:: Teología Pastoral

Bases bíblicas de la educación para la paz

Por Pablo A. Jiménez

Bosquejo

I. Introducción

II. El círculo hermenéutico

III. Aspectos bíblicos de la paz

A. Shalom: Paz positiva

B. Eirene: Paz negativa

IV. Recomendaciones

V. Notas bibliográficas


I. Introducción

De alguna manera, las tres vertientes del tema que me fue asignado para esta presentación me hacen repasar mi peregrinar como persona dedicada al ministerio de la educación teológica. En primer lugar, debo indicar que mis primeros encuentros con el concepto bíblico de la paz ocurrieron durante mi tiempo de estudios en el Seminario Evangélico de Puerto Rico. Ahí aprendí que la paz bíblica, más allá de la paz personal, se refiere al bienestar integral del ser humano (heb. “shalom”) y a la resolución justa de los conflictos (gr. “eirene”).

Segundo, fue la experiencia centroamericana la que me confrontó con el imperativo de poner por obra los conceptos de la paz que había estudiado teóricamente en el Seminario. De este modo comprendí la importancia de educar por la paz. La educación por la paz es educación para la vida; educación que busca el bienestar integral del ser humano, educación que busca formar personas que sean capases de solucionar conflictos con justicia. En la realidad del subcontinente centroamericano -- condicionada por la violencia institucionalizada de los gobiernos represivos, la violencia institucionalizada y la guerra de baja intensidad, -- la necesidad de la educación por la paz es vital pues, literalmente, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Tercero, el tema de Eugenio María de Hostos como precursor de la educación por la paz me recuerda que he entrado en una nueva etapa en mi caminar. Si, una nueva etapa donde estoy tratando de insertarme en la realidad puertorriqueña. Una etapa donde estoy tratando de ponerme al servicio del desarrollo de una pastoral que sea relevante para esa realidad.

Así queda planteado el tema que nos convoca en esta hora. En esta ocasión hablaremos del lugar de la Biblia en el desarrollo y la enseñanza de una educación por la paz en Puerto Rico; educación por la paz que encuentra un precursor y compañero de camino en la figura de Eugenio María de Hostos. Para entablar este diálogo, en unión a los materiales para el estudio bíblico, emplearemos el libro de Anaida Pascual Morán Hostos: Precursor de la Educación por la Paz. [1]

La metodología a seguir durante esta presentación será la siguiente. Después de esta breve introducción, pasaremos a analizar el círculo hermenéutico que debemos seguir para al emplear la Biblia -- desde una óptica liberadora -- en el proceso de la educación por la paz. Después, veremos brevemente algunos de los aspectos bíblicos a la luz de los conceptos de "paz positiva" y "paz negativa" empleados por Anaida Pascual Morán. Finalmente, presentaremos algunas sugerencias o recomendaciones para la presentación de este tema en nuestra práctica docente como educadores desde y para la fe.

II. El círculo hermenéutico

El proceso de interpretación -- en especial el de la interpretación bíblica -- presenta una estructura cíclica o circular. La interpretación bíblica es un viaje de ida y vuelta donde partimos de nuestra realidad, viajando sobre los mares del Antiguo y el Nuevo Testamento, sólo para volver a nuestra realidad con materiales frescos que nos permitirán desarrollar una pastoral relevante y contextual.

En su libro La liberación de la teología, Juan Luis Segundo describe el círculo hermenéutico de la Teología Latinoamericana como un proceso movido por la "sospecha ideológica". [2] Esta sospecha nos lleva al análisis de nuestra práctica pastoral a la luz de la Biblia, explorando en ella aquellos elementos para el análisis que han sido dejados de lado por razones ideológicas. El descubrimiento de estos nuevos elementos, por lo regular, nos llevan a desarrollar una nueva práctica pastoral; una pastoral liberadora.

En relación a la educación por la paz -- en el contexto tanto de la sociedad como de la Iglesia puertorriqueña -- esta metodología es necesaria. En nuestro país, la Iglesia ha sido muy pasiva en relación a la promoción de la paz y de la justicia. En particular, la Iglesia protestante en Puerto Rico debe arrodillarse ante el altar de Dios y confesar su culpa; debe confesar no predica la paz integral, sino la paz personal. Esto nos ha llevado al desarrollo de una práctica pastoral limitada y enajenante.

En primer lugar, para aplicar el círculo hermenéutico al uso de la Biblia en la educación por la paz debemos partir de la siguiente aseveración: En general, la educación cristiana en la Iglesia puertorriqueña no promueve la educación por la paz. Es decir, la práctica educativa de nuestra Iglesia no promueve estrategias para evitar la guerra, el armamentismo y la agresión; no minimiza aquellos factores que inhiben la auto-realización de los seres humanos; ni promueve la solidaridad entre los pueblos, elementos que Anaida Pascual Morán presenta como preocupaciones de la educación por la paz. [3] Es decir, el objetivo de desarrollar una conciencia universal [4] que promueva un estado social de elevada justicia y violencia reducida no ha sido un objetivo primario de la educación cristiana en Puerto Rico.

Segundo, aquí entra en juego la sospecha ideológica. Debemos sospechar que hay una mediación ideológica [5] que nos mantiene en este estado. Como hipótesis de trabajo, diremos que esa mediación ideológica es el colonialismo que nos mantiene en un estado de dependencia; colonialismo para quien una práctica liberadora de la educación cristiana resulta amenazante. Por eso trata de mantenernos aislados de la realidad del mundo que nos rodea, encerrándonos en nuestra rutina con un concepto de paz personal que tiene como objetivo no involucrarse en la realidad del mundo que le rodea.
Por esta razón, en tercer lugar, recurriremos a la Biblia. Nuestro viaje por las Escrituras tendrá el propósito de explorar si existen elementos importantes para la discusión que, hasta ahora, no han sido tomados en cuenta. Esto nos lleva, necesariamente, a re-leer la Biblia. Nos lleva a estudiar la Biblia con detenimiento, buscando aquellas verdades que no hemos podido -- o querido -- ver anteriormente.

En el caso del tema de la paz, ese viaje de exploración por las Sagradas Escrituras será fructífero. En nuestro estudio, encontraremos que la Biblia nos presenta dos elementos importantes para el estudio del tema de la paz. En primer lugar, encontramos que la palabra comúnmente traducida como por "paz" en al Antiguo Testamento es la palabra hebrea "shalom". Más que "paz" -- en el sentido de tranquilidad mental -- "shalom" se refiere a bienestar integral de la persona. Por su parte, en el Nuevo Testamento encontramos que la palabra que se traduce por paz es el vocablo griego "eirene". Por un lado, "eirene" recoge el sentido de "shalom". Pero, por otro lado, le añade al concepto la sentido tradicional griego de ver la paz como ausencia o fin de conflictos.

De este modo encontramos que la Biblia nos provee los elementos para desarrollar una práctica educativa por la paz. Es decir, en los conceptos de "shalom" y de "eirene" encontramos puntos de apoyo para el desarrollo de una nueva pastoral donde el objetivo de desarrollar una conciencia universal [6] que promueva un estado social de elevada justicia y violencia reducida sea uno de los objetivo primarios de la educación cristiana.

En cuarto lugar, el círculo se completa cuando esa nueva pastoral que puede ser desarrollada comienza a ser desarrollada. Así, el cuarto paso no es más que es un regreso a la práctica donde esa nueva pastoral -- que ha sido esbozada en el proceso de reflexión sobre nuestra práctica pastoral anterior -- toma carne.

Como pueden ver, en ningún momento he dicho que este cuarto paso es el último. Esto se debe a que el proceso de reflexión sobre la práctica debe conducirnos a una práctica liberadora. Pero esa nueva práctica liberadora debe ser objeto, a su vez, de reflexión y análisis. Aquí entra en juego el proceso que Freire llama concientización. [7] Según este concepto, la educación liberadora se distingue por este movimiento dialéctico entre la acción y la reflexión.

III. Aspectos bíblicos de la paz

A continuación exploraremos con más detalle las dos vertientes del concepto bíblico de la paz. Para esto, emplearemos como co-relatos los conceptos de "paz positiva" y "paz negativa" presentados por Anaida Pascual Mora en su libro. [8]

A. Shalom: Paz positiva

En el Antiguo Testamento, la palabra "shalom" designa un estado de bienestar integral donde el ser humano encuentra satisfechas sus necesidades básicas tanto físicas como emocionales.

Por tanto, la paz bíblica no es sólo el "pacto" que permite una vida tranquila, ni el "tiempo de paz por oposición al "tiempo de guerra" (Ecl. 3:8; Ap. 6:4); designa el bienestar de la existencia cotidiana, el estado del hombre que vive en armonía con la naturaleza, consigo mismo, con Dios; concretamente, es bendición, reposo, gloria, riqueza, salvación, vida. [9]

Este estado de bienestar integral surge como resultado de la relación de pacto en que el creyente vive con Dios. Es decir, la paz es consecuencia de la justicia que surge como resultado [10] de la práctica de la fe. Por esta razón, podemos afirmar que: "La paz, en fin, es lo que está bien en oposición a lo que está mal (Prov. 12:20; Sal. 28:3; cf. Sal. 34:14)". [11]

Encontramos un claro ejemplo de este concepto de la paz como fruto de la justicia en el libro del profeta Ezequiel, capítulo 34:17-25. Aquí vemos claramente la estrecha relación que existe entre los conceptos de paz y de salvación en el Antiguo Testamento. [12]

De este modo, podemos definir "shalom" como paz positiva de la siguiente manera:

La paz es la suma de los bienes otorgados a la justicia: Tener una tierra fecunda, comer hasta saciarse, vivir en seguridad, dormir sin temores, triunfar de los enemigos, multiplicarse, y todo esto en definitiva porque Dios está con nosotros (Lev. 26:1-13). [13]

B. Eirene: Paz negativa

En el Nuevo Testamento la palabra que se traduce por "paz" es el vocablo griego "eirene". Aunque, en general, esta palabra lo que hace es sustituir en griego el vocablo "shalom" -- sobre todo en los evangelios -- la misma le añade un nuevo elemento proveniente del griego clásico a la carga semántica del concepto hebreo. Este nuevo elemento es el sentido negativo de la paz, es decir, la paz como ausencia o cese de las hostilidades entre grupos rivales. [14]

Encontramos un ejemplo claro de este concepto Efesios 2:13-16, [15] donde se presenta a Cristo como "la paz" (v. 14), es decir, como el responsable de haber efectuado la reconciliación entre judíos y gentiles por medio de su muerte en la cruz.

Aunque este matiz del concepto "paz" pueda parecernos menos atractivo que el primero, no debemos despreciarlo. En cierto modo, la paz negativa es una condición previa y necesaria para la paz positiva ya que en medio de la sangre producida por la matanza no puede haber bienestar integral para la comunidad. Así, la paz política es necesaria para lograr el bienestar social.

IV. Recomendaciones

Para terminar, quisiera aportar algunas recomendaciones para el tratamiento de la paz en perspectiva bíblica:

1. Antes de entrar a tratar el tema, debemos sembrar la sospecha en nuestra audiencia de que el tema de la paz en la Biblia es más amplio y relevante que lo que se nos ha enseñado.

2. Debemos explorar ambos conceptos, el de paz positiva y el de paz negativa.

3. Al tratar el tema en la perspectiva del Antiguo Testamento debemos enfocar la oposición existente entre paz y justicia, recalcando que donde no hay justicia no hay paz.

4. Al ver el tema desde el Nuevo Testamento, debemos recalcar la necesidad del cese de la violencia institucionalizada, el militarismo, los conflictos armados y la guerra de baja intensidad.

5. El concepto del Reino de Dios puede servir como símbolo o utopía de ese estado de justicia que busca la educación por la paz.

V. Notas bibliográficas

1. Anaida Pascual Morán, Hostos: Precursor de la Educación por la Paz, (Guaynabo: Editorial Sonador, 1989).

2. Juan Luis Segundo, The Liberation Of Theology, (Maryknoll, New York: Orbis Books, 1976).

3. Pascual Morán, op. cit., pp. 19-20.

4. Ibid, p. 20.

5. Para una definición de "mediación ideológica" consulte la monografía de Elba T. Irrizarry, Iglesia y Educación: El proceso de mediación ideológica, (Guaynabo: Editorial Sonador, 1987).

6. Ibid, p. 20.

7. Para un interesante comentario sobre el uso de las teorías de Freire en la educación por la paz, vea el artículo de Russell A. Butkus titulado "Christian Education for Peace and Social Justice: Perspectives from the Thought of John Dewey and Paulo Freire" en Education for Peace and Justice editado por Padraic O'Hare, (San Francisco: Harper & Row, Publishers, 1983).

8. Pascual Morán, op. cit., pp. 27-29.

9. Vocabulario de teología bíblica, editado por Xavier Léon-Dufour, s.v. "paz", pp. 656.

10. CLAI, La paz, fruto de la justicia, (CLAI: San José, Costa Rica, 1986), p. 15.

11. Léon-Dufour, op. cit., p. 657.

12. Jorge Pixley, "La paz: Aporte bíblico a un tema de actualidad." en Equipo Seladoc, Panorama de la Teología Latinoamericana, vol. II, (Editorial Sígueme: Salamanca, 1975), p. 15.

13. Léon-Dufour, op. cit., ibid.

14. Interpreter's Dictionary of the Bible, s.v. "Peace in the NT" por C.L. Mitton, vol. III, p. 706.

15. Para un estudio más amplio de este pasaje véase nuestro artículo "Cristo es nuestra paz" en Vida y Pensamiento vol. 8, no. 1 (Junio 1988): 18-24.