Predicar es proclamar el Evangelio en el contexto del culto cristiano, en un acontecimiento sagrado donde la Palabra cobra vida y la congregación puede encontrarse con Cristo. Por eso, preparar un sermón exige fidelidad bíblica, claridad homilética, sensibilidad pastoral y dependencia del Espíritu Santo.
En este recorrido estudiaremos los cimientos de la proclamación: la relación entre homilética, kerigma y predicación. Distinguiremos entre predicación bíblica, sermón y homilía, y examinaremos diferentes tipos de sermones según su fuente y propósito.
También veremos la arquitectura básica del mensaje: título, texto, idea central, área, propósito, introducción, cuerpo y conclusión. Compararemos las lógicas deductiva e inductiva, prestando atención a la manera en que cada una conduce a la audiencia hacia la verdad.
Después recorreremos cinco etapas clásicas de preparación: invención, disposición, elocución, memoria y entrega. Consideraremos, además, las herramientas retóricas que ayudan a comenzar, desarrollar y concluir con eficacia; el uso responsable de ilustraciones; las ventajas del bosquejo y el manuscrito; y la expresión física del mensaje mediante la voz, la mirada, los gestos, la postura y una actitud de oración.
Tanto si usted comienza en el ministerio como si tiene años de experiencia, encontrará principios y herramientas para fortalecer su preparación y comunicación. Finalmente, reflexionaremos sobre el leccionario y el ritmo del Año Cristiano.
Mi propósito es ayudarle a diseñar sermones fieles al texto, claros en su estructura y guiados por el Espíritu. Porque la meta de la predicación es capacitar a la comunidad para interpretar su vida a la luz de la fe cristiana. ¡Comencemos!
El silencio de Cristo es una prédica sobre Lucas 23.9, que trata sobre la confrontación entre la fe verdadera y el entretenimiento religioso.
Vivimos en una época donde la fe corre el riesgo de convertirse en espectáculo. En medio de la cultura del clic, de la viralidad y de la búsqueda constante de atención, muchas personas han confundido el Evangelio con el entretenimiento religioso. Pero Jesucristo no vino a divertir multitudes ni a satisfacer curiosidades superficiales. Vino a revelar la verdad del Reino de Dios, a confrontar el pecado, a ofrecer salvación y a transformar la vida humana desde lo más profundo.
En este nuevo video, reflexiono sobre “El silencio de Cristo” y la diferencia radical entre la fe bíblica y el entretenimiento religioso. A partir de episodios bíblicos, experiencias pastorales y una lectura crítica de nuestra cultura contemporánea, analizo cómo la “espectacularización” de la religión ha distorsionado la predicación cristiana, convirtiendo a ciertos líderes en figuras mediáticas que buscan fama, influencia y monetización, en lugar de mostrar fidelidad al mensaje de Jesús.
El video también examina un punto crucial: el silencio de Jesús ante Herodes en Lucas 23.9. Herodes deseaba ver una señal, un truco, un acto que alimentara su curiosidad. Pero Cristo no respondió. Ese silencio es profundamente revelador. Jesús se negó a participar en el juego del espectáculo. Se negó a convertirse en objeto de entretenimiento para el poder. Ese mismo silencio sigue hablándonos hoy, cuando tantas personas buscan una religión que impresione, pero no necesariamente una fe que transforme.
Además, este mensaje denuncia el uso irresponsable de supuestas “palabras de ciencia” o “palabras de sabiduría” que, en muchos casos, no son más que ambigüedades diseñadas para manipular a personas vulnerables. Frente a eso, afirmamos una verdad central: el discipulado cristiano es una relación gratuita con Dios por medio de Jesucristo, en el poder del Espíritu Santo. No se compra, no se vende, no depende de celebridades religiosas y no necesita intermediarios.
Le invito a ver este video, reflexionar en oración y compartirlo con otras personas. Ha llegado el momento de dejar de buscar el próximo evento viral y comenzar a buscar, con seriedad y humildad, al Cristo que camina con nosotros en lo cotidiano.
Reseña y resumen – Stott, John R.W. La Predicación: Puente entre dos mundos. Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2000.
