Una nueva humanidad – Efesios 4

Una nueva humanidad es una meditación sobre el discipulado cristiano basada en Efesios 4.22-25, que forma parte de una serie sobre el tema.

Este material presenta el discipulado cristiano como una transformación profunda que abarca la mente, el corazón y la conducta. Basado en Efesios 4.22–25, afirma que la fe en Jesucristo y la acción del Espíritu Santo permiten abandonar la antigua manera de vivir y asumir una identidad caracterizada por la justicia, la santidad y la verdad.

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El primer movimiento consiste en despojarse del viejo ser humano. Esto implica renunciar a los deseos engañosos, los hábitos destructivos y las ideas que justifican el egoísmo, la mentira, el resentimiento y la violencia. Esta renuncia requiere perseverancia diaria, pues la conversión inicia un proceso continuo de santificación.

El segundo movimiento es renovar la mente. El evangelio transforma nuestra interpretación del mundo y nuestras relaciones: promueve la confianza en Dios, el servicio, la compasión y el dominio propio. Esta renovación se cultiva en comunidad, donde la iglesia ayuda a discernir la voluntad divina y corregir perspectivas equivocadas.

El tercer movimiento consiste en vestirse del nuevo ser humano. La identidad recibida en Cristo se expresa mediante decisiones, palabras y acciones que reflejan el carácter de Dios. Su fundamento es la obra interior del Espíritu, que produce una transformación auténtica.

La exhortación a abandonar la mentira concreta esta enseñanza. Hablar con verdad fortalece la confianza y reconoce que pertenecemos unos a otros. Por eso, la conducta individual tiene consecuencias para toda la comunidad.

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El ensayo destaca tres implicaciones: una espiritualidad que integra todas las dimensiones de la vida; un carácter maduro que manifiesta el fruto del Espíritu; y un testimonio que hace visible el poder del evangelio.

Finalmente, llama a cada creyente y a la iglesia a perseverar en esta renovación. Vivir en justicia, integridad y amor permite mostrar al mundo una humanidad transformada, cuya vida anuncia la esperanza y la nueva creación que Dios hace posible.

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Discipulado – un estilo de vida diferente – Mateo 16.24-25

Discipulado, un estilo de vida diferente, es parte de una serie sobre el discipulado cristiano y trata sobre el llamado radical que Jesús le hace a todo ser humano. 

¿Qué significa seguir a Jesús en un mundo que exalta el individualismo, la comodidad y el poder? En este nuevo video, “Un estilo de vida diferente”, reflexionamos sobre el llamado radical de Jesús en Mateo 16.24–25 y sobre la manera en que el Reino de Dios transforma nuestras prioridades, nuestros valores y nuestra identidad.

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El discipulado cristiano es una decisión diaria: negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz y seguir a Jesús. Negarse no significa despreciarse, sino dejar de colocar el ego en el centro. Tomar la cruz significa asumir con fidelidad el costo del Reino. Seguir a Jesús implica mucho más que admirarlo: significa obedecerlo, caminar tras sus pasos y servir como él sirvió.

También exploraremos la gran paradoja del evangelio: quien intenta conservar su vida únicamente para sí termina perdiendo lo verdaderamente valioso; pero quien la entrega por amor a Cristo encuentra libertad, propósito y vida abundante. El camino del discípulo exige valentía, sacrificio y perseverancia, pero también conduce al gozo, la esperanza y la comunión con Dios.

Este mensaje nos invita a preguntarnos: ¿Qué ocupa hoy el centro de nuestra vida? ¿Estamos dispuestos a amar, perdonar, compartir, servir y defender la justicia, incluso cuando hacerlo resulte incómodo? ¿Reflejan nuestras decisiones que realmente seguimos a Jesús?

Te invitamos a ver el video completo, meditar en esta enseñanza y compartirla con otras personas. Déjanos en los comentarios qué significa para ti vivir como discípulo o discípula en medio de un mundo contradictorio. Suscríbete a nuestra página y acompáñanos a descubrir una fe que no se limita a las palabras, sino que se convierte en una forma de vida.

