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El silencio de Cristo – Fe versus celebridad

El silencio de Cristo es una prédica sobre Lucas 23.9, que trata sobre la confrontación entre la fe verdadera y el entretenimiento religioso.

Vivimos en una época donde la fe corre el riesgo de convertirse en espectáculo. En medio de la cultura del clic, de la viralidad y de la búsqueda constante de atención, muchas personas han confundido el Evangelio con el entretenimiento religioso. Pero Jesucristo no vino a divertir multitudes ni a satisfacer curiosidades superficiales. Vino a revelar la verdad del Reino de Dios, a confrontar el pecado, a ofrecer salvación y a transformar la vida humana desde lo más profundo.

Vea este vídeo en nuestro canal de YouTube.

En este nuevo video, reflexiono sobre “El silencio de Cristo” y la diferencia radical entre la fe bíblica y el entretenimiento religioso. A partir de episodios bíblicos, experiencias pastorales y una lectura crítica de nuestra cultura contemporánea, analizo cómo la “espectacularización” de la religión ha distorsionado la predicación cristiana, convirtiendo a ciertos líderes en figuras mediáticas que buscan fama, influencia y monetización, en lugar de mostrar fidelidad al mensaje de Jesús.

El video también examina un punto crucial: el silencio de Jesús ante Herodes en Lucas 23.9. Herodes deseaba ver una señal, un truco, un acto que alimentara su curiosidad. Pero Cristo no respondió. Ese silencio es profundamente revelador. Jesús se negó a participar en el juego del espectáculo. Se negó a convertirse en objeto de entretenimiento para el poder. Ese mismo silencio sigue hablándonos hoy, cuando tantas personas buscan una religión que impresione, pero no necesariamente una fe que transforme.

Además, este mensaje denuncia el uso irresponsable de supuestas “palabras de ciencia” o “palabras de sabiduría” que, en muchos casos, no son más que ambigüedades diseñadas para manipular a personas vulnerables. Frente a eso, afirmamos una verdad central: el discipulado cristiano es una relación gratuita con Dios por medio de Jesucristo, en el poder del Espíritu Santo. No se compra, no se vende, no depende de celebridades religiosas y no necesita intermediarios.

Le invito a ver este video, reflexionar en oración y compartirlo con otras personas. Ha llegado el momento de dejar de buscar el próximo evento viral y comenzar a buscar, con seriedad y humildad, al Cristo que camina con nosotros en lo cotidiano.

El silencio de Cristo
Semana Santa
resurrección
Cultura de la celebridad
Lucas 23
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DrPabloJimenez.com da la bienvenida

Le damos la bienvenida a drpablojimenez.com, un canal dedicado a la predicación, el liderazgo y la teología pastoral.

Dr. Pablo A. Jiménez
Dr. Pablo A. Jiménez

Le invitamos a visitar las diversas páginas de nuestro canal, entre las cuales se destacan:

Homilética: Materiales educativos sobre teoría homilética, la enseñanza y la práctica de la predicación cristiana, producidos por el Dr. Pablo A. Jiménez. Estas publicaciones tienen el propósito de enseñar cómo predicar a principiantes y cómo optimizar la predicación de personas de experiencia.

Sermones: Acceda a todas nuestras páginas de sermones y prédicas cristianas. Aquí encontrará el índice que le llevará a nuestras diversas páginas relacionadas. En cada una de esas páginas encontrará lo más visto en DrPabloJimenez.com: audios, vídeos, manuscritos y bosquejos, algunos listos para predicar, completamente libres de costo.

Biblia: Acceda a vídeos y materiales educativos sobre la Biblia, enfocando en el estudio del Nuevo Testamento y en la hermenéutica o interpretación bíblica.

Liderazgo pastoral: Vea, escuche o lea vídeos, audios y libros sobre diversos aspectos del liderazgo pastoral y la revitalización de la iglesia.

Teología: Acceda a vídeos, audios, artículos, ensayos y otros materiales sobre teología, teología pastoral, teología práctica, e historia de la Iglesia, por Pablo A. Jiménez.

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Libros: Adquiera publicaciones escritas por el Dr. Pablo A. Jiménez o producidas por su ministerio (Prediquemos y drpablojimenez.com) por medio de nuestra tienda cibernética en Amazon.com.

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La predicación, puente entre dos mundos – John R.W. Stott

Esta publicación presenta un resumen detallado del libro La predicación: Puente entre dos mundos, escrito por John R.W. Stott.

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En La predicación: puente entre dos mundos, John R.W. Stott desarrolla una profunda reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la naturaleza, la necesidad y la práctica de la predicación cristiana. La tesis central del libro sostiene que la predicación auténtica es un acto de mediación, un puente vivo entre el mundo bíblico y el mundo contemporáneo, entre la revelación divina y la experiencia humana actual. Para Stott, predicar no es un ejercicio retórico ni una mera transmisión de ideas religiosas, sino un acto responsable de comunicación del mensaje de Dios a personas concretas en contextos específicos.

Este libro fue publicado originalmente en inglés bajo el título Between Two Worlds: The Art of Preaching in the Twentieth Century (Gand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1982). De manera profética, Stott anticipa muchas de las tendencias y cambios que la postmodernidad ha traído tanto al mundo de la predicación, como a la vida de la iglesia. Debemos apreciar su contribución, que sigue siendo pertinente para toda personas interesada en el arte cristiano de la predicación.

John R.W. Stott inicia con un recorrido histórico que afirma la centralidad de la predicación en la historia del cristianismo. Desde Jesús como predicador del Reino de Dios, pasando por los apóstoles, los padres de la Iglesia, los reformadores, los puritanos y los grandes predicadores de los siglos XIX y XX, el autor demuestra que la predicación ha sido un medio privilegiado de la acción de Dios en la Iglesia. Este repaso no es meramente nostálgico, sino que busca recuperar la “gloria” del ministerio de la predicación frente a su desprestigio contemporáneo.