En La predicación: puente entre dos mundos, John R.W. Stott desarrolla una profunda reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la naturaleza, la necesidad y la práctica de la predicación cristiana. La tesis central del libro sostiene que la predicación auténtica es un acto de mediación, un puente vivo entre el mundo bíblico y el mundo contemporáneo, entre la revelación divina y la experiencia humana actual. Para Stott, predicar no es un ejercicio retórico ni una mera transmisión de ideas religiosas, sino un acto responsable de comunicación del mensaje de Dios a personas concretas en contextos específicos.
Este libro fue publicado originalmente en inglés bajo el título Between Two Worlds: The Art of Preaching in the Twentieth Century (Gand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1982). De manera profética, Stott anticipa muchas de las tendencias y cambios que la postmodernidad ha traído tanto al mundo de la predicación, como a la vida de la iglesia. Debemos apreciar su contribución, que sigue siendo pertinente para toda personas interesada en el arte cristiano de la predicación.
Capítulo 1: La gloria de la predicación: un esbozo histórico
John R.W. Stott inicia con un recorrido histórico que afirma la centralidad de la predicación en la historia del cristianismo. Desde Jesús como predicador del Reino de Dios, pasando por los apóstoles, los padres de la Iglesia, los reformadores, los puritanos y los grandes predicadores de los siglos XIX y XX, el autor demuestra que la predicación ha sido un medio privilegiado de la acción de Dios en la Iglesia. Este repaso no es meramente nostálgico, sino que busca recuperar la “gloria” del ministerio de la predicación frente a su desprestigio contemporáneo.
Capítulo 2: Objeciones contemporáneas a la predicación
El autor analiza críticamente las principales objeciones modernas al sermón: el rechazo a la autoridad, la influencia de los medios audiovisuales, los cambios en los procesos de aprendizaje y la pérdida de confianza de la Iglesia en el evangelio. Stott reconoce la legitimidad de algunas críticas, pero rechaza la idea de que la predicación sea obsoleta. Propone una respuesta cristiana que distinga entre autoritarismo y autoridad legítima, y que recupere la predicación como servicio humilde a la verdad revelada.
Capítulo 3: Fundamentos teológicos para la predicación
Aquí John R.W. Stott establece las convicciones teológicas que sostienen la predicación: una doctrina clara de Dios que habla de las Escrituras como Palabra revelada, de la Iglesia como comunidad oyente y del ministerio pastoral como vocación. La predicación se fundamenta en la iniciativa divina: Dios ha hablado y sigue hablando, y el predicador es testigo y servidor de esa Palabra, no su dueño.
Antes de desarrollar el concepto de la predicación como puente de comunicación, me parece necesario describirlo…para evitar malentendidos. …si bien he hablado de un abismo sin puentes entre los mundos bíblicos y moderno, reconozco que en efecto ha habido una larga sucesión de constructores de puentes; que en toda la historia de la iglesia, los cristianos han tratado de relacionar el mensaje bíblico con su cultura, en particular, y que cada nueva generación ha proseguido con el trabajo de sus predecesores. Por lo tanto, ha habido mayor continuidad en la construcción de puentes que la que indicaría mi analogía. En ocasiones, en lugar de construir un nuevo puente, la nueva generación en realidad adapta y reconstruye uno antiguo y agrega un tramo por aquí y reemplaza una viga por allá. No obstante, el mundo cambia tan rápido hoy que cada nueva generación siente el desafío de la amplitud de abismo y de la necesidad de construir un nuevo puente.
Stott, La predicación: Puente entre dos mundos, p. 133.
Capítulo 4: La predicación como puente de comunicación
Este capítulo constituye el corazón del libro. Stott afirma que el predicador debe habitar dos mundos: el bíblico y el contemporáneo. Predicar implica comprender el texto bíblico con rigor exegético y, al mismo tiempo, comprender la cultura, los problemas y las preguntas del presente. El sermón fiel es aquel que se apoya con igual firmeza en ambos extremos del puente.
Capítulos 5–6: El llamado al estudio y la preparación del sermón
El autor subraya la disciplina intelectual y espiritual del predicador. El estudio bíblico, la lectura del mundo moderno y los hábitos de reflexión son indispensables. La preparación del sermón incluye la selección del texto, la identificación de la idea central, la organización del material y la oración, integrando mente y espíritu.
