:: Teología Pastoral

 

El uso de Biblia en la teología hispana

por Pablo A. Jiménez

La teología hispana trata de desarrollar un marco teológico que interprete a la luz de la fe la realidad del pueblo latino que vive en los Estados Unidos. En este sentido, la teología hispana puede ser catalogada como una teología "liberadora". Una teología liberadora refleja la perspectiva de quienes tradicionalmente no han tenido poder alguno en la sociedad ni han tenido voz en la iglesia. [1] Tal teología busca ayudar a las personas oprimidas a experimentar el poder del mensaje del Evangelio, poder que se manifiesta no sólo en la esfera privada y espiritual, sino también en la comunitaria.

La teología hispana reconoce la centralidad de la Biblia en el discurso teológico. También cuestiona si la manera en la cual la Biblia ha sido interpretada tradicionalmente por quienes han estado en posiciones de poder es correcta. Estas preguntas surgen de la "sospecha ideológica", esto es, la sospecha de que aspectos muy importantes del mensaje bíblico han sido obviados o distorsionados por razones ideológicas. [2] Si bien algunas personas tergiversan la Biblia en forma deliberada, la mayor parte de las omisiones o distorsiones surgen cuando, por medio de un proceso inconsciente, se interpreta la Escritura a la luz de los valores, las metas y los intereses de las clases dominantes. [3]

Por esta razón, la teología hispana cuestiona la pertinencia de la teología tradicional que hemos recibido. También cuestiona la fe privatizante que se predica en la mayoría de los púlpitos estadounidenses. Esto la lleva a recalcar la importancia de fomentar una reflexión teológica que parta de la experiencia de pobreza y opresión que vive la inmensa mayoría del pueblo latino en los Estados Unidos. [4] Tomando estos puntos en consideración, varios teólogos hispanos han desarrollado un pensamiento teológico que toma en cuenta la doble opresión y la compleja situación social del pueblo latino. Podemos decir que se ha alcanzado un principio teológico básico: el "principio galileo". Este principio consiste en el uso de los conceptos "marginalidad" y "mestizaje" para describir el carácter marginal de la perspectiva teológica hispana.

La teología hispana utiliza los relatos bíblicos en torno a la región de Galilea, para expresar sus puntos de vista sobre la realidad del pueblo latino. Los puntos de contacto entre la experiencia galilea y la experiencia hispana son evidentes. Galilea es una región fronteriza que se encuentra en la parte norte del territorio israelita y que colinda con el Líbano y Siria. En el tiempo de Jesús, los líderes religiosos que vivían en Jerusalén despreciaban a las personas que venían de esta región. Sus habitantes eran considerados como personas impuras que se habían contaminado con prácticas extranjeras. En términos étnicos, este grupo estaba muy cerca de los samaritanos, quienes eran considerados mestizos. [5]

El pueblo hispano también vive al margen de los grandes centros de poder. Del mismo modo que Galilea era vista con desprecio por el liderazgo judío, los hispanos somos vistos con desprecio por muchos norteamericanos de descendencia anglo-europea. Conocemos la experiencia del mestizaje, de la mulatez y de la biculturalidad. Conocemos el dolor de ser rechazados tanto por los estadounidenses como por nuestros hermanos en nuestros países de origen. Conocemos lo que implica ser --permanentemente-- "los otros". En una palabra, el pueblo hispano comparte la experiencia de opresión y marginalidad que caracteriza a la región de Galilea en las Escrituras. La clave hermenéutica de la teología hispana en los Estados Unidos se encuentra en los conceptos "marginalidad" y "mestizaje."

Entre los teólogos hispanos que han utilizados la imagen de Galilea para desarrollar su pensamiento teológico, el más destacado es Virgilio Elizondo. Este autor católico méxico-americano ha escrito varias obras explorando la experiencia del mestizaje y relacionándola con la imagen bíblica de Galilea. Sus libro más conocido es Galilean Journey: The Mexican-American Promise. Otro autor que ha trabajado la imagen de Galilea en su pensamiento teológico es Orlando E. Costas. Costas escribió varios artículos relacionando la experiencia galilea con la experiencia de marginalidad hispana. [6] Si la palabra clave para entender a Elizondo es "mestizaje", la palabra clave para entender a Costas es "periferia". [7] El tercer autor que ha empleado este principio es Justo L. González. En su libro Mañana: Christian Theology from a Hispanic Perspective [8] desarrolla el principio de marginalidad para describir la experiencia hispana. Estos tres autores hilvanan sus ideas desde una visión cristológica particular, tomando en serio la marginalidad del propio Jesús como galileo frente a las estructuras político-religiosas dominantes tanto en Roma como en Jerusalén.

Por lo tanto, afirmamos que la teología hispana se basa en una nueva forma de leer las Escrituras. [9] Esta nueva hermenéutica se caracteriza tanto por su punto de partida como por su metodología. [10] La teología hispana propone un esquema hermenéutico que toma como punto de partida la realidad que vive el pueblo latino. Realidad que se caracteriza tanto por la experiencia religiosa como el estado de marginación. Nuestra teología propone, además, una metodología que parte de la "praxis" y busca la transformación de la realidad que vive nuestro pueblo. Costas definió la "praxis" de la siguiente manera: "Se trata de la acción creadora y transformadora del pueblo de Dios en la historia, acompañada por un proceso reflexivo crítico y profético, cuyo fin es hacer nuestra obediencia cada vez más eficaz". [11] La meta de una teología que parte del sufrimiento y la opresión no puede ser más que la lucha, la liberación y la autodeterminación.

Por lo tanto, la teología hispana ve la Biblia como un libro "político" y discute temas de actualidad --como la migración-- confrontando el testimonio bíblico y el conocimiento teológico del pasado con los desafíos de hoy (por "político" no nos referimos a la política partidista sino al hecho de que las Escrituras tratan el tema del poder). [12] Dios, quien tiene el poder último sobre todas las cosas, se ha acercado a aquellos que no tienen poder alguno para liberarlos de la realidad de opresión en que viven y conducirlos por caminos de liberación. Esta nueva forma de leer la Biblia es el puntal de la teología hispana.

 

Notas bibliográficas

1. Justo L. y Catherine González, Liberation Preaching: The Pulpit and the Oppressed (Nashville: Abingdon Press, 1980), p. 11.

2. Juan Luis Segundo, The Liberation of Theology (Maryknoll, New York: Orbis Books, 1976), pp. 7-9.

3. González, Liberation Preaching, p. 13.

4. José David Rodríguez, "De apuntes a esbozo: diez años de reflexión", Apuntes 10:4, (Invierno 1990): 75.

5. Virgilio Elizondo, Galilean Journey: The Mexican-American Promise (Maryknoll, New York: Orbis, 1983), 51.

6. Orlando Costas, "Evangelism from the Periphery: A Galilean Model", Apuntes, 2:3, (Otoño 1982): 51-59 y "Evangelism from the Periphery: The Universality of Galilee", Apuntes, 2:4, (Invierno 1982): 75-84. En español, véase Evangelización contextual: Fundamentos teológicos y pastorales (San José: Editorial Sebila, 1986).

7 . Costas, Evangelización, p. 59.

8. Justo L. González, Mañana: Christian Theology from a Hispanic Perspective (Nashville: Abingdon Press, 1990).

9. Véase el capítulo titulado "Reading the Bible in Spanish" en González, Mañana, pp. 75-87.

10. Samuel Solivan-Román, "The need for a North American Hispanic Theology", Listening 27:1, (Winter 1992), 21.

11. Costas, Evangelización, p. 25.

12. González, Mañana, p. 85.