El autor analiza críticamente las principales objeciones modernas al sermón: el rechazo a la autoridad, la influencia de los medios audiovisuales, los cambios en los procesos de aprendizaje y la pérdida de confianza de la Iglesia en el evangelio. Stott reconoce la legitimidad de algunas críticas, pero rechaza la idea de que la predicación sea obsoleta. Propone una respuesta cristiana que distinga entre autoritarismo y autoridad legítima, y que recupere la predicación como servicio humilde a la verdad revelada.

Aquí John R.W. Stott establece las convicciones teológicas que sostienen la predicación: una doctrina clara de Dios que habla de las Escrituras como Palabra revelada, de la Iglesia como comunidad oyente y del ministerio pastoral como vocación. La predicación se fundamenta en la iniciativa divina: Dios ha hablado y sigue hablando, y el predicador es testigo y servidor de esa Palabra, no su dueño.

Antes de desarrollar el concepto de la predicación como puente de comunicación, me parece necesario describirlo…para evitar malentendidos. …si bien he hablado de un abismo sin puentes entre los mundos bíblicos y moderno, reconozco que en efecto ha habido una larga sucesión de constructores de puentes; que en toda la historia de la iglesia, los cristianos han tratado de relacionar el mensaje bíblico con su cultura, en particular, y que cada nueva generación ha proseguido con el trabajo de sus predecesores. Por lo tanto, ha habido mayor continuidad en la construcción de puentes que la que indicaría mi analogía. En ocasiones, en lugar de construir un nuevo puente, la nueva generación en realidad adapta y reconstruye uno antiguo y agrega un tramo por aquí y reemplaza una viga por allá. No obstante, el mundo cambia tan rápido hoy que cada nueva generación siente el desafío de la amplitud de abismo y de la necesidad de construir un nuevo puente. 

Stott, La predicación: Puente entre dos mundos, p. 133.

Este capítulo constituye el corazón del libro. Stott afirma que el predicador debe habitar dos mundos: el bíblico y el contemporáneo. Predicar implica comprender el texto bíblico con rigor exegético y, al mismo tiempo, comprender la cultura, los problemas y las preguntas del presente. El sermón fiel es aquel que se apoya con igual firmeza en ambos extremos del puente.

El autor subraya la disciplina intelectual y espiritual del predicador. El estudio bíblico, la lectura del mundo moderno y los hábitos de reflexión son indispensables. La preparación del sermón incluye la selección del texto, la identificación de la idea central, la organización del material y la oración, integrando mente y espíritu.

Finalmente, Stott aborda las cualidades personales del predicador: sinceridad, seriedad, valor y humildad. La autoridad del sermón no proviene de la personalidad del predicador, sino de la fidelidad a la Palabra de Dios y de una vida coherente bajo el señorío de Cristo.

By BlueMoses at en.wikipedia, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17240589

En conjunto, La predicación: puente entre dos mundos es una obra clásica de la homilética contemporánea que combina profundidad teológica, sensibilidad pastoral y compromiso con la misión de la Iglesia. Su aporte principal es recordar que la predicación sigue siendo esencial cuando es bíblica, contextual, humilde y fiel al Dios que habla.

Un llamado diferente – Discipulado 3

Un llamado diferente es un sermón sobre el discipulado cristiano, parte de una serie sobre el tema escrita por el Dr. Pablo A. Jiménez.

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El discipulado cristiano comienza con un llamado. Esa es la verdad central que exploramos en este nuevo video basado en Mateo 4.18–22, donde Jesús se acerca a Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan mientras realizaban su trabajo cotidiano, y les dice: “Vengan, síganme”.

Este pasaje nos recuerda que Jesús no llama únicamente en momentos extraordinarios ni en espacios solemnes. Jesús llama en medio de la vida diaria, junto a las redes, las barcas y las responsabilidades de cada día. Llama a personas comunes, trabajadoras, imperfectas, pero dispuestas a responder con fe.

En este tercer estudio sobre la esencia del discipulado cristiano, reflexionamos sobre cómo el llamado de Jesús es un llamado diferente. Invita al arrepentimiento, a la conversión y a una vida transformada por el Reino de Dios. Seguir a Cristo implica dejar atrás aquello que nos ata, soltar nuestras “redes” y caminar en obediencia, fe y compromiso.

Además, este sermón subraya que el discipulado es un estilo de vida. Es pensar, amar y actuar como Jesús. Es vivir con humildad, servir con generosidad y participar activamente en la misión de Dios en el mundo.

El sermón también destaca la dimensión comunitaria del discipulado. Jesús llamó a una comunidad de seguidores, no a personas aisladas. La fe se fortalece en comunidad, donde aprendemos, servimos, oramos y damos testimonio juntos.

Te invito a escuchar este sermón y a reflexionar sobre una pregunta esencial: ¿Qué redes necesitas dejar para seguir al Maestro con fidelidad? Jesús sigue llamando hoy. La pregunta es si responderemos con prontitud, valentía y fe.

Discipulado
Discipulado cristiano
Mateo 4
Seguir a Jesús
Llamado de Jesús
arrepentimiento y conversión
Un llamado diferente
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Un mensaje diferente – Discipulado 2

Un mensaje diferente es una enseñanza sobre el discipulado cristiano, parte de una serie sobre el tema, por el Dr. Pablo A. Jiménez.

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Marcos 1.14–15 presenta el inicio del ministerio público de Jesús con una declaración que resume el núcleo de su mensaje: “Se ha cumplido el tiempo… El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas noticias!”. Según este texto, Jesús predicaba un mensaje diferente, centrado en la proclamación del evangelio del Reino de Dios.