Capítulos 7–8: El carácter del predicador
Finalmente, Stott aborda las cualidades personales del predicador: sinceridad, seriedad, valor y humildad. La autoridad del sermón no proviene de la personalidad del predicador, sino de la fidelidad a la Palabra de Dios y de una vida coherente bajo el señorío de Cristo.
By BlueMoses at en.wikipedia, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17240589
Conclusión
En conjunto, La predicación: puente entre dos mundos es una obra clásica de la homilética contemporánea que combina profundidad teológica, sensibilidad pastoral y compromiso con la misión de la Iglesia. Su aporte principal es recordar que la predicación sigue siendo esencial cuando es bíblica, contextual, humilde y fiel al Dios que habla.
El certificado está diseñado para fortalecer, renovar y transformar el ministerio de la predicación en diversos contextos congregacionales y comunitarios. Este programa surge de la convicción de que la predicación fiel, contextual y espiritualmente saludable puede edificar una iglesia misionera y así generar comunidades más justas, compasivas y comprometidas con el cambio social.
Voices for Change propone una formación integral que combina crecimiento espiritual, discernimiento contextual, profundidad bíblica, excelencia comunicativa y predicación fiel. Su visión es formar una red diversa de mujeres y hombres que ejerzan la predicación como un ministerio de cuidado pastoral, liderazgo comunitario y transformación espiritual. Para lograrlo, el programa se estructura en tres cursos, que se ofrecen en línea a lo largo del año académico 2026. Estos cursos son:
Formación (marzo–mayo): El primer curso se enfoca en la formación del predicador o la predicadora, abordando temas como la espiritualidad, la salud emocional y física, el carácter, la responsabilidad ética y la predicación como disciplina espiritual.
Contexto (agosto–octubre): El segundo profundiza en el contexto, explorando la realidad congregacional, las relaciones comunitarias, la diversidad multicultural y multigeneracional, el liderazgo comunitario y la predicación misional y profética.
Contenido y presentación (octubre–diciembre): El tercero se concentra en el contenido y la presentación, incluyendo la teología y la doctrina, la interpretación bíblica, el diseño del sermón, la predicación en contextos digitales, la comunicación oral y la narración de historias.
Los cursos se ofrecen en español, inglés y créole. Los cursos en español serán impartidos por el Dr. Pablo A. Jiménez. Se espera que quienes se inscriban completen el programa tomando los tres cursos.
Un detalle importante es que las personas que completen este programa pueden aplicar hasta tres créditos académicos a nivel de bachillerato o de maestría, sin costo adicional, a programas presenciales o en línea de Palm Beach Atlantic University.
¡Este certificado es accesible! Cada curso tiene un valor de solo $200 dólares, lo que significa que el costo total del programa es de $600 por estudiante. La fecha límite para inscribirse es el 1 de marzo de 2026. ¡Inscríbete hoy mismo!
Si deseas crecer espiritualmente, comprender mejor tu contexto, refinar tus destrezas de predicación y formar parte de una comunidad diversa comprometida con la transformación, este programa es para ti. Te invitamos a matricularte en Voices for Change usando el enlace adjunto. Da hoy un paso decisivo hacia una predicación que inspire, sane y transforme vidas.
La locura de la predicación es un bosquejo de un sermón expositivo listo para predicar sobre 1 Corintios 1.18-25: la locura de la cruz, poder y sabiduría divina.
Idea central: Dios ha decidido propagar el mensaje cristiano por medio de la “locura” de la predicación.
Área: Educación cristiana
Propósito: Exhortar a cada creyente a comprender y cumplir su tarea misionera.
Diseño: Expositivo
Lógica: Inductiva
I. Introducción: Cuando la palabra era entretenimiento
En el mundo antiguo, la palabra hablada era el principal medio de comunicación, educación y diversión. En las plazas públicas —el ágora— los oradores entretenían a la gente con discursos filosóficos, cómicos o retóricos. La sabiduría era símbolo de prestigio, y el arte del bien decir era la herramienta del poder.