Permite que esta palabra confronte, inspire y renueve tu caminar cristiano.

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Pedro, ¿me amas? – Juan 21

Pedro, ¿me amas? es un sermón basado en Juan 21.15-19 que recorre el viaje de Pedro desde el fracaso hasta la gracia restauradora de Jesús.

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Como muchos de nosotros, Pedro deseaba recuperar la vida que había perdido. Sin embargo, no podía hacerlo mediante su propia fuerza. Su exceso de confianza, su arrogancia y su violencia culminaron en tres negaciones que parecían destruir para siempre su llamado y liderazgo.

En la orilla del mar de Galilea, Cristo resucitado salió al encuentro del discípulo caído. Frente a un fuego de carbones, escenario que evocaba la noche de su negación, Jesús formuló tres preguntas que confrontaron y sanaron las heridas de Pedro. Con ternura, descendió hasta el nivel en que Pedro podía responder y transformó su vergüenza en una nueva oportunidad de servicio: «Apacienta mis ovejas».

Este mensaje proclama que nuestros errores no tienen la última palabra. Jesús no desecha a quienes fracasan; los busca, restaura y vuelve a comisionar. Pedro pensó que había perdido su identidad, su llamado y su ministerio, pero la gracia se los devolvió. Quienes cargan culpa, viven atados al pasado o anhelan comenzar de nuevo encontrarán aquí una invitación a recibir el amor restaurador de Cristo y recuperar la vida que creían perdida.

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Un llamado diferente – Discipulado 3

Un llamado diferente es un sermón sobre el discipulado cristiano, parte de una serie sobre el tema escrita por el Dr. Pablo A. Jiménez.

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El discipulado cristiano comienza con un llamado. Esa es la verdad central que exploramos en este nuevo video basado en Mateo 4.18–22, donde Jesús se acerca a Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan mientras realizaban su trabajo cotidiano, y les dice: “Vengan, síganme”.

Este pasaje nos recuerda que Jesús no llama únicamente en momentos extraordinarios ni en espacios solemnes. Jesús llama en medio de la vida diaria, junto a las redes, las barcas y las responsabilidades de cada día. Llama a personas comunes, trabajadoras, imperfectas, pero dispuestas a responder con fe.

En este tercer estudio sobre la esencia del discipulado cristiano, reflexionamos sobre cómo el llamado de Jesús es un llamado diferente. Invita al arrepentimiento, a la conversión y a una vida transformada por el Reino de Dios. Seguir a Cristo implica dejar atrás aquello que nos ata, soltar nuestras “redes” y caminar en obediencia, fe y compromiso.

Además, este sermón subraya que el discipulado es un estilo de vida. Es pensar, amar y actuar como Jesús. Es vivir con humildad, servir con generosidad y participar activamente en la misión de Dios en el mundo.

El sermón también destaca la dimensión comunitaria del discipulado. Jesús llamó a una comunidad de seguidores, no a personas aisladas. La fe se fortalece en comunidad, donde aprendemos, servimos, oramos y damos testimonio juntos.

Te invito a escuchar este sermón y a reflexionar sobre una pregunta esencial: ¿Qué redes necesitas dejar para seguir al Maestro con fidelidad? Jesús sigue llamando hoy. La pregunta es si responderemos con prontitud, valentía y fe.

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Seguir a Jesús
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Un mensaje diferente – Discipulado 2

Un mensaje diferente es una enseñanza sobre el discipulado cristiano, parte de una serie sobre el tema, por el Dr. Pablo A. Jiménez.

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Marcos 1.14–15 presenta el inicio del ministerio público de Jesús con una declaración que resume el núcleo de su mensaje: “Se ha cumplido el tiempo… El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas noticias!”. Según este texto, Jesús predicaba un mensaje diferente, centrado en la proclamación del evangelio del Reino de Dios.