Después del encarcelamiento de Juan el Bautista, Jesús comienza su misión en Galilea, una región periférica y marginada, no en Jerusalén, centro del poder religioso. Este detalle subraya el carácter contracultural de su obra. Su anuncio afirma que Dios actúa en la historia y que su intervención es concreta y cercana. El “tiempo cumplido” indica que la promesa divina alcanza un momento decisivo; el Reino no es una idea abstracta, sino la presencia activa de Dios transformando la realidad.

El término “evangelio” (euangelion) significaba originalmente “buena noticia”, usado en el Imperio Romano para celebrar eventos del poder imperial. Jesús redefine el concepto: la verdadera buena noticia no exalta al César, sino que proclama la soberanía de Dios. El Reino anunciado por Jesús no es un territorio físico, sino un orden nuevo basado en justicia, misericordia, paz y amor. Por ello, el discipulado cristiano implica adoptar los valores del Reino y rechazar los “antivalores” y los “disvalores” que dominan las estructuras humanas.

Marcos destaca tres verbos esenciales que estructuran la respuesta al mensaje: predicar, arrepentirse y creer. Jesús predica públicamente, llevando su mensaje a la vida cotidiana. El arrepentimiento (metanoia) implica un cambio profundo de mente y conducta, una transformación integral como respuesta al amor divino. Creer no es mera aceptación intelectual, sino confianza activa y compromiso total con la realidad del Reino.

El llamado a los primeros discípulos y las acciones liberadoras de Jesús —sanidades y expulsión de demonios— muestran que el Reino produce efectos concretos: restauración, liberación e inclusión. Así, el discipulado no es evasión espiritual, sino participación activa en la misión transformadora de Dios. En conclusión, el mensaje de Jesús es diferente porque anuncia un Reino presente y dinámico que invita a una decisión radical. Es una buena noticia que transforma vidas y redefine la historia.

Marcos 1:14-15 explicación
Evangelio del Reino de Dios
Discipulado cristiano
Mensaje de Jesús sobre el Reino
Arrepentimiento y fe cristiana
Un mensaje diferente
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Un Maestro Diferente – Discipulado 101

Un maestro diferente es la primera de toda una serie de presentaciones sobre el discipulado cristiano, basada en el final del Sermón de la Montaña en Mateo 7.

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Esta prédica cristiana reflexiona sobre Mateo 7.28–29, texto que concluye el Sermón del Monte afirmando que las multitudes se asombraban de Jesús porque enseñaba “como quien tiene autoridad”. A partir de esta declaración, presenta a Jesús de Nazaret como un maestro diferente, cuya singularidad no radica solo en el contenido de su enseñanza, sino en la fuente y el poder transformador de su poder. Su autoridad o “exousía” no era impuesta, sino reconocida, pues brotaba de su comunión con Dios y de su fidelidad al Reino.

En contraste con los escribas y fariseos del primer siglo, cuya enseñanza se había vuelto rutinaria y distante de la experiencia del pueblo, Jesús hablaba desde la coherencia entre palabra y acción. Su vida respaldaba su mensaje. Por eso su enseñanza no era meramente informativa, sino profundamente existencial y pastoral: comunicaba vida y provocaba transformación.

El texto identifica tres elementos fundamentales del discipulado cristiano. Primero, la admiración ante su enseñanza: el asombro inicial que conmueve el corazón y abre la puerta a la conversión. Segundo, la autoridad de su voz: los creyentes no siguen un sistema doctrinal abstracto, sino a una persona viva, cuya palabra es norma de fe y conducta. Tercero, el llamado a la práctica: escuchar sin obedecer es edificar sobre arena; el verdadero discipulado implica acción, compromiso con la justicia y fidelidad concreta al evangelio.

Finalmente, la prédica subraya que el discipulado es comunitario. Jesús formó una comunidad llamada a vivir los valores del Reino: justicia, paz, solidaridad y amor. Seguir al Maestro diferente implica asumir su estilo de vida y participar en la construcción de una nueva humanidad bajo el señorío de Cristo.

Un maestro diferente
El Sermón del Monte
Discipulado cristiano 
Mateo 7
Formación espiritual
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Después de Bad Bunny, qué debe hacer la iglesia

Después de Bad Bunny, ¿Qué debe hacer la iglesia? es un ensayo sobre la revitalización de la iglesia escrito por el Dr. Pablo A. Jiménez.

Después del discutido espectáculo que presentó Benito Antonio Martínez Ocasio—mejor conocido como “Bad Bunny”—el domingo 8 de febrero de 2026 en el medio tiempo o descanso del Super Bowl LX, ¿qué debe hacer la iglesia? 

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Por varias semanas las redes sociales se vieron congestionadas por comentarios a favor o en contra del artista y de su espectáculo. Muchos de esos comentarios fueron colocados en las redes por personas cristianas: agentes pastorales, líderes congregacionales y feligreses, en general. Ahora que ha pasado el espectáculo, ¿qué debe hacer la iglesia?

Imagino que muchas personas creyentes continuarán enfrascadas en las batallas culturales, en general, y en la denuncia de las letras de la música urbana, en particular. Si van a invertir su tiempo en esas tareas, les indico que hay muchos otros artistas e “influencers” que publican líricas objetables en sus canciones, muchas de ellas mucho más fuertes que las de Martínez Ocasio. Pueden comenzar con Annuel AA, seguir con Karol G (quien tiene canciones muy subidas de tono a pesar de su actual “look” inocente) y terminar con Young Miko. De ahí pueden seguir examinando otras líricas sexualmente explícitas, como las de Tokisha, o analizar el subgénero del “maleanteo”, donde se destacó el difunto Pacho, que en paz descanse. 

