:: Teología Pastoral

La cena del Señor: ¿Abierta o cerrada?

Un ejercicio en Teología Narrativa

por Pablo A. Jiménez

Era lunes en la mañana, como de costumbre, llegué a la oficina como a las 9:00 a.m. Busqué en mi maletín el libro que había terminado de leer durante el fin de semana y lo coloqué en el anaquel correspondiente. Fui al archivo, tomé la carpeta donde tenía las conferencias del curso Introducción a la Biblia (en aquel tiempo no tenía computadora) y comencé a redactar el bosquejo de la clase de esa noche.

Todavía estaba entretenido en mi trabajo cuando Johnny se asomó a la puerta de mi oficina.

-- "Profesor, ¿puedo pasar?," preguntó.

-- "Claro, Johnny!," dije haciendo a un lado la carpeta. Johnny era uno de los mejores estudiantes de la institución. También era el pastor de la Iglesia Bautista . Johnny y yo éramos buenos amigos. En ocasiones él iba a mi casa; en otras, yo predicaba o daba conferencias en su iglesia.

-- "Hace unos días tuve una mala experiencia. Creo que usted, por ser de la Iglesia de los Discípulos de Cristo, me puede ayudar," dijo Johnny con cara de preocupación.

-- "¿En qué puedo ayudarte?," pregunté extrañado.

-- "Hace unos meses usted explicó que su denominación practica la comunión abierta. También explicó que otras iglesias practican la comunión cerrada. ¿Podría explicarme esos conceptos otra vez?," dijo Johnny sumamente preocupado. Quizás leyó mi expresión de sorpresa, porque sin esperar respuesta, continuó diciendo.

-- "Ayer en la noche visité una Iglesia Bautista en el sur de la ciudad capital. Me invitaron a predicar y me pidieron que llevara la agrupación de jóvenes. Llegamos temprano, los jóvenes colocaron sus instrumentos, participamos del devocional y yo prediqué. La congregación respondió muy animada al mensaje. Para mi, fue un servicio muy inspirador. Sin embargo, ¡después del sermón el pastor me pidió que me fuera porque iba a oficiar la comunión!"

-- "¿No te dejo participar de la mesa?," pregunté con sorpresa.

-- "¡No sólo eso! Nos pidió que nos fuéramos. Los jóvenes tuvieron que desmontar el equipo y colocarlo en el bus. La verdad es que nos sentimos muy mal, sobre todo, cuando escuchamos que comenzaron a cantar himnos de comunión después que nuestro grupo llegó al estacionamiento."

Johnny se sentía confundido, humillado y herido. El pastor había puesto en tela de juicio su llamado, su ministerio y su compromiso cristiano.

-- "Esa congregación práctica la comunión cerrada," riposté tratando de calmarlo. "Estos buenos hermanos entienden que la comunión debe ofrecerse sólo a los miembros activos de la iglesia local que viven en plena comunión con el Señor. Ellos no estaban dudando de la sinceridad de tu fe. Sencillamente te excluyeron porque no eres miembro de la iglesia."

-- "¡Pero yo soy un pastor bautista!"

-- "No importa. Para una congregación con una práctica tan cerrada, tú estás excluido de la mesa."

-- "¿Por qué dice tan cerrada?"

-- "Porque distintas congregaciones interpretan la comunión de maneras diversas. Las más estrictas sólo permiten la participación de los miembros de la iglesia local. Otras, sólo comparten la mesa con creyentes de su propia denominación; bautistas con bautistas o presbiterianos con presbiterianos. Aún otras sólo permiten la participación de creyentes que comparten sus creencias. Por ejemplo, sólo permiten la participación de personas bautizadas por inmersión o de creyentes que hablan en lenguas. Hay diversos grados de 'apertura' de la mesa."

-- "Entonces, ¿qué quiere decir comunión abierta?"

-- "La comunión abierta se basa en el siguiente principio: El Señor Jesucristo es quién invita a participar de la Cena del Señor. La mesa de comunión es de Cristo, no de la congregación local. El pastor o la pastora que preside la mesa es también una persona invitada por Dios. Por lo tanto, cuando se celebra la comunión abierta la persona que preside invita a todos los creyentes a participar. Cada persona debe examinarse a sí misma y decidir si debe participar o no."

-- "Pero, ¿qué pasa con las personas que no son dignas de participar? ¿No se están condenando al participar indignamente?"

-- "Estás refiriéndote a 1 Corintios 11:27: 'De manera que cualquiera que comiere de este pan y bebiere de esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.' Este en un punto muy serio. Nos llama a educar a las personas que visitan nuestra congregaciones. Sin embargo, no debes olvidar el versículo que le sigue, 1 Corintios 11:28: 'Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y deba de la copa.' Cada persona debe examinarse a sí misma. Dios llama a la mesa. Nosotros educamos a la congregación. Pero cada cuál debe decidir por sí mismo si debe participar o no. No le toca al pastor o a la pastora decidir quién puede tomar la comunión. Cada uno debe decidir cómo va a responder a la invitación divina."

-- "En su opinión, ¿cuál práctica es mejor?"

-- "Debo decirte que mi opinión ha variado mucho a lo largo de mi ministerio. Al principio, repetía lo que había aprendido de mis pastores: 'Pueden participar de la Cena del Señor todas aquellas personas que han descendido a las aguas del bautismo."

-- "O sea, sólo ofrecía la comunión a personas bautizadas por inmersión."

-- "Exacto. Ahora, he llegado a la conclusión de que la mesa es del Señor. Sí Jesús invita a todos a participar, ¿quién soy yo para impedir el acceso a la mesa? Cada uno es invitado. Cada cual debe examinarse a sí mismo. Cada cual debe decidir si debe participar."

Johnny miró el reloj que estaba encima del escritorio y exclamó: "¡Se me hace tarde para la clase de Teología Sistemática!"

-- "Bueno, seguiremos hablando después," dije mientras Johnny recogía sus cosas y se ponía en pie.

Johnny caminó hasta la puerta de la oficina, se volteó y me dijo: "Le invito a que vaya el domingo en la noche a mi iglesia. Quiero que tome la comunión con nosotros."