Después del encarcelamiento de Juan el Bautista, Jesús comienza su misión en Galilea, una región periférica y marginada, no en Jerusalén, centro del poder religioso. Este detalle subraya el carácter contracultural de su obra. Su anuncio afirma que Dios actúa en la historia y que su intervención es concreta y cercana. El “tiempo cumplido” indica que la promesa divina alcanza un momento decisivo; el Reino no es una idea abstracta, sino la presencia activa de Dios transformando la realidad.

El término “evangelio” (euangelion) significaba originalmente “buena noticia”, usado en el Imperio Romano para celebrar eventos del poder imperial. Jesús redefine el concepto: la verdadera buena noticia no exalta al César, sino que proclama la soberanía de Dios. El Reino anunciado por Jesús no es un territorio físico, sino un orden nuevo basado en justicia, misericordia, paz y amor. Por ello, el discipulado cristiano implica adoptar los valores del Reino y rechazar los “antivalores” y los “disvalores” que dominan las estructuras humanas.

Marcos destaca tres verbos esenciales que estructuran la respuesta al mensaje: predicar, arrepentirse y creer. Jesús predica públicamente, llevando su mensaje a la vida cotidiana. El arrepentimiento (metanoia) implica un cambio profundo de mente y conducta, una transformación integral como respuesta al amor divino. Creer no es mera aceptación intelectual, sino confianza activa y compromiso total con la realidad del Reino.

El llamado a los primeros discípulos y las acciones liberadoras de Jesús —sanidades y expulsión de demonios— muestran que el Reino produce efectos concretos: restauración, liberación e inclusión. Así, el discipulado no es evasión espiritual, sino participación activa en la misión transformadora de Dios. En conclusión, el mensaje de Jesús es diferente porque anuncia un Reino presente y dinámico que invita a una decisión radical. Es una buena noticia que transforma vidas y redefine la historia.

Marcos 1:14-15 explicación
Evangelio del Reino de Dios
Discipulado cristiano
Mensaje de Jesús sobre el Reino
Arrepentimiento y fe cristiana
Un mensaje diferente
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Un Maestro Diferente – Discipulado 1

Un maestro diferente es la primera de toda una serie de presentaciones sobre el discipulado cristiano, basada en el final del Sermón de la Montaña en Mateo 7.

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Esta prédica cristiana reflexiona sobre Mateo 7.28–29, texto que concluye el Sermón del Monte afirmando que las multitudes se asombraban de Jesús porque enseñaba “como quien tiene autoridad”. A partir de esta declaración, presenta a Jesús de Nazaret como un maestro diferente, cuya singularidad no radica solo en el contenido de su enseñanza, sino en la fuente y el poder transformador de su poder. Su autoridad o “exousía” no era impuesta, sino reconocida, pues brotaba de su comunión con Dios y de su fidelidad al Reino.

En contraste con los escribas y fariseos del primer siglo, cuya enseñanza se había vuelto rutinaria y distante de la experiencia del pueblo, Jesús hablaba desde la coherencia entre palabra y acción. Su vida respaldaba su mensaje. Por eso su enseñanza no era meramente informativa, sino profundamente existencial y pastoral: comunicaba vida y provocaba transformación.

El texto identifica tres elementos fundamentales del discipulado cristiano. Primero, la admiración ante su enseñanza: el asombro inicial que conmueve el corazón y abre la puerta a la conversión. Segundo, la autoridad de su voz: los creyentes no siguen un sistema doctrinal abstracto, sino a una persona viva, cuya palabra es norma de fe y conducta. Tercero, el llamado a la práctica: escuchar sin obedecer es edificar sobre arena; el verdadero discipulado implica acción, compromiso con la justicia y fidelidad concreta al evangelio.

Finalmente, la prédica subraya que el discipulado es comunitario. Jesús formó una comunidad llamada a vivir los valores del Reino: justicia, paz, solidaridad y amor. Seguir al Maestro diferente implica asumir su estilo de vida y participar en la construcción de una nueva humanidad bajo el señorío de Cristo.