En ese contexto cultural, surgen los predicadores cristianos, proclamando un mensaje radicalmente distinto: un carpintero crucificado que había resucitado. El público grecorromano los veía como locos. ¿Cómo podía la muerte de un extranjero ejecutado ser motivo de fe? Sin embargo, esa “locura” era el corazón del Evangelio. Pablo lo declara con valentía:
“La palabra de la cruz es locura para los que se pierden, pero para los que se salvan es poder de Dios” (1 Co 1.18).
Transición: A través de esta paradoja, el apóstol revela cuatro verdades fundamentales sobre el poder transformador de la cruz.
II. La locura que salva (vv. 18–21)
Pablo emplea el término griego moria, que significa “necedad” o “estupidez”, para describir cómo el mundo percibe el Evangelio. Pero esa “locura” es, en realidad, el medio elegido por Dios para salvar.
Mientras los sabios buscan conocimiento y los poderosos ejercen dominio, Dios manifiesta su poder en la debilidad de la cruz. La palabra usada para “poder” (dunamis) implica fuerza activa, energía transformadora.
El Evangelio no es solo un mensaje moral: es dinamita divina que rompe el pecado, sana el corazón y produce nueva vida. La cruz, símbolo de vergüenza para los romanos, se convierte en bandera de victoria para los creyentes.
III. La inversión de valores (vv. 22–23)
El Evangelio subvierte los criterios del mundo.
Los judíos buscan señales visibles.
Los griegos buscan sabiduría racional. Pero Dios ofrece algo que desconcierta a ambos: un Mesías crucificado. La fe cristiana no se edifica sobre el orgullo humano, sino sobre la humildad de Cristo. La sabiduría divina no se mide por la lógica, sino por el amor. El creyente es llamado a ver la realidad con nuevos ojos: en el fracaso aparente de la cruz, Dios revela su mayor triunfo.
IV. La sabiduría revelada: Cristo, la sabiduría encarnada (vv. 24–25)
Para Pablo, la sabiduría de Dios no es un sistema de ideas, sino una persona: Jesucristo.
En Él, la sabiduría eterna se hace carne. Lo que antes era una voz clamando en las calles —como en Proverbios 1— ahora habla desde la cruz.
La verdadera sabiduría no se adquiere por razonamiento, sino por revelación del Espíritu Santo. Al aceptar a Cristo, el creyente participa de la sabiduría divina que transforma la mente y el corazón.
V. El patrón divino: Dios usa lo débil para mostrar su poder
Dios siempre ha actuado así:
Escogió a Abraham, anciano y sin hijos.
Elevó a José, esclavo en Egipto.
Fortaleció a David, un joven pastor.
Llamó a María, una campesina.
Envió a un carpintero crucificado para redimir al mundo.
En cada caso, Dios invierte la escala de valores humanos para manifestar su gloria. La cruz resume ese patrón eterno: la debilidad se convierte en instrumento del poder divino.
VI. Conclusión: La sabiduría de la locura
La cruz sigue siendo una locura para el mundo moderno. Pero en esa locura se revela el poder y la sabiduría de Dios.
Mientras el mundo busca éxito, placer o poder, Dios sigue ofreciendo salvación a través de Cristo crucificado.
Por eso, el llamado es claro: no nos avergoncemos del Evangelio.
Prediquemos con valentía la locura de la cruz, sabiendo que en ella hay poder para salvar, sanar y transformar vidas.
“Lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Co 1.25).
Llamado a la acción
¿Te atreves a creer en esta locura?
Cristo crucificado —sabiduría de Dios y poder de Dios— te llama hoy a seguirle, a confiar en su amor, y a proclamar su cruz con gozo.
El secreto de la Predicación Bíblica en un vídeo educativo sobre Homilética y Predicación, enfocado en enseñar cómo predicar.
¿Te has preguntado qué hace que un sermón sea verdaderamente bíblico? Hoy vamos a explorar la predicación bíblica, esa que refleja fielmente el contenido, la función y la forma del texto bíblico. ¡Acompáñame para descubrir cómo la Palabra de Dios cobra vida en el sermón!
La predicación bíblica comienza con un pasaje de las Sagradas Escrituras y busca interpretar su mensaje para nuestro tiempo. Un sermón es bíblico cuando:
El contenido del sermón corresponde al contenido del texto bíblico.
