29
Abril 2008
La
nena tiene 14 años
La
nena tiene 14 años. Vive con su mamá
y su abuela. Hace varios años que
no ve a su papá, quien no le envía
un centavo de pensión alimentaria.
Su hermano mayor tiene el doble de su edad,
pues su mamá lo tuvo cuando era apenas
una niña. El muchacho fue criado
por la abuela, como si fuera su hijo menor.
Ya está casado y tiene un bebé.
La
nena tiene 14 años. Sueña
con tener el hogar que nunca ha tenido.
Sueña con tener un esposo y un bebé;
sueña con ser ama de casa y madre.
Hace poco la abuela le reprochó por
qué estaba sacando notas tan malas
en la escuela, dado que ella era estudiante
de “A” hasta el año pasado.
La nena le contestó: “Ay, abuela,
tú no me entiendes. Yo no necesito
estudiar porque yo voy a tener un bebé,
después me voy a casar y mi esposo
me va a mantener”.
La
nena tiene 14 años. Su mamá,
aunque no tiene en qué caerse muerta,
le ha comprado un teléfono celular,
por cuyo servicio paga cientos de dólares
al mes, dado que el contrato que firmó
no incluye mensajes de texto. También
le ha comprado una computadora con acceso
de alta velocidad al Internet. La nena se
pasa en el teléfono hasta altas horas
de la noche, mientras “chatea”
en la computadora. Esto ocurre todos los
días. Por medio del “chat”,
la muchacha ha conseguido un novio que ella
cree tiene 18 años, trabaja y estudia
en un instituto tecnológico, aunque
bien pudiera tener 24 y estar conviviendo
con alguien. Su mamá no sabe de la
existencia del marchante y cuando lo sepa
le llamará “el amiguito de
la nena”. Pero la muchacha ya lo ha
escogido para ser el padre de su bebé,
y sueña con casarse con el caballero.
Piensa que con su trabajo como gondolero
de supermercado el joven podrá proveerle
todo lo que ella necesita: casa, carro,
tarjetas de crédito, etc.
Le
nena tiene 14 años. A pesar de su
situación económica, su mamá
le está planificando un quinceañero
por todo lo alto. La niña tendrá
damas, caballeros y limosina, con fotógrafo
profesional. La nena piensa que la fiesta
marcará un hito en su vida, tanto
así que después podrá
celebrar una boda sencilla, pues en cierto
modo el quinceañero sustituirá
una boda por todo lo alto.
La
nena tiene 14 años. Precisamente
por su corta edad, experiencia y madurez,
no comprende que sus expectativas son falsas.
Ella está segura de que todo ha de
ocurrir tal y como ella lo ha soñado.
No piensa que puede tener dificultad para
quedar embarazada, o que el bebé
puede tener problemas de salud, o que el
papá del bebé puede negarse
a casarse con ella.
No
sabe que tener un bebé cuesta cerca
de $11,000 durante el primer año,
o que el salario de su novio no puede cubrir
todas sus expectativas, o que las ayudas
gubernamentales no son suficientes para
ayudarle a vivir de manera decorosa. No
imagina cuán difícil es para
una madre soltera terminar la escuela superior,
estudiar una carrera tecnológica
o una profesión universitaria.
La
nena tiene 14 años. Se siente incomprendida.
Cree que toda persona mayor de 30 años
es “vieja” y que no tiene la
capacidad de entender a la juventud. Mientras
se niega a hablar con su madre, comunicándose
mediante monosílabos, habla horas
muertas con sus amistades por teléfono.
Siente que sus amistades son su verdadera
familia, que son las únicas personas
en el mundo que pueden comprenderle. Cuando
alguna persona trata de razonar con ella,
se aburre, se hace la dormida o sencillamente
escucha en silencio hasta que su interlocutora
termina. “¿Ya?”, pregunta
molesta. Entonces se encierra en el cuarto
para contarle por teléfono a sus
amistades sobre “la vieja ridícula”
que su abuelita trajo para aconsejarle.
La nena piensa que ya sabe todo lo necesario
sobre el sexo y que es sencillamente imposible
recibir consejos de un “viejo”
mayor de 30 años, quien seguramente
ha olvidado lo que es tener una vida sexual.
La
nena tiene 14 años. Por eso piensa
que “la luna es de queso y se come
con melao”. Con toda probabilidad,
tendrá una vida muy dura. Para sobrevivir
como una madre soltera sin estudios universitarios
o carrera técnica alguna, necesitará
mucha ayuda de mucha gente y tendrá
que “matarse trabajando” para
salir adelante. Pero ella no se da cuenta
de nada de esto, precisamente porque sólo
tiene 14 años.
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