Un maestro diferente
El Sermón del Monte
Discipulado cristiano 
Mateo 7
Formación espiritual
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La promesa sigue abierta (Hechos 1.4)

La promesa sigue abierta es un sermón basado en Hechos 1.4 sobre el impacto del Espíritu Santo en la iglesia hoy.

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Este sermón ofrece una reflexión exegética, pastoral y contextual sobre Hechos 1, bajo el título “Hasta que Dios cumpla su promesa”, destacando la centralidad de la espera como dimensión esencial de la fe cristiana. Lejos de ser un simple preámbulo narrativo, Hechos 1 se presenta como el espacio teológico donde se forja la identidad de la Iglesia, llamada a vivir entre la promesa recibida y su cumplimiento histórico por medio del Espíritu Santo. Desde una perspectiva hispana y pastoral, la espera se conecta con las experiencias de marginación, incertidumbre y esperanza que marcan la vida de muchas comunidades hoy.

El sermón subraya que la espera cristiana no es pasividad ni resignación, sino una preparación activa y expectante. Los discípulos, tras la Ascensión, viven un “entre-tiempo” formativo: sin la presencia física de Jesús, pero sostenidos por la promesa del Padre. Este período se convierte en un crisol donde Dios transforma el miedo en esperanza y prepara a la comunidad para la misión. Así, la espera se revela como parte integral del proceso de Dios para moldear el carácter y la vocación ministerial de su pueblo.

El análisis exegético de Hechos 1.4–8 destaca la promesa del bautismo en el Espíritu Santo como cumplimiento de la esperanza profética del Antiguo Testamento. El texto enfatiza que el “poder” (dýnamis) prometido no tiene fines de dominación política ni de prestigio personal, sino que capacita a la Iglesia para participar en la missio Dei como comunidad de testigos (mártyres). Sin esta obra del Espíritu, toda acción misionera queda reducida a esfuerzo humano sin fruto duradero.

A partir de esta promesa, el sermón identifica tres efectos fundamentales que definen la vida de la Iglesia: una experiencia espiritual extraordinaria que transforma la fe en vivencia; una capacitación y poder extraordinarios que sostienen la proclamación, la perseverancia y la eficacia del testimonio; y la formación de una comunidad extraordinaria, unida en un mismo sentir (homothymadon), inclusiva y contracultural en un mundo marcado por la fragmentación.

El mensaje concluye con un llamado urgente a la Iglesia contemporánea: volver al “aposento alto”, esperar en Dios con paciencia activa, clamar por la obra del Espíritu y salir al mundo empoderada para vivir y anunciar el Reino. Hechos 1 se presenta así como una palabra viva que invita a la Iglesia a no detenerse, sino a perseverar con fidelidad hasta que Dios cumpla su promesa.

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Cuando el vecino se convierte en enemigo

Cuando el vecino se convierte en enemigo es una prédica cristiana sobre la responsabilidad moral del creyente, con un bosquejo homilético libre de costo.


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Texto bíblico: Romanos 14.12

Idea central: Cada persona es moralmente responsable ante Dios por sus acciones; el pecado no elimina esa responsabilidad, pero el arrepentimiento sincero abre el camino al Reino de Dios.

Propósito: Invitar a la congregación a examinar su responsabilidad moral personal ante Dios en un contexto marcado por la violencia y la injusticia.


El sermón comienza reconociendo una constante dolorosa de la experiencia humana: la violencia. Basta observar las noticias para constatar cómo personas comunes —vecinos, conocidos, ciudadanos “respetables”— participan en actos de crueldad e injusticia. Sin embargo, la mayoría de nosotros no nos consideramos personas violentas. Nos percibimos como “civilizados”, incapaces de cometer atrocidades semejantes. Esta autoimagen crea una peligrosa distancia moral entre “ellos” y “nosotros”, que impide la autocrítica responsable.