Creo que otras personas tornarán su mirada a temas políticos, como los archivos de Epstein, que contienen una larga lista de hombres adinerados que, ayudados por algunas mujeres, se dedicaron a la trata humana, la explotación de chicas adolescentes y la promoción de la perversión sexual, en general. Esos pervertidos ya tendrán su recompensa: “Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo” (2 Co 5.10 NVI). 

Ahora bien, les ruego que me permitan hacer una recomendación. En lugar de desgastarnos en batallas culturales y en debates políticos interminables, tornemos nuestra mirada a las ordenanzas y mandamientos que nos dejó nuestro Señor Jesús. En particular, quiero resaltar dos pasajes bíblicos del Evangelio según San Mateo: la parábola del Juicio a las Naciones (Mt 25.31-46) y las palabras finales de Jesucristo resucitado, pasaje apodado “La Gran Comisión” (Mt 28.16-20).

La parábola del Juicio a las Naciones presenta los criterios que el Hijo del Hombre utilizará para juzgar al mundo: dar alimento al hambriento, agua al sediento, hospitalidad al forastero, vestimenta al desnudo, cuidado pastoral al enfermo y atención a las personas encarceladas (Mt 25.35-36 y 42-43). Si unimos los primeros dos, dar alimento y agua a las personas hambrientas y sedientas, obtenemos cinco criterios normativos.

Al leer la parábola, nótese que tanto las personas que se salvan como las que se condenan le preguntan al Juez Celestial cuándo hicieron o dejaron de hacer estas cosas (vv. 38-39 y 42-43). Es decir, ninguno de los dos grupos cumplió o rechazó los criterios usados por Jesús de manera consciente; dicho de otro modo, se salvaron o se condenaron “sin darse cuenta”. La respuesta de Jesús a ambos reclamos es contundente: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí” (Mt 25.40 NVI, véase el paralelo en el v. 45).

Yo creo que la iglesia debe prestar más atención a estos cinco criterios. ¿Por qué? Porque yo soy un viejo profesor que muchas veces le he dicho a mis estudiantes que incluiré tal o cual pregunta en el examen final. Por lo regular, quienes prestan atención estudian los temas señalados y obtienen buenas calificaciones. Empero, quienes no prestan atención a mis palabras tienden a fracasar en el curso.

Desde este punto de vista, creo que Jesús de Nazaret nos dio cinco preguntas clave que incluirá en el “examen final” de nuestras vidas. Se supone que las personas de fe sincera cumplan los criterios de manera orgánica, sin darse cuenta de que se han convertido en parte integral de su vida cotidiana. Repito, el creyente que menosprecia los cinco criterios estipulados por Jesús en la parábola del Juicio a las Naciones pone en peligro su salvación.

El segundo pasaje es tan conocido que la mayor parte de ustedes conocen, por lo menos, algunas de sus partes de memoria. 

Desde mi punto de vista, entiendo que las instrucciones finales de Jesús en Mateo 28.16-20 contienen órdenes que la Iglesia debe seguir hoy: discipular nuevos creyentes de todos los pueblos de la tierra, bautizar a las personas discipuladas, y enseñarles a seguir los mandamientos de Jesús. Dicho de otro modo, por medio de “La Gran Comisión”, Jesús invita a la iglesia a participar en el plan de salvación de Dios para el mundo. Esta es una misión “global” que trasciende barreras étnicas, lingüísticas y culturales. Es un llamado a ser “embajadores en nombre de Cristo” que proclamen el “mensaje de la reconciliación” (2 Co 5.20 NVI).

Basado en estos dos pasajes bíblicos, me aventuro a sugerirles diez tareas que bien pueden orientar y hasta reorientar nuestro ministerio pastoral.