La función del sermón se alinea con el propósito del texto.
La forma del sermón respeta la estructura literaria del pasaje bíblico.
En pocas palabras, el texto bíblico moldea el sermón, permitiendo que Dios hable a través de su Palabra.
Tres claves para interpretar un texto bíblico
Para exponer un texto bíblico con fidelidad, debemos considerar tres elementos fundamentales:
El contexto social e histórico: ¿Quién escribió el texto? ¿Cuál era la situación social y espiritual de los destinatarios?
El mensaje del texto: ¿Qué dice el texto? ¿Qué conceptos teológicos y verdades presenta? ¿Cómo aplica este mensaje a nuestra vida hoy?
El estilo literario: ¿Es narrativo, poético o discursivo? ¿Qué imágenes y figuras literarias utiliza el autor?
Cada uno de estos aspectos nos ayuda a entender y comunicar fielmente el mensaje bíblico.
Un ejemplo: Cómo predicar Apocalipsis
Tomemos el libro de Apocalipsis como ejemplo. Este texto fue escrito para consolar a los cristianos que sufrían bajo la opresión del Imperio Romano por negarse a adorar al Emperador. El propósito de Apocalipsis es alentar a la comunidad hostigada a confiar en el Dios que salva y libera.
Si predicas un sermón basado en Apocalipsis, tu mensaje debe reflejar ese propósito: consolar y alentar. Un sermón que infunda miedo traiciona la intención del texto.
Esto nos enseña que la predicación bíblica debe tratar de transmitir el mismo efecto que el pasaje bíblico buscaba crear en su audiencia original.
La forma también importa
La estructura de un texto bíblico es clave para entender su mensaje. Por ejemplo, las parábolas suelen tener un final sorpresivo:
El esposo llega cuando menos lo esperan (Mateo 25.10).
El samaritano ayuda al judío herido (Lucas 10.33-35).
El publicano es justificado (Lucas 18.14).
Estos finales inesperados subrayan la novedad del Reino de Dios. Un sermón basado en una parábola debe capturar esta sorpresa para ser impactante y fiel al texto.
Conclusión
En resumen, la predicación cristiana es verdaderamente bíblica cuando el sermón refleja fielmente el contenido, la función y la forma del texto bíblico. Como personas llamadas a predicar, nuestra tarea es procurar que Dios hable a través de su Palabra.
“La predicación cristiana es verdaderamente bíblica cuando el sermón refleja fielmente el contenido, la función y la forma del texto bíblico”
El ensayo Si tan solo cierras los ojos de Pablo A. Jiménez presenta una crítica a la predicación tradicional en el Caribe y aboga por una homilética postcolonial que refleje la identidad y la realidad de los pueblos caribeños.
El autor, desde su experiencia personal, describe cómo la predicación en la región sigue reproduciendo estructuras coloniales que perpetúan la dependencia y la subordinación cultural.
Jiménez inicia su reflexión con una anécdota sobre una celebración de Pentecostés en St. Croix, donde la comunidad cristiana se unió en un culto vibrante y diverso. Sin embargo, la atmósfera transformadora se quebró cuando el sermón, de estilo tradicional, impuso una lógica colonial, individualista y privatizante. Esta experiencia ejemplifica el conflicto entre la homilética postcolonial que las iglesias caribeñas deben tratar de poner en práctica y las estructuras ideológicas heredadas del colonialismo.
El ensayo critica la predicación deductiva, una forma impuesta por la tradición homilética británica, que privilegia la autoridad del predicador, el enfoque racionalista del mensaje y el llamado a la conversión individual sin denunciar los pecados sociales ni buscar un compromiso con la transformación social. Jiménez argumenta que este estilo ha perpetuado sistemas de opresión, permitiendo que la fe conviva con realidades como la esclavitud y la desigualdad.
San Juan, PR
Para superar esta influencia colonial, el autor propone el desarrollo de una homilética postcolonial que parta de la historia, la realidad socioeconómica y la diversidad lingüística del Caribe. Propone una teología pastoral contextualizada, una hermenéutica bíblica comunitaria y un diálogo con nuevas corrientes homiléticas. La meta es desarrollar una predicación pertinente basda en una homilética postcolonial que fomente la autodeterminación, la unidad y la justicia social.
