap.
XI). El capítulo final, más que
una conclusión, es una recapitulación
donde Arrastía ofrece otras definiciones
y analogías de la predicación, consideraciones
hermenéuticas y una reflexión sobre
el tema de la vocación. Dos apéndices
y una bibliografía redondean el libro.
Arrastía
presenta un sistema homilético ecléctico.
Por una parte, la base de su sistema es el modelo
homilético racionalista inglés.
De acuerdo a este modelo, el sermón es
un objeto que se "construye". Esto se
ve claramente en el lenguaje que emplea Arrastía:
"cimientos homiléticos", "arquitectura
del sermón", "masa homilética"
y "ladrillos". Por otro lado, Arrastía
está al tanto de los defectos del sistema
homilético tradicional que hemos aprendido
en los manuales de Spurgeon, Broadus y Crane.
Por esta razón, modifica el sistema tradicional
empleando algunos de los nuevos enfoques de la
escuela de homilética norteamericana. Esto
lo vemos en las ocasiones cuando se refiere al
sermón como un acontecimiento o happening
(p. 21 y 51); cuando recalca la importancia de
la narración en la predicación (pp.
24-26); cuando critica el sermón tradicional
de tres puntos (pp. 48-50); y cuando aboga por
la inclusión de elementos dialógicos
en el sermón (p. 143). Estos elementos
enriquecen el modelo de Arrastía y le dan
sus rasgos peculiares.
De
hecho, Arrastía podría haber mejorado
su valiosa obra haciendo referencia a algunos
de los tratados de predicación escritos
en los últimos años. Por ejemplo,
la ausencia de referencias a la extensa obra de
Fred Craddock --cuyo libro As One Without
Authority (1971) marcó el comienzo
de la nueva escuela estadounidense-- es sorprendente.
El sistema hermenéutico de Arrastía
manifiesta la misma falla. La hermenéutica
moderna enseña que los textos bíblicos
son "polisémicos", es decir,
que pueden ser interpretados de diversas maneras
y en distintos sentidos. Sin embargo, el autor
afirma que "el pasaje [bíblico] tiene
un pensamiento central" (p. 71). Del mismo
modo, Arrastía tiende a armonizar los pasajes
bíblicos sinópticos, mezclando elementos
y frases de los distintos Evangelios sin prestar
atención a la teología peculiar
de cada autor (vea las pp. 76-80). Esto podría
ser corregido fácilmente con una buena
dosis de crítica de la redacción.
En
este punto debemos recordar las palabras con las
cuales el autor comienza la conclusión
del libro: "En cierta manera, este libro
ha sido un sermón sobre el sermón.
Con intención o sin ella, hemos predicado
sobre predicar" (p. 213). Esta es una imagen
magistral. El libro Teoría y práctica
de la predicación es un sermón sobre
el arte y la ciencia de la predicación
cristiana. Esto explica su hermoso lenguaje, sus
punzantes analogías y sus constantes ilustraciones.
Esto también explica por qué nuestra
respuesta al mismo es un agradecido ¡Amén!