  1. Reviva el tema de la evangelización en su iglesia local. Recalque la tarea misionera de la Iglesia en predicación, en sus estudios bíblicos y en la escuela bíblica dominical. Cada miembro de su iglesia local debe comprender que Dios desea que toda persona tenga la oportunidad de escuchar el mensaje del evangelio, confesar a Jesucristo como Señor y entrar en el proceso de formación y crecimiento espiritual que llamamos “discipulado cristiano”. Por esta razón, su iglesia local debe recibir con entusiasmo y amor a toda persona que se acerque buscando una experiencia espiritual transformadora con Dios.
  2. Reciba con amor a quienes visitan su iglesia por primera vez. Su iglesia local debe tener un grupo de líderes que reciban a todas las personas que asisten regularmente a sus oportunidades de adoración. Sin embargo, deben prestar particular atención a quienes asisten a su iglesia por primera vez. La iglesia debe tener material informativo listo para distribuir a las personas visitantes. Por ejemplo, debe tener un folleto que detalle el programa de la iglesia, el horario de la oficina y los números telefónicos y correos electrónicos de contacto. También debe distribuir porciones bíblicas, tales como tratados con textos bíblicos, libros de la Biblia (como el evangelio de Juan), o copias gratuitas del Nuevo Testamento. Otra buena opción sería regalarle a cada visitante un USB con copias electrónicas de los folletos informativos y con una prédica o estudio bíblico en audio o vídeo.
  3. Predique sermones evangelísticos regularmente. Sugerimos que dedique todo un mes de cada año al tema de la evangelización. Durante los restantes once meses, debe predicar al menos un sermón enfocado en la evangelización. Es decir, sugerimos que predique un mínimo de quince sermones evangelísticos al año. Recuerde que un buen sermón evangelístico se expresa en lenguaje sencillo, no en “jerga evangélica”, ya que se dirige a personas que ni han leído la Biblia ni conocen la cultura de las iglesias protestantes, evangélicas o pentecostales. Repito: predique partiendo de la premisa de que las personas que le escuchan hoy nunca antes han escuchado el mensaje del evangelio. De esta manera, su sermón será tan sencillo que toda persona que preste atención podrá comprenderlo bien.
  4. Oriente a todas las personas que respondan a los llamados al altar. Es común terminar los sermones con un tiempo de oración donde se invita a las personas que han sido conmovidas por la prédica a pasar al altar. Lamentablemente, la inmensa mayoría de las congregaciones cristianas no aprovechan estas oportunidades para confirmar las experiencias de fe. ¿Cómo remediar esta situación? Sugerimos que reclute y adiestre a un grupo de miembros de su iglesia local interesados en orientar a nuevos creyentes. Estas personas deben acercarse a quienes pidan la oración y preguntarles si ya son creyentes. Si no lo son, deben invitarles a confesar a Jesucristo como Señor y Salvador por medio de la oración de fe. Quienes hagan esa oración deben pasar a un salón u oficina para recibir una orientación por miembros del grupo de evangelización. Si sus recursos lo permiten, regálale a cada nuevo creyente una Biblia que pueda atesorar como un recuerdo del día de su conversión.
  5. Ofrezca clases para nuevos creyentes y candidatos al bautismo. Invite a los nuevos creyentes a tomar las clases básicas de discipulado cristiano. Como parte del plan de estudio del curso, debe explicar el plan de salvación, lo que implica ser miembro de una iglesia cristiana y el significado de las ordenanzas o sacramentos. El curso debe preparar a los nuevos creyentes para ser bautizados.
  6. Organice un banco de alimentos. En obediencia a Mateo 25.31-46, sugerimos que organice un banco de alimentos para proveer sustento a las personas necesitadas. Puede recaudar una ofrenda especial una vez al mes para apoyar este esfuerzo, solicitando a cada familia de la Iglesia que done alimentos no perecederos o dinero. Además, puede entrar en acuerdos de colaboración con bancos de comida establecidos por el gobierno o por organizaciones no gubernamentales, pues estas organizaciones casi siempre están dispuestas a proveer alimentos a instituciones religiosas.
  7. Organice un banco de ropa. Mateo 25 también exhorta a la Iglesia a proveer vestimenta a las personas necesitadas. Su iglesia puede recoger ropa, zapatos y otros artículos del hogar para distribuirlos posteriormente. Nótese que este tipo de proyectos requiere mucho trabajo y, por lo tanto, necesita que un grupo de personas voluntarias lo desempeñe como un ministerio. La ropa recibida debe ser debidamente clasificada. La iglesia debe apartar un lugar donde colocar los artículos y tener un horario específico para recibir a las personas visitantes. Los artículos deben ser donados, no vendidos. Tome en consideración que tendrá que descartar parte de la ropa donada, pues algunas personas tienden a aportar artículos rotos o inservibles. Del mismo modo, cuídese de los acaparadores que desean llevarse la mayor cantidad de artículos posibles para revenderlos después. 
  8. Recalque la visita a personas enfermas. En la parábola del juicio a las naciones también se recalca la importancia de visitar a las personas enfermas. Su iglesia local debe tener un ministerio donde personas debidamente adiestradas visiten regularmente a quienes están enfermos. Este es un ministerio muy completo, dado que la enfermedad tiene muchas variables: hay enfermedad pasajera y enfermedad crónica; hay personas que convalecen en sus hogares, mientras otras están en hospitales; y hay personas enfermas que son miembros de la iglesia, mientras otras forman parte de la comunidad que rodea a la Iglesia. Sea cual sea la situación, el ministerio de visita a enfermos debe estar preparado para ministrar con amor.
  9. Desarrolle ministerios carcelarios. Son muchos los pasajes bíblicos que recalcan la importancia de los ministerios carcelarios. Al igual que los anteriores, el desarrollo de ministerios carcelarios es complejo. Algo que aumenta el grado de dificultad es que las personas que sirven en la capellanía voluntaria deben ser debidamente reconocidas por las autoridades. Por lo tanto, es posible que deban tomar algún curso y entregar alguna documentación para obtener los permisos requeridos. Del mismo modo, las visitas a las cárceles deben ser coordinadas con la administración de cada institución penal.
  10. Provea servicios pastorales a personas extranjeras. ¿Qué está haciendo su iglesia local para cumplir activamente con el mandato de recibir al “forastero” (Mt 25.35)? Quizás la instrucción menos obedecida Jesús sea la de bendecir a las personas extranjeras. No obstante, esta enseñanza está presente en toda la Biblia. Desde los relatos del Éxodo, que recalcan la importancia de mostrar misericordia a los huérfanos y a las viudas (Éx 22.22), hasta Apocalipsis 7.9-10, donde creyentes de toda tribu, lengua y nación alaban al Cordero, la Palabra de Dios recalca el alcance global de la fe cristiana. 

Imagino que algunos criticarán mis palabras, argumentando que lo que pongo sobre la mesa como agenda para el futuro no es más que una reiteración de la misión de Dios, en la cual la iglesia debe participar activamente. Les concedo el punto. ¡Tienen toda la razón! Después de la presentación de Bad Bunny, la iglesia debe enfocarse en lo que debió estar haciendo antes y durante el espectáculo presentado en el Super Bowl LX: adorar a Dios, proclamar el evangelio y hacer nuevos discípulos, bautizándoles y formándoles en la fe de Jesucristo.

Bad Bunny
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Mateo 25
La Gran Comisión
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Adquiera el Certificado en predicación de PBA

El programa Voices for Change (en español, “Voces para el cambio”) de Palm Beach Atlantic University (PBA) ofrece un certificado en predicación.

