¿Dónde estás tú? es un sermón sobre la caída del ser humano en pecado y sus consecuencias, basado en Génesis 3.9 y 10.
Introducción
Este sermón, basado en Génesis 3:9-10, examina cómo el pecado rompe las relaciones fundamentales humanas y llama a buscar la gracia salvadora de Dios.
Puntos a desarrollar
Génesis narra el relato de la creación dos veces. La primera narración se encuentra en Génesis 1.1 y termina en Génesis 2.4a. Este es un resumen que exalta a Dios como el soberano creador.
La segunda narración comienza en Génesis 2.4b y es mucho más detallada. Describe cómo el ser humano se rebeló contra Dios, cayendo en pecado y perdiendo la comunión que gozaba con su Creador.
En el huerto de Edén, Dios concede al ser humano tanto libertad como responsabilidad. Empero, le prohíbe comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. La serpiente, que actúa como agente de las fuerzas del mal, persuade a la mujer prometiéndole que sería como Dios. Ella come del fruto y lo comparte con el hombre, quien también es seducido por la idea de ser igual al creador.
El problema es que, en lugar de alcanzar la divinidad, ambos experimentan culpa, vergüenza y miedo. La primera pregunta “misionera” que encontramos en la Biblia se encuentra en Génesis 3.9, cuando Dios pregunta: “¿Dónde estás tú?”. Aunque la respuesta a la pregunta planteada por Dios debió mencionar el lugar donde se encontraba, el hombre responde con una descripción del estado en el cuál le dejó el pecado: está desnudo, temeroso y escondido (Gn 3.10).
Nótese que el pecado produce cuatro separaciones o rupturas:
- Primero, rompe la relación con Dios, sustituyendo la comunión por rebelión y el amor por acusaciones.
- Segundo, daña la relación con el prójimo, generando conflicto y violencia.
- Tercero, corrompe la relación con la naturaleza, representada por la enemistad con los animales y una tierra que produce espinos.
- Cuarto, fractura la relación de la persona consigo misma, provocando temor, engaño, ira y angustia.
La historia de Caín y Abel demuestra la expansión de esta corrupción (Gn. 4.1-15). Sin embargo, incluso después de asesinar a su hermano (Gn 4.8), Dios protege a Caín con una señal (Gn. 4.15). La fidelidad divina permanece firma y anticipa el mensaje del evangelio de Jesucristo: Dios quiere vencer la muerte, restaurar la creación y reconciliar las relaciones rotas.
Conclusión
El gran escándalo de la fe es que Dios está dispuesto a perdonar y a restaurar al pecador.
Ante una sociedad separada de Dios, del prójimo, de la naturaleza y de sí misma, la Iglesia debe proclamar con palabras y acciones que existe otra manera de vivir. La pregunta “misionera” continúa vigente; Dios sigue preguntándonos “¿Dónde estás tú?”.
Dios nos llama a abandonar el pecado y escoger el camino de la gracia, el amor, la sanidad y la restauración que sólo se alcanza por medio de la obra de Jesucristo, en el poder del Espíritu Santo.