Para confrontar esa falsa inocencia, se presenta el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial. Personas que antes convivían pacíficamente terminaron participando en crímenes contra la humanidad. Factores como una ideología de superioridad racial, la obediencia ciega al Estado y el miedo fueron determinantes. Surge entonces la llamada “excusa nazi”: “solo cumplía órdenes”. Esta excusa pretendía absolver psicológica y moralmente a los perpetradores, desplazando la culpa hacia líderes y sistemas. La pregunta teológica es inevitable: ¿es válida esa excusa delante de Dios?

La Escritura responde con claridad: el pecado no anula la responsabilidad moral. Desde Génesis 3, el ser humano intenta evadir su culpa culpando a otros —a la mujer, a la serpiente, incluso a Dios—, pero ninguna excusa lo libra de rendir cuentas. La Biblia insiste en que cada persona debe responder por sus propios actos. Textos del Antiguo Testamento (Salmos, Eclesiastés, Ezequiel) y del Nuevo Testamento (Romanos, 2 Corintios, Santiago) afirman que Dios juzga a cada cual según sus obras, aun las realizadas en secreto.

Romanos 14.12 articula el núcleo del mensaje: “cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios”. Ni la ideología, ni el miedo, ni la obediencia a autoridades humanas justifican la violencia. La raíz verdadera es el pecado, que engendra superioridad, desprecio, humillación y agresión contra el “otro”, así como excusas para evadir la culpa.

Ante el resurgimiento de ideologías violentas y excluyentes, el sermón afirma que Dios no tendrá por inocente al culpable. Pero también proclama la buena noticia: el pecado tiene remedio. Jesús llama al arrepentimiento y a la conversión al Reino de Dios. La invitación final es a rechazar los patrones del mundo y permitir que Dios transforme nuestra mente, ofreciendo nuestra vida como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12.1-2).

Cuando el vecino se convierte en enemigo
ética cristiana
moral
Valores del Reino de Dios
responsabilidad moral
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El Rey desconocido – Mateo 2.1-12

El Rey desconocido es una prédica sobre Mateo 2.1-12, apropiada para las temporadas de Navidad y Epifanía, diseñada especialmente para predicar el Día de la Epifanía, es decir, el Día de Reyes. Incluye un bosquejo listo para predicar.

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Título: EL REY DESCONOCIDO

Texto: Mateo 2.1-12

Idea central: Los magos buscan al niño-Dios sin saber quién era; conocían que era el Mesías, pero no conocían aún a Jesús.

Área: Evangelización

Propósito: Exhortar a la audiencia a buscar a Jesús, el Mesías.

Lógica: Inductiva

Diseño: Sermón narrativo

Comience el sermón presentando el contexto inicial del relato. Destaque a los magos como sabios del Oriente, buscadores sinceros de la verdad que, guiados por las profecías y una señal celestial, llegan a Jerusalén en tiempos del rey Herodes. Aunque conocen que ha nacido el Mesías, aún no conocen a Jesús. El escenario se completa con la figura de Herodes, un gobernante violento y temeroso de perder el poder, lo que crea desde el inicio una tensión entre la búsqueda genuina de Dios y las estructuras políticas y religiosas amenazadas por la novedad del evangelio.

La narración avanza cuando los magos llegan al palacio y preguntan por el “rey de los judíos”, provocando el temor de Herodes y de toda Jerusalén. Herodes recurre a los líderes religiosos, quienes, con pleno conocimiento de las Escrituras, identifican a Belén como el lugar del nacimiento del Mesías, pero sin comprometerse a buscarlo. En una alianza inquietante entre poder político y saber religioso, Herodes engaña a los magos con falsas palabras de adoración, revelando cómo la verdad puede ser manipulada cuando se separa de la fidelidad a Dios.

El punto alto llega cuando los magos, guiados nuevamente por la estrella, llegan al lugar donde está Jesús y experimentan una profunda alegría al encontrar al niño con María. Allí se postran y lo adoran, ofreciendo oro, incienso y mirra, regalos que simbolizan la realeza, la divinidad y el sufrimiento futuro de Jesús. En este encuentro, el Mesías deja de ser una idea profética para convertirse en una persona concreta, revelando su verdadera identidad como rey, Dios y siervo sufriente.

