:: Teología Pastoral
3 de agosto de 2011
La Iglesia y el IVU Loto
El enlace entre el recaudo de fondos para el gobierno y los juegos
de azar en Puerto Rico es muy viejo. Por años, la lotería tradicional
ha sido un vehículo para atraer fondos al erario y para dar empleo
a personas discapacitadas.
Empero, es innegable que la lotería es un juego de azar y que los
juegos de azar son vicios potencialmente peligrosos. Si bien muchas
personas pueden jugar de manera casual, también son muchas las que
se empobrecen jugando hasta la camiseta.
Por eso, la comunidad evangélica puertorriqueña tradicionalmente ha
rechazado los juegos de azar. Lo normal es que quien se hace miembro
de una Iglesia evangélica deje el trago, el cigarro y el juego, entre
otros vícios, aunque esto puede variar dependiendo de la tradición
religiosa y del criterio de cada cual.
El protestantismo, en general, sigue lo que se llama la "ética
protestante de trabajo". Esta forma de vida recalca la dignidad
del trabajo y menosprecia las ganancias deshonestas. Los juegos de
azar se ven como vicios con dos posibles consecuencias negativas: o
pierdes la inversión o ganas dinero de forma deshonesta. Por eso la
ética cristiana, en general, rechaza los juegos de azar.
El problema es que ahora el gobierno, en su afán para atajar la evasión
contributiva, ha diseñado un nuevo juego de azar: el IVU Loto. ¿En
qué se diferencia de la lotería tradicional? En que jugar es obligatorio.
Quiéralo o no, ahora usted "comprará" un billete de la lotería
cada vez que adquiera cualquier artículo en la panadería, la farmacia
o el supermercado. Y eso es un cambio mayúsculo.
Del mismo modo, la participación de los comercios es compulsoria.
Aunque usted sea un comerciante evangélico, tiene que participar. Y
si un entidad religiosa vende artículos como parte de su misión, también
tiene que participar.
Un funcionario gubernamental me indicó que mis temores eran infundados,
pues las instituciones sin fines de lucro están exentas de participar.
No obstante, acabo de recibir copia de una carta en la que el gobierno
le denegó la exención del IVU Loto a la Sociedad Bíblica de Puerto
Rico.
Y esto es una poca vergüenza. La Sociedad Bíblica es una de las organizaciones
religiosas más antiguas y prestigiosas de Puerto Rico. Es una entidad "bonafide" que
ha tenido una trayectoria gloriosa. En su tienda sólo vende artículos
religiosos, principalmente biblias en diversas versiones y distintos
idiomas, incluyendo el griego y el hebreo. Y le niegan la exención
basados en dos excusas baratas.
Señor Gobernador, le ruego que pare esta locura. La solución al problema
fiscal de Puerto Rico no es convertir a todo el mundo en bolitero.
El gobierno, en general, y su partido, en particular, están buscando
una confrontación estéril e innecesaria con la comunidad protestante,
evangélica y pentecostal de Puerto Rico.
Recapacite, por favor.