Cuando
llegué a la fe, aprendí muchos
conceptos y disciplinas nuevas. El concepto
“fe” era nuevo para mi, que no practicaba
religión alguna. La “oración”
y el “estudio bíblico” fueron
disciplinas que aprendí temprano en mi
vida cristiana.
Otra
disciplina peculiar que aprendí cuando
comencé a visitar la Iglesia regularmente
fue el diezmo. Mi pastor me enseñó
que “diezmar” significa separar,
dedicar, y presentar a Dios como una ofrenda
el 10 porciento de nuestro ingreso económico
neto. Puesto que toda ofrenda es una expresión
de adoración, el diezmo es también
una forma de honrar y de adorar a Dios. Claro
está, el diezmo es entregado a la congregación
a la cual uno pertenece, y debe ser usado solamente
para propósitos religiosos, tales como
el avance de la misión cristiana y el
sostén de los programas de la congregación.
“Diezmar”
es sólo una de las muchas maneras de
ofrendar. Aprendí que uno puede dar cualquier
cantidad de dinero como ofrenda; que uno puede
comprometerse a dar una cantidad de dinero dentro
de un período de tiempo dado; y que uno
hasta puede donar a la congregación artículos
para el uso o la venta.
A
pesar de mi ingreso limitado, decidí
practicar la disciplina del diezmo. Mi decisión
se fortaleció cuando encontré
que la prácticadel diezmo tiene raíces
bíblicas. Pronto encontré una
referencia al diezmo en Génesis 14:17-20,
la historia donde Abraham presenta diezmos a
un sacerdote llamado Melquisedec. Esta fue sólo
una de las muchas referencias al diezmo en las
Escrituras. Me fascinó el hecho de que
el diezmo era un complejo sistema por medio
del cual las distintas tribus de Israel sostenían
al sacerdocio (Lv. 27.30; Dt. 14:22-23), ¡quien
a su vez diezmaba del diezmo (Nm. 18:21-28)!
En
el Nuevo Testamento, hay muchas referencias
a la ofrenda, pero pocas al diezmo. Jesús
nunca criticó la práctica de diezmar,
aunque sí criticó a los líderes
religiosos y cívicos que daban diezmos
en público, aunque practicaban la injusticia
en privado (Mt. 23.23; Lc. 11.42). Jesús
también criticó a los que daban
como ofrenda el dinero que debía ser
usado para sostener a sus padres (Mr. 7.9-13).
Diezmar
es una práctica muy importante en las
congregaciones hispanas y bilingües. Para
muchos Hispanos, diezmar es una señal
de madurez en la fe. Algunas congregaciones
hasta designan el “diezmo del diezmo”
para el Fondo Básico Misionero, Reconciliación,
la Semana de la Compasión, y otras expresiones
regionales o generales de nuestra Iglesia.
Vamos,
pues, a “traer los diezmos al alfolí”
(Mal. 3:10) como nos enseña la Palabra
de Dios.