La tarea inconclusa es una prédica cristiana, apropiada para el Domingo de Resurrección, sobre la responsabilidad de proclamar el mensaje cristiano.
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Bosquejo listo para predicar
Introducción
El Evangelio según Marcos termina con una escena inquietante: las mujeres que fueron al sepulcro encontraron la tumba vacía, escucharon el mensaje de que Jesús había resucitado, y sin embargo, “no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo” (Marcos 16.8).
Idea central
Esta reacción, aunque sorprendente, revela una verdad profunda: el anuncio de la resurrección quedó como una tarea inconclusa.
Puntos a desarrollar
A lo largo del relato, vemos tres tareas que quedaron sin completar.
- Primero, el rito fúnebre. Las mujeres se dirigieron al sepulcro el domingo por la mañana para ungir el cuerpo de Jesús, interrumpidas antes por el descanso sabático.
- Segundo, el encuentro prometido en Galilea. Jesús había dicho que vería a sus discípulos allí, y esa reunión aún no se había dado.
- Tercero, y quizás lo más importante, la proclamación de la resurrección: el mensaje que debía transformar al mundo fue recibido… pero no comunicado.
Aunque es fácil juzgar a las mujeres, debemos reconocer que no es sencillo anunciar lo que no se comprende del todo. El asombro, el miedo y la confusión paralizaron sus labios. Sin embargo, ese silencio inicial es el punto de partida de un llamado que sigue resonando hoy.
Conclusión y llamado a la acción
La resurrección de Jesús no es sólo una noticia antigua; es una realidad viva que nos convoca a ser testigos. Dios nos llama a completar la tarea de proclamar que el Crucificado ha vencido la muerte. Nos toca a ti y a mí continuar esa misión: no podemos permitir que el miedo o la indiferencia nos hagan permanecer en silencio. En este tiempo, cuando tantas voces claman desesperanza, el mundo necesita escuchar de nuevo: “No está aquí. Ha resucitado.”
¡No dejemos la historia inconclusa!
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