En conclusión, Jiménez invita a las iglesias caribeñas a repensar su predicación para que realmente refleje la identidad, el contexto y la lucha por la liberación de sus comunidades.
El año cuando dejamos de ser humanos es un ensayo sobre las raíces del racismo y la discriminación racial en las Américas.
San Juan, PR
Cuando los europeos llegaron por primera vez al Caribe estaban completamente perdidos. Al principio, pensaron que habían llegado a la India, lo que explica por qué las islas todavía se llaman «Las Indias Occidentales». Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que estaban equivocados.
Según el Derecho Internacional, un país no puede invadir otra nación sin una razón válida. Esta situación desencadenó una pregunta fundamental: ¿Son los indígenas plenamente humanos? Si lo fueran, entonces España tendría que reconocer sus territorios como naciones y relacionarse con ellos de acuerdo con el Derecho Internacional. Sin embargo, si no eran completamente humanos, las tierras estaban «inhabitadas» y España podría reclamarlas como suyas.
Durante estos años, algunos filósofos habían comenzado a teorizar que las personas «de color» tenían un origen diferente al de los «caucásicos». Pensaban que la «gente blanca» descendía de Adán y Eva, mientras las personas «de color» descendían del mono. De acuerdo con estas teorías, solo los caucásicos eran completamente humanos, ya que las personas de color eran humanoides o primates altamente evolucionados.
¿Quién podría resolver la disputa? Entendiendo que se trataba de una cuestión metafísica, la Corona española llamó a la Iglesia a dirimir el asunto. Las deliberaciones comenzaron en 1511 y se extendieron hasta 1512. Juan López de Palacios Burgos y Matías de Paz escribieron trabajos defendiendo la idea de que la Iglesia tenía derechos espirituales sobrenaturales que reemplazaban a los derechos naturales. Por lo tanto, la Iglesia podría comisionar a los dueños de haciendas—llamados «Encomenderos»—a «evangelizar» a grupos de pueblos indígenas, que debían demostrar su «gratitud» por el «don de la salvación» trabajando en las haciendas sin salario, solo por alojamiento y comida. Por supuesto, el sistema de las «Encomiendas» era simplemente otra forma de esclavitud.
En 1512, concretamente el 27 de diciembre, el rey Fernando II firmó un documento titulado Las Capitulaciones de Burgos. El documento detallaba las leyes que regularían el manejo de las tierras y las relaciones con los indígenas del «Nuevo Mundo». Las Capitulaciones establecieron claramente que los habitantes de las Américas eran efectivamente humanos. Sin embargo, tenían que someterse (o ser sometidos por la fuerza) a los españoles. El documento también legitimó el uso de la violencia para «evangelizar» a los indígenas. Los conquistadores solo tenían que leer un documento que les «requería» convertirse —titulado «Requerimiento»— antes de emprender la guerra. Por supuesto, el documento estaba escrito y era leído en español, idioma ajeno a los grupos indígenas. Así se legitimaba el uso de la violencia contra los indígenas.
En conclusión, 1512 es el año en que los habitantes del Caribe dejaron de ser plenamente humanos a los ojos de la Iglesia. Eran considerados personas de «segunda clase», cuya inteligencia era limitada. Eran vistos como «niños» que necesitaban estar bajo la tutela de los Conquistadores, lo que explica por qué a los nativos varones adultos se les llamaba «muchachos».
Desde un punto de vista teológico, lo más triste es que este proceso racista fue facilitado por la Iglesia, que prestó a sus teólogos para crear el mito de la inferioridad moral e intelectual de las personas de los grupos indígenas y, eventualmente de los africanos, para legitimar la guerra, el genocidio y la esclavitud. Hoy lamentamos la forma como la Iglesia manchó su testimonio legitimando ideologías y acciones indefendibles. Como parte de la Iglesia, a través del tiempo y el espacio, también nos arrepentimos y pedimos perdón, en el nombre de Jesucristo.