El certificado está diseñado para fortalecer, renovar y transformar el ministerio de la predicación en diversos contextos congregacionales y comunitarios. Este programa surge de la convicción de que la predicación fiel, contextual y espiritualmente saludable puede edificar una iglesia misionera y así generar comunidades más justas, compasivas y comprometidas con el cambio social.

Enlace para inscribirse en el certificado de Voices for Change (PBA).

Voices for Change propone una formación integral que combina crecimiento espiritual, discernimiento contextual, profundidad bíblica, excelencia comunicativa y predicación fiel. Su visión es formar una red diversa de mujeres y hombres que ejerzan la predicación como un ministerio de cuidado pastoral, liderazgo comunitario y transformación espiritual. Para lograrlo, el programa se estructura en tres cursos, que se ofrecen en línea a lo largo del año académico 2026. Estos cursos son:

  • Formación (marzo–mayo): El primer curso se enfoca en la formación del predicador o la predicadora, abordando temas como la espiritualidad, la salud emocional y física, el carácter, la responsabilidad ética y la predicación como disciplina espiritual. 
  • Contexto (agosto–octubre): El segundo profundiza en el contexto, explorando la realidad congregacional, las relaciones comunitarias, la diversidad multicultural y multigeneracional, el liderazgo comunitario y la predicación misional y profética.
  • Contenido y presentación (octubre–diciembre): El tercero se concentra en el contenido y la presentación, incluyendo la teología y la doctrina, la interpretación bíblica, el diseño del sermón, la predicación en contextos digitales, la comunicación oral y la narración de historias. 

Los cursos se ofrecen en español, inglés y créole. Los cursos en español serán impartidos por el Dr. Pablo A. Jiménez. Se espera que quienes se inscriban completen el programa tomando los tres cursos.

Un detalle importante es que las personas que completen este programa pueden aplicar hasta tres créditos académicos a nivel de bachillerato o de maestría, sin costo adicional, a programas presenciales o en línea de Palm Beach Atlantic University.

¡Este certificado es accesible! Cada curso tiene un valor de solo $200 dólares, lo que significa que el costo total del programa es de $600 por estudiante. La fecha límite para inscribirse es el 1 de marzo de 2026. ¡Inscríbete hoy mismo!

Si deseas crecer espiritualmente, comprender mejor tu contexto, refinar tus destrezas de predicación y formar parte de una comunidad diversa comprometida con la transformación, este programa es para ti. Te invitamos a matricularte en Voices for Change usando el enlace adjunto. Da hoy un paso decisivo hacia una predicación que inspire, sane y transforme vidas.

Enlace para inscribirse en el certificado de Voices for Change (PBA).

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La promesa sigue abierta (Hechos 1.4)

La promesa sigue abierta es un sermón basado en Hechos 1.4 sobre el impacto del Espíritu Santo en la iglesia hoy.

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Este sermón ofrece una reflexión exegética, pastoral y contextual sobre Hechos 1, bajo el título “Hasta que Dios cumpla su promesa”, destacando la centralidad de la espera como dimensión esencial de la fe cristiana. Lejos de ser un simple preámbulo narrativo, Hechos 1 se presenta como el espacio teológico donde se forja la identidad de la Iglesia, llamada a vivir entre la promesa recibida y su cumplimiento histórico por medio del Espíritu Santo. Desde una perspectiva hispana y pastoral, la espera se conecta con las experiencias de marginación, incertidumbre y esperanza que marcan la vida de muchas comunidades hoy.

El sermón subraya que la espera cristiana no es pasividad ni resignación, sino una preparación activa y expectante. Los discípulos, tras la Ascensión, viven un “entre-tiempo” formativo: sin la presencia física de Jesús, pero sostenidos por la promesa del Padre. Este período se convierte en un crisol donde Dios transforma el miedo en esperanza y prepara a la comunidad para la misión. Así, la espera se revela como parte integral del proceso de Dios para moldear el carácter y la vocación ministerial de su pueblo.

El análisis exegético de Hechos 1.4–8 destaca la promesa del bautismo en el Espíritu Santo como cumplimiento de la esperanza profética del Antiguo Testamento. El texto enfatiza que el “poder” (dýnamis) prometido no tiene fines de dominación política ni de prestigio personal, sino que capacita a la Iglesia para participar en la missio Dei como comunidad de testigos (mártyres). Sin esta obra del Espíritu, toda acción misionera queda reducida a esfuerzo humano sin fruto duradero.

A partir de esta promesa, el sermón identifica tres efectos fundamentales que definen la vida de la Iglesia: una experiencia espiritual extraordinaria que transforma la fe en vivencia; una capacitación y poder extraordinarios que sostienen la proclamación, la perseverancia y la eficacia del testimonio; y la formación de una comunidad extraordinaria, unida en un mismo sentir (homothymadon), inclusiva y contracultural en un mundo marcado por la fragmentación.

El mensaje concluye con un llamado urgente a la Iglesia contemporánea: volver al “aposento alto”, esperar en Dios con paciencia activa, clamar por la obra del Espíritu y salir al mundo empoderada para vivir y anunciar el Reino. Hechos 1 se presenta así como una palabra viva que invita a la Iglesia a no detenerse, sino a perseverar con fidelidad hasta que Dios cumpla su promesa.

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Descubre el Liderazgo Vital

Liderazgo Vital es un ensayo sobre liderato o liderazgo pastoral escrito por el Dr. Pablo A. Jiménez para agentes pastorales.

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¿Por qué tu liderazgo se siente como una carga? Probablemente porque operas bajo una ilusión tan frustrante como agotadora. En algún momento de tu formación, alguien te enseñó que dirigir o “liderar” es sinónimo de gestionar soluciones a crisis, manejar conflictos o custodiar el status quo, de manera que no haya cambio alguno. De acuerdo a ese paradigma, el liderazgo no es una vocación, sino una carga. Es dedicar la vida a tratar de “apagar” una serie de “incendios”; de manejar “emergencias” cuya resolución, en realidad, no cambia nada.

Si tu liderazgo se siente como una carga, es probable que no estés a la cabeza de una comunidad de fe entusiasta, sino administrando una organización en declive. Estás manteniendo una estructura en lugar de nutrir una visión.

El Liderazgo Vital propone una ruptura violenta con esta inercia. No se trata de conocer las bases de la buena administración, sino de trascenderla. El liderazgo vital nos llama a pasar del manejo de programas eclesiásticos a discernir la visión divina y el crecimiento orgánico.

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Es común pensar que una iglesia local dirigida eficazmente no experimenta conflictos. Sin embargo, esto es un error. La ausencia de conflicto, en lugar de una señal de salud, a menudo es un síntoma de parálisis. ¿Por qué? Porque implica que todas las personas que quedan en la congregación piensan de manera similar, ya que comparten valores, experiencias y rasgos sociales, tales como su nivel socioeconómico. Dicho de otro modo, no hay conflictos porque no hay un flujo de visitantes, nuevos creyentes y nuevos miembros provenientes de distintos contextos. 

El liderazgo vital entiende que el conflicto es una consecuencia natural de la expansión. Toda organización en crecimiento experimenta “dolores de parto”, pues necesita discipular a los nuevos creyentes y a los nuevos miembros para facilitar su incorporación a la congregación existente. 

Hechos 6.1-7 describe una de las muchas crisis de crecimiento que enfrentó la iglesia primitiva. El conflicto narrado en esta porción bíblica no fue motivado por asuntos triviales o mezquinos. Por el contrario, encontró su origen en puntos de fricción étnica y cultural entre judíos-cristianos helenistas provenientes de la diáspora, cuyo primer idioma era el griego común, y los judíos-cristianos hebreos, criados en Judea y Galilea, cuyo primer idioma era el arameo. El conflicto surgió porque el grupo minoritario —los helenistas— denunciaron la injusticia percibida en la distribución diaria de alimentos y ayuda a las viudas de habla griega que formaban parte de la comunidad cristiana en Jerusalén.

Un líder “agotado” vería una situación similar como un problema que debe resolver de forma paternalista. Probablemente se pondría a dirigir la distribución de los alimentos personalmente. Quizás hasta justificaría la discriminación contra el grupo minoritario argumentando que debía someterse a las reglas de la mayoría, ya que ellos eran los miembros “originales” de la iglesia.

Sin embargo, un líder “vital” adoptaría estrategias radicalmente distintas para evitar la destrucción de la congregación. Siguiendo el ejemplo de los apóstoles, intervendría de manera inmediata y decidida, pero no asumiría la carga solo. En lugar de tomar decisiones de manera unilateral, involucraría a los afectados, delegaría autoridad en una nueva generación de líderes y transformaría el conflicto inicial en una nueva oportunidad de servicio cristiano.

La visión no es una fantasía abstracta. ¡Todo lo contrario! La visión es una imagen mental clara del futuro que Dios prefiere para cada persona creyente, al nivel individual, y para la iglesia, al nivel comunitario.

Por esta razón, el líder vital domina una distinción crítica que todo agente pastoral debe conocer: 

  • La visión indica la meta que Dios desea que alcancemos y el impacto final que Dios desea que tengamos.
  • La misión es la ruta; la clarificación de los pasos que debemos seguir mientras caminamos en dirección a la meta trazada por la visión.

Una visión es realista porque no se fundamenta en el optimismo humano, sino en el carácter de Dios. Por esta razón, una visión verdaderamente inspirada por Dios nos lleva a soñar sueños que podamos convertir en proyectos que causen cambios que transformen nuestra vida espiritual. 

Ahora bien, es necesario actualizar periódicamente la visión para asegurar la efectividad de nuestros esfuerzos ministeriales y renovar el entusiasmo de la feligresía.  Una comunidad de fe debe llevar a cabo un proceso de visión cada 7 a 10 años. De otro modo, la visión envejece y deja de producir cambios. Una visión anacrónica puede convertirse en una “sentencia de muerte” para una iglesia local. 

Para ser vital, la visión debe cumplir un propósito triple:

  1. Satisfacer la voluntad de Dios.
  2. Satisfacer los anhelos legítimos de la iglesia local.
  3. Satisfacer las necesidades profundas del pueblo.

El error más común del liderazgo inefectivo es el “plagio visionario”. Ningún agente pastoral debe tratar de copiar la declaración de visión y la estrategia misionera de otra comunidad cristiana. Seguir la pauta establecida por otra organización es un síntoma de pereza espiritual que, en lugar de conducir al crecimiento, bien puede crear un ambiente enfermizo de competencia.

Cuando dos congregaciones en el mismo sector intentan ser idénticas, terminan “canibalizando” los mismos recursos humanos, físicos y financieros. Competir por las mismas personas, edificios y donativos es una pérdida de tiempo. Cada visión ministerial es específica y, por lo tanto, única. El líder vital entiende que su trabajo debe complementar, no competir, con la labor del resto del liderazgo religioso en su comunidad. El “plagio” nos distrae de la verdadera batalla espiritual y nos impide luchar contra los verdaderos enemigos del evangelio.

El liderazgo es influencia. Nada más, nada menos. Al estudiar los principios de John C. Maxwell encontramos la “Ley del Tope”: tu capacidad de liderazgo determina el techo de eficacia de tu organización.

Para sobrepasar ese límite, el líder vital procura aumentar su capacidad de liderazgo, abrazando la “Ley del Sacrificio”. Aquí radica la diferencia entre la carga y la vitalidad:

  • La carga es un peso impuesto por el mantenimiento del pasado.
  • El sacrificio es una renuncia voluntaria y estratégica para alcanzar el futuro.

Un líder vital sabe cuándo debe “ceder para ganar”. El crecimiento exige renunciar hoy a comodidades y prerrogativas para ganar mañana una influencia más profunda.

No debemos confundir la unidad con la conformidad, es decir, estar unidos no significa que todos debamos hacer lo mismo, de la misma manera, al mismo tiempo. Confundir la unidad con la uniformidad es un error conceptual que asfixia la creatividad. Mientras la uniformidad exige que todos hagamos lo mismo, la unidad surge cuando compartimos una misma visión y un mismo conjunto de valores cristianos, que nos llevan a diseñar programas diversos, a desarrollar iniciativas distintas y a ejecutarlas de diversas maneras.

En este proceso, la oración juega un papel crucial, ya que la visión busca satisfacer la voluntad divina, no nuestras expectativas humanas. El “éxito” de la visión no se mide por la cantidad de personas que se congregan en nuestra iglesia o por el dinero que recaudamos por medio de las ofrendas, sino por la formación de discípulos y discípulas que demuestren un claro compromiso con Dios y con los valores de su Reino. Dicho de otro modo, en un proceso de visión la oración no es un rito, sino el motor que inicia, sostiene y avanza nuestros esfuerzos para discernir la voluntad divina. La oración nos recuerda que la autoridad emana de Dios, no de la persona que ocupa una posición de liderazgo. 

El valor duradero de una persona que sirve como líder ministerial se mide por lo que ocurre cuando ya no está. Como afirma Maxwell, la “Ley de la Reproducción” es ineludible: se necesita un líder para levantar a otro líder. Las estadísticas no mienten: más del 80% de los líderes efectivos son producto del mentoreo, es decir, del esfuerzo de líderes establecidos para desarrollar nuevos líderes, en el nombre del Señor Jesucristo.

El liderazgo vital no se aferra a los puestos, sino que se obsesiona con la sucesión. Formar líderes efectivos que asuman responsabilidad por el futuro es la única forma de garantizar que una organización cristiana sobreviva los embates del tiempo.

En resumen, el liderazgo se siente como una carga cuando intentas sostener lo que Dios ya ha dejado de bendecir. Caminar hacia una visión desgastada puede frustrar a cualquier líder. Redescubrir el Liderazgo Vital exige una “insatisfacción santa” con el presente y la valentía para abandonar el status quo.

¿Es tu liderazgo actual un techo que limita a tu gente, o es el motor que los impulsa hacia el futuro que Dios prefiere? ¡Muévete al futuro en esperanza, en el nombre de Jesús! AMÉN.

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Cuando el vecino se convierte en enemigo

Cuando el vecino se convierte en enemigo es una prédica cristiana sobre la responsabilidad moral del creyente, con un bosquejo homilético libre de costo.


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Texto bíblico: Romanos 14.12

Idea central: Cada persona es moralmente responsable ante Dios por sus acciones; el pecado no elimina esa responsabilidad, pero el arrepentimiento sincero abre el camino al Reino de Dios.

Propósito: Invitar a la congregación a examinar su responsabilidad moral personal ante Dios en un contexto marcado por la violencia y la injusticia.


El sermón comienza reconociendo una constante dolorosa de la experiencia humana: la violencia. Basta observar las noticias para constatar cómo personas comunes —vecinos, conocidos, ciudadanos “respetables”— participan en actos de crueldad e injusticia. Sin embargo, la mayoría de nosotros no nos consideramos personas violentas. Nos percibimos como “civilizados”, incapaces de cometer atrocidades semejantes. Esta autoimagen crea una peligrosa distancia moral entre “ellos” y “nosotros”, que impide la autocrítica responsable.

Para confrontar esa falsa inocencia, se presenta el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial. Personas que antes convivían pacíficamente terminaron participando en crímenes contra la humanidad. Factores como una ideología de superioridad racial, la obediencia ciega al Estado y el miedo fueron determinantes. Surge entonces la llamada “excusa nazi”: “solo cumplía órdenes”. Esta excusa pretendía absolver psicológica y moralmente a los perpetradores, desplazando la culpa hacia líderes y sistemas. La pregunta teológica es inevitable: ¿es válida esa excusa delante de Dios?

La Escritura responde con claridad: el pecado no anula la responsabilidad moral. Desde Génesis 3, el ser humano intenta evadir su culpa culpando a otros —a la mujer, a la serpiente, incluso a Dios—, pero ninguna excusa lo libra de rendir cuentas. La Biblia insiste en que cada persona debe responder por sus propios actos. Textos del Antiguo Testamento (Salmos, Eclesiastés, Ezequiel) y del Nuevo Testamento (Romanos, 2 Corintios, Santiago) afirman que Dios juzga a cada cual según sus obras, aun las realizadas en secreto.

Romanos 14.12 articula el núcleo del mensaje: “cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios”. Ni la ideología, ni el miedo, ni la obediencia a autoridades humanas justifican la violencia. La raíz verdadera es el pecado, que engendra superioridad, desprecio, humillación y agresión contra el “otro”, así como excusas para evadir la culpa.

Ante el resurgimiento de ideologías violentas y excluyentes, el sermón afirma que Dios no tendrá por inocente al culpable. Pero también proclama la buena noticia: el pecado tiene remedio. Jesús llama al arrepentimiento y a la conversión al Reino de Dios. La invitación final es a rechazar los patrones del mundo y permitir que Dios transforme nuestra mente, ofreciendo nuestra vida como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12.1-2).

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