El relato concluye cuando Dios advierte a los magos en sueños que no regresen a Herodes, llevándolos a volver a su tierra por otro camino. Este gesto simboliza la transformación que produce el encuentro con Cristo: quien busca y encuentra a Jesús no puede continuar igual ni transitar las mismas rutas. El desenlace afirma que el evangelio introduce una novedad que cambia la dirección de la vida y llama a discernir la verdad divina en medio de un mundo lleno de voces contradictorias.

El rey desconocido
Día de la Epifanía
Día de Reyes
Los reyes magos
Los sabios de oriente
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Trigo, cizaña y el juicio de Dios -Mateo 13.24-30

Trigo, cizaña y el juicio de Dios es una #prédicacristiana sobre Mateo 13.24-30, por el Dr. Pablo A. Jiménez, apropiada para la Despedida de Año.

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El sermón titulado “Trigo, cizaña y ¿Epstein?” parte de un acontecimiento histórico reciente —las revelaciones del caso Jeffrey Epstein— para plantear una reflexión bíblica y teológica sobre el juicio de Dios, a la luz de a Parábola del Trigo y la Cizaña que se encuentra en Mateo 13.24–30. En el contexto del cierre del año 2025, cuando los medios revisan los eventos más impactantes del período, se observa que la publicación de los expedientes del caso Epstein ha revelado una red de abuso, corrupción e impunidad que involucra a hombres poderosos de diversos sectores ideológicos y nacionales.

La presentación comienza con un breve resumen de quién fue Jeffrey Epstein: un hombre que logró insertarse en las élites económicas y políticas, acumulando riqueza y poder, mientras encabezaba una estructura sistemática de abuso sexual contra niñas y adolescentes. Durante años, las víctimas lo denunciaron sin recibir justicia, hasta que, tras la muerte de Epstein en 2019 y la posterior publicación de documentos oficiales en 2025, comenzaron a salir a la luz los nombres y las prácticas de quienes participaron de estos crímenes. Este momento histórico marca simbólicamente el inicio del juicio para muchos que creían estar protegidos por su dinero e influencia.

Desde ahí, nos desplazamos al plano teológico. Reconocemos que el juicio divino es un tema incómodo en la predicación cristiana contemporánea, pero es una realidad ineludible. Toda la humanidad, sin excepción, está bajo el juicio de Dios. Este juicio no es solo un evento futuro, descrito en textos como 2 Corintios 5.10 o 2 Pedro 3.10, sino también una realidad presente que se manifiesta en la vida cotidiana. Mateo 25.31–46 muestra que las personas se salvan o se pierden según su respuesta concreta al prójimo vulnerable, en quien se hace presente Cristo.

La Parábola del Trigo y la Cizaña ofrece una clave adicional. En ella, Jesús enseña que en el Reino de Dios conviven el bien y el mal —el trigo y la hierba dañina— que solo pueden distinguirse plenamente al tiempo de la cosecha. El sermón explica el trasfondo comunitario del pasaje: la dificultad de discernir quién pertenece verdaderamente al pueblo de Dios. La enseñanza central es clara: el juicio definitivo le corresponde solo a Dios, no a la iglesia ni a la sociedad.

El sermón concluye articulando una doble reacción ante el caso Epstein. Por un lado, hay espacio para la esperanza y la justicia, al ver que la verdad comienza a salir a la luz. Por otro, lanza una advertencia profética: nadie está exento del juicio divino. Sobre esta base, el sermón culmina con una exhortación personal y pastoral. Nos llama a examinar nuestras vidas para discernir si somos trigo que da fruto o cizaña que será destruida al final. La pregunta queda abierta para cada oyente: ¿somos buena semilla en el Reino de Dios?

Juicio de Dios
Trigo y cizaña
Mateo 13
Jeffrey Epstein
Despedida de Año
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