:: Sermones

Dones para edificar

Por Pablo A. Jiménez

Texto: I Corintios 12:1-7

Tema: El Espíritu Santo se manifiesta en la vida de cada creyente, de distintas formas, para edificación de toda la Iglesia.

Área: Educación Cristiana

Propósito: Que la audiencia comprenda que el propósito de los dones espirituales es edificar a la Iglesia.

Clasificación: Expositivo

Lógica: Deductiva

Introducción

En el capítulo 19 del libro de los Hechos encontramos una historia sumamente interesante. Se cuenta que mientras Apolos estaba en la ciudad de Corinto, el Apóstol Pablo comenzó un recorrido por otras ciudades de Asia Menor. En su jornada, el Apóstol llegó finalmente a la ciudad de Efeso. Allí encontró un grupo de discípulos de Juan que le despertaron cierta curiosidad. Entonces el Hombre de Tarso procedió a preguntarles, diciendo: "Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?" y cual no sería la sorpresa de Pablo al oír que los jóvenes le contestaron: "Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo".

Tristemente, este es el mismo caso que encontramos con la Iglesia de nuestra era. Por un lado, encontramos una gran confusión sobre la persona del Espíritu Santo. Por otro lado, vemos una gran ignorancia sobre su obra. Es precisamente esa ignorancia lo que produce la confusión. Es esa ignorancia la que produce momentos de angustia en la vida de muchos creyentes sinceros.

En esta ocasión, ante la confusión y la ignorancia de nuestros días, la Palabra de Dios nos dice por medio del Apóstol: “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales” (I Co 12:1).

Presentación del tema

Por tanto, compartiendo la inquietud del Apóstol, hoy meditaremos sobre el capítulo 12 de la Primera Epístola a los Corintios. Específicamente, estudiaremos de cerca los versos 1 al 7, esperando que la Biblia nos ayude a comprender la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Puntos a desarrollar

A. El Espíritu Santo se manifiesta en la vida de cada creyente.

1. Es necesario, amados míos, hacer este esfuerzo ya que la ignorancia es un instrumento del pecado. Por medio de la ignorancia, el pecado nos mantiene atados, haciendo lo que no edifica.

2. Por el contrario, El Espíritu Santo nos lleva al conocimiento. El Espíritu de Dios nos dirige a conocer a Cristo, como dice el Evangelio de Juan: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad;... El me glorificará; porque tomará de los mío y os lo hará saber” (Jn 16:13a, 14). Por lo tanto, el Espíritu es quien nos lleva a reconocer el señorío de Jesucristo en nuestras vidas, como dice el Apóstol: “nadie puede llamar a Jesús ‘Señor’, sino por el Espíritu” (I Co 12:3).

3. De este modo, encontramos que el Espíritu de Dios es quién nos capacita para la vida cristiana. El nos capacita para vivir en forma agradable a Dios. Es el Espíritu quien "nos ayuda en nuestra debilidad " (Ro 8:26a).

Resumen: Por lo tanto, encontramos que el Espíritu Santo quien se manifiesta en la vida de cada creyente.

B. El Espíritu Santo se manifiesta de distintas maneras.

1. Ahora bien, si hemos dicho que el Espíritu Santo capacita, debemos reconocer que da distintas capacidades. Estas capacidades son llamadas "dones", literalmente, "regalos" que el Espíritu Santo da para la capacitación del pueblo de Dios. En I Corintios 12 se ofrece una corta lista de dones en los versículos 8-10. Esta lista se complementa con la de Romanos 12:6-8.

2. A su vez, estas capacidades conllevan distintos ministerios en la Iglesia. Es decir, cada don implica un ministerio o una tares específica dentro de la vida de la Iglesia donde ese don será particularmente útil. Efesios, otra de las cartas de tradición paulina, ofrece una lista de ministerios en el 4:11.

3. Ahora bien, ¿cuál es la norma o el criterio que nos permite saber que un don o un ministerio proviene de Dios? Pero podemos saber que las capacidades y las habilidades son de Dios—no por lo fantástico o sobrenatural—sino por el propósito que tengan. Ese fin no es otro que el de glorificar a Dios en nuestras vidas o, como dice Ef. 4:12: "A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo".

Resumen: Por lo tanto debemos reconocer que, aunque el Espíritu Santo se manifiesta de distintas maneras, éste siempre se manifiesta para la edificación de la Iglesia.

C. El Espíritu Santo obra para la edificación de todos.

1. En este momento, debemos tener claro el propósito de la capacitación del Espíritu Santo: Dios nos capacita por medio de su Espíritu para poder servirle, edificando a los demás en nuestro diario vivir.

2. Por eso es tan importante comprender que los dones espirituales no son para el uso privado. Aquel que toma la manifestación del Espíritu para vanagloriarse de su estatura espiritual está traicionando el propósito de los dones. Del mismo modo, traiciona el propósito de Dios aquel que no utiliza sus capacidades y dones para servir a Dios y al prójimo.

3. El don que glorifica a Dios en verdad es aquel que edifica a todo el cuerpo de Jesucristo. El don que glorifica a Dios en verdad es aquel afirma la vida en medio del dolor y la muerte que encontramos en el mundo.

Resumen: Por lo tanto, encontramos que el Espíritu Santo obra para la edificación de todos; para dar vida a los demás.

Conclusión

El capítulo 12 del libro de los Corintios es ciertamente uno de los capítulos más profundos de la escritura. No obstante, termina en una forma muy extraña. Después de hablar de la importancia de los dones del Espíritu Santo; después de hablar de la centralidad de las habilidades y los ministerios en la vida y misión de la Iglesia, el Apóstol nos indica que existe un camino aún más excelente (lea en voz alta I Corintios 13).

En esta ocasión en que nos presentamos delante de Dios para que nos otorgue su bendición, procuremos pedirle que—motivados por el amor—podamos usar nuestras habilidades, nuestros talentos, nuestros dones, para la edificación de los demás.

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida por muchos.

Marcos 10:45