La buena noticia es que, dentro de la misma Iglesia, hubo brillantes voces de esperanza que afirmaron la plena humanidad de los pueblos indígenas. Sacerdotes católicos, como Antonio de Montesinos, confrontaron valientemente a los hacendados en sus sermones y en sus prácticas pastorales. Más adelante en el siglo, Bartolomé de Las Casas se convirtió en el «apóstol» de los pueblos indígenas y otras órdenes católicas sirvieron a los grupos indígenas en América del Sur. Incluso en el «valle de las sombras de la muerte», la Iglesia siempre ha tenido profetas de esperanza que proclaman el Evangelio liberador de Jesucristo.
Tomando estas dos opciones como paradigmas, hoy Dios llama a la iglesia a fomentar el amor, la unidad y la esperanza, afirmando la humanidad plena de toda persona, particularmente de las deshumanizadas por los poderes del mal, del pecado y de la muerte. Proféticamente, celebramos el triunfo definitivo del Dios de la Vida, pues «la salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero» (Ap. 7.10b).
En este video titulado “Predicar el Evangelio | Homilética”, el Dr. Pablo Jiménez, junto al Pastor Díaz-Pabón, ofrece una enseñanza profunda sobre el arte de la homilética, es decir, la predicación efectiva del Evangelio.
A lo largo del video, los ponentes comparten sus experiencias y conocimientos en la proclamación del mensaje cristiano, resaltando la importancia de predicar el Evangelio con claridad, pasión y fidelidad a las Escrituras. El Dr. Jiménez destaca que predicar el Evangelio no solo requiere habilidad técnica, sino también un llamado espiritual, subrayando la necesidad de que los sermones sean bíblicamente sólidos y culturalmente relevantes.
El Pastor Díaz-Pabón, conocido por su enfoque práctico y directo, complementa la conversación sobre cómo predicar el Evangelio al enfatizar la conexión entre el predicador y su audiencia. Ambos predicadores coinciden en que el éxito en la predicación no se mide solo por la elocuencia, sino por la transformación espiritual que provoca en las vidas de los oyentes. En este sentido, la homilética es vista como una herramienta poderosa para comunicar la verdad del Evangelio de manera accesible y transformadora.
Pablo A. Jiménez * Angel Luis Díaz-Pabón * Marvin Peluffo
Este video es una valiosa fuente de aprendizaje para pastores, líderes religiosos y cualquier persona interesada en mejorar sus habilidades de predicación. A lo largo de la discusión, se ofrece orientación práctica sobre cómo estructurar sermones, conectar con la congregación y ser fieles al mensaje de Cristo. Sin duda, es un recurso útil para quienes desean profundizar en su llamado a compartir el Evangelio con efectividad.
Este taller está diseñado para ayudar a los participantes a descubrir y desarrollar sus fortalezas, valores y habilidades de liderazgo, con el fin de impulsar su crecimiento personal y ministerial. Durante la sesión, los asistentes participarán en diversas actividades prácticas y reflexivas, incluyendo la identificación de valores personales, el desarrollo de habilidades de liderazgo y la planificación de objetivos específicos. El taller no solo busca empoderar a los líderes para que actúen de manera auténtica y eficaz, sino que también los prepara para enfrentar los desafíos de su ministerio con confianza y claridad. Este es solo el primer paso en un camino hacia la excelencia en la predicación, comprometido a formar predicadores capaces y dedicados que puedan impactar de manera significativa a sus comunidades.
El proyecto “Un Millón de Predicadores” es una iniciativa transformadora que busca capacitar a un millón de líderes hispanohablantes en el arte de la predicación. A través de talleres especializados, este programa ofrece herramientas esenciales para perfeccionar el don de la predicación y fortalecer el liderazgo en la comunidad evangélica. Desde el adiestramiento de nuevos predicadores hasta la renovación de aquellos con experiencia, la misión es clara: impactar vidas y transformar comunidades con el mensaje del Evangelio. Esta propuesta no solo satisface la necesidad de formación de líderes apasionados y comprometidos, sino que también proporciona recursos de alta calidad para estructurar sermones efectivos y memorables. Unirse a “Un Millón de Predicadores” es más que participar en un programa; es ser parte de un movimiento histórico que está marcando la diferencia en el mundo hispanohablante. ¡Haz historia con nosotros!
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Solicite una beca de $400 US para facilitar su participación en los 21 talleres de Un Millón de Predicadores usando el siguiente enlace: