Diálogos transformadores, con el Dr. Samuel Pagán, presenta el nuevo libro del Obispo Benjamín Feliz, titulado El crecimiento integral y saludable de la iglesia.
En el campo del liderazgo cristiano y la administración eclesial, cada generación necesita voces proféticas y estudios serios que inspiren y orienten a las iglesias en su misión de hacer discípulos. Uno de esos aportes valiosos llega de la mano del Obispo Benjamín Feliz con su libro titulado El crecimiento integral y saludable de la iglesia, una obra exhaustiva y profundamente documentada que merece la atención de todo líder comprometido con el Reino de Dios.
El libro es fruto de investigaciones doctorales enfocadas en el desarrollo de las iglesias, con énfasis particular en el avance de la Iglesia de Dios de la Profecía (COGOP) en México, Centroamérica y el Caribe hispano. Feliz analiza el período comprendido entre la fundación de la primera congregación en Costa Rica en 1932 y el año 2020, mostrando un crecimiento sostenido y dinámico que hoy se refleja en 3,376 congregaciones y 182,607 feligreses en la región. Este crecimiento no es fruto del azar, sino del compromiso misionero, la contextualización del mensaje y una administración estratégica.
Uno de los elementos más enriquecedores del libro es su capacidad de extraer principios aplicables más allá de una sola denominación. Aunque el estudio se centra en la COGOP, sus hallazgos resultan útiles para cualquier comunidad de fe interesada en expandir el Evangelio de manera responsable y contextualizada. Las conclusiones y recomendaciones que ofrece sirven como guía práctica para líderes y pastores que buscan enfrentar los desafíos contemporáneos de la plantación de iglesias y la formación de discípulos.
El texto destaca además la importancia de la colaboración estratégica con otras instituciones y el desarrollo de líderes como prioridad fundamental para la misión de la iglesia. En este sentido, Feliz dedica especial atención al proyecto “Visión 2020”, un plan estratégico que optimizó la administración y los recursos económicos de la denominación para llevar a cabo la misión cristiana con mayor efectividad.
Más allá de los datos estadísticos y el análisis organizacional, el libro invita a la reflexión espiritual. Feliz enfatiza que el crecimiento verdadero comienza con la oración, el discernimiento de la voluntad de Dios y la disposición a servir con humildad y excelencia. Su lenguaje claro y accesible convierte esta obra en una lectura inspiradora tanto para académicos como para líderes y miembros laicos.
El autor no escribe desde una torre de marfil académica. Con más de 30 años de ministerio, el Obispo Benjamín Feliz ha servido como presbítero general para México, Centroamérica y el Caribe de habla hispana, supervisor en la región sureste hispana de los Estados Unidos, pastor de iglesias, líder de ministerios de música y jóvenes, y presidente de la Fraternidad de Concilios de Avivamiento. Su experiencia internacional y su formación teológica (MBA, maestrías en teología y un doctorado en ministerio) respaldan la solidez de su análisis.
El crecimiento integral y saludable de la iglesia! es más que un libro de historia denominacional; es un recurso de visión, fe y acción. En un tiempo en el que la iglesia necesita respuestas creativas y firmes, esta obra provee herramientas para discernir el presente y construir un futuro donde el Reino de Dios siga avanzando con integridad y salud.
¿Qué es el Evangelio? es una prédica cristiana que define el concepto “evangelio” de acuerdo a los vv. 16 y 17 del primer capítulo de la Epístola a los Romanos.
El Evangelio, según el Apóstol Pablo en Romanos 1:16-17, no es simplemente una tradición religiosa o un credo teológico. Es poder de Dios para la salvación de toda persona que cree. Así lo expresa de manera contundente el Apóstol Pablo al comenzar su carta a los Romanos, una comunidad dividida entre creyentes judíos y gentiles. Ante esta realidad, afirma que la salvación está disponible para todos, sin distinción cultural o étnica.
Una buena noticia que transforma
La palabra griega usada por Pablo, dúnamis, da origen a nuestro término “dinamita” y comunica fuerza, energía y capacidad de transformación. El Evangelio no solo informa, ¡impacta! No es letra muerta, sino un mensaje vivo que libera, restaura y sana.
El mensaje del Evangelio tiene siete implicaciones, características o consecuen cias, de acuerdo a Romanos 1:16-17. El Evangelio:
Da honor a quienes creen en Cristo Jesús.
Tiene poder para transformar.
Trae salud integral: física, mental y espiritual.
Ofrece salvación tanto a judíos como a gentiles.
Revela la justicia de Dios.
Nos conduce a una vida de fe.
Y proclama la justificación por la fe.
El pecado y el reto de la sociedad moderna
El Evangelio también confronta una verdad incómoda: el pecado humano. Romanos enseña que todos hemos pecado, alejándonos de la voluntad de Dios para seguir la nuestra. Pero la buena noticia es doble: Dios nos salva del pecado y nos llama a cumplir una misión.
En una cultura que relativiza la verdad y ve el pecado como un concepto obsoleto, comunicar este mensaje resulta desafiante. Sin embargo, es urgente recuperar una comprensión clara, incluso actualizada, del pecado —incluyendo los pecados sociales: guerras injustas, destrucción ambiental y otras injusticias estructurales.
Una “buena noticia” para hoy
El mensaje central de Romanos 1.16-17 sigue vigente: El Evangelio es poder de Dios. Esta es una excelente noticia para quienes se sienten vulnerables o indefensos. ¡No estamos a merced del mal! Podemos resistirlo y vencerlo. Aquellas personas que se acercan a Dios por medio de Jesucristo pueden vivir en el poder del Espíritu Santo.
El año cuando dejamos de ser humanos es un ensayo sobre las raíces del racismo y la discriminación racial en las Américas.
San Juan, PR
Cuando los europeos llegaron por primera vez al Caribe estaban completamente perdidos. Al principio, pensaron que habían llegado a la India, lo que explica por qué las islas todavía se llaman «Las Indias Occidentales». Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que estaban equivocados.
Según el Derecho Internacional, un país no puede invadir otra nación sin una razón válida. Esta situación desencadenó una pregunta fundamental: ¿Son los indígenas plenamente humanos? Si lo fueran, entonces España tendría que reconocer sus territorios como naciones y relacionarse con ellos de acuerdo con el Derecho Internacional. Sin embargo, si no eran completamente humanos, las tierras estaban «inhabitadas» y España podría reclamarlas como suyas.
Durante estos años, algunos filósofos habían comenzado a teorizar que las personas «de color» tenían un origen diferente al de los «caucásicos». Pensaban que la «gente blanca» descendía de Adán y Eva, mientras las personas «de color» descendían del mono. De acuerdo con estas teorías, solo los caucásicos eran completamente humanos, ya que las personas de color eran humanoides o primates altamente evolucionados.
¿Quién podría resolver la disputa? Entendiendo que se trataba de una cuestión metafísica, la Corona española llamó a la Iglesia a dirimir el asunto. Las deliberaciones comenzaron en 1511 y se extendieron hasta 1512. Juan López de Palacios Burgos y Matías de Paz escribieron trabajos defendiendo la idea de que la Iglesia tenía derechos espirituales sobrenaturales que reemplazaban a los derechos naturales. Por lo tanto, la Iglesia podría comisionar a los dueños de haciendas—llamados «Encomenderos»—a «evangelizar» a grupos de pueblos indígenas, que debían demostrar su «gratitud» por el «don de la salvación» trabajando en las haciendas sin salario, solo por alojamiento y comida. Por supuesto, el sistema de las «Encomiendas» era simplemente otra forma de esclavitud.
En 1512, concretamente el 27 de diciembre, el rey Fernando II firmó un documento titulado Las Capitulaciones de Burgos. El documento detallaba las leyes que regularían el manejo de las tierras y las relaciones con los indígenas del «Nuevo Mundo». Las Capitulaciones establecieron claramente que los habitantes de las Américas eran efectivamente humanos. Sin embargo, tenían que someterse (o ser sometidos por la fuerza) a los españoles. El documento también legitimó el uso de la violencia para «evangelizar» a los indígenas. Los conquistadores solo tenían que leer un documento que les «requería» convertirse —titulado «Requerimiento»— antes de emprender la guerra. Por supuesto, el documento estaba escrito y era leído en español, idioma ajeno a los grupos indígenas. Así se legitimaba el uso de la violencia contra los indígenas.
En conclusión, 1512 es el año en que los habitantes del Caribe dejaron de ser plenamente humanos a los ojos de la Iglesia. Eran considerados personas de «segunda clase», cuya inteligencia era limitada. Eran vistos como «niños» que necesitaban estar bajo la tutela de los Conquistadores, lo que explica por qué a los nativos varones adultos se les llamaba «muchachos».
Desde un punto de vista teológico, lo más triste es que este proceso racista fue facilitado por la Iglesia, que prestó a sus teólogos para crear el mito de la inferioridad moral e intelectual de las personas de los grupos indígenas y, eventualmente de los africanos, para legitimar la guerra, el genocidio y la esclavitud. Hoy lamentamos la forma como la Iglesia manchó su testimonio legitimando ideologías y acciones indefendibles. Como parte de la Iglesia, a través del tiempo y el espacio, también nos arrepentimos y pedimos perdón, en el nombre de Jesucristo.
La buena noticia es que, dentro de la misma Iglesia, hubo brillantes voces de esperanza que afirmaron la plena humanidad de los pueblos indígenas. Sacerdotes católicos, como Antonio de Montesinos, confrontaron valientemente a los hacendados en sus sermones y en sus prácticas pastorales. Más adelante en el siglo, Bartolomé de Las Casas se convirtió en el «apóstol» de los pueblos indígenas y otras órdenes católicas sirvieron a los grupos indígenas en América del Sur. Incluso en el «valle de las sombras de la muerte», la Iglesia siempre ha tenido profetas de esperanza que proclaman el Evangelio liberador de Jesucristo.
Tomando estas dos opciones como paradigmas, hoy Dios llama a la iglesia a fomentar el amor, la unidad y la esperanza, afirmando la humanidad plena de toda persona, particularmente de las deshumanizadas por los poderes del mal, del pecado y de la muerte. Proféticamente, celebramos el triunfo definitivo del Dios de la Vida, pues «la salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero» (Ap. 7.10b).
La fe ante la Inteligencia Artificial -Edición Especial del Podcast Prediquemos, con el Dr. Samuel Pagán, el Prof. José Graciano y el Dr. Pablo A. Jiménez.
En esta edición especial del podcast Prediquemos, el Dr. Samuel Pagán se une al Prof. José Graciano y al Dr. Pablo A. Jiménez para explorar un tema profundamente relevante y actual: “La fe ante la Inteligencia Artificial”. Este enriquecedor diálogo ofrece una reflexión teológica y práctica sobre cómo la fe cristiana interactúa con el rápido avance de la tecnología y el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el ministerio y la vida espiritual.
La conversación aborda preguntas fundamentales que nos desafían como líderes y creyentes en este tiempo de transformación digital. ¿Qué es la inteligencia artificial y cómo está cambiando la manera en que vivimos y trabajamos? ¿De qué manera puede la Inteligencia Artificial ser utilizada de forma responsable en el contexto pastoral, desde la preparación de sermones hasta la creación de contenidos para el discipulado? Los ponentes también reflexionan sobre las oportunidades que la IA puede brindar, como facilitar el acceso a recursos teológicos, y los peligros potenciales, como la deshumanización del ministerio y los desafíos éticos asociados.
Finalmente, la conversación toca una de las inquietudes más profundas para quienes servimos en la obra de Dios: ¿dónde queda la intervención del Espíritu Santo en un mundo cada vez más digitalizado?Los panelistas ofrecen perspectivas reflexivas sobre cómo la guía divina sigue siendo central en nuestra misión, aun mientras adoptamos herramientas tecnológicas para enriquecer el ministerio.
Este episodio es una invitación a pensar críticamente y a discernir espiritualmente sobre el uso de la Inteligencia Artificial en nuestras comunidades de fe. ¡No te lo pierdas! Aprende, reflexiona y únete al diálogo sobre cómo navegar la encrucijada entre fe y tecnología.
Principios de evangelización es una conferencia sobre cómo evangelizar, con el propósito de revitalizar una iglesia local.
La conferencia titulada “Principios de evangelización” presenta un marco integral para entender y mejorar el proceso de evangelización en contextos eclesiales. Inicia estableciendo el propósito de la conferencia, que es explorar principios básicos sobre la evangelización, centrada en la transmisión del mensaje salvador en Cristo mediante el poder del Espíritu Santo.
La idea central de la conferencia titulada “Principios de evangelización” es que el crecimiento de la iglesia no puede ser forzado. El crecimiento es algo que Dios otorga, de acuerdo al NT. Sin embargo, la iglesia puede y debe crear condiciones propicias para dicho crecimiento, como “preparar el terreno” y “sembrar la semilla”, dejando el fruto en manos de Dios.
Christian A. Schwarz identifica ocho características de iglesias saludables en su libro “Desarrollo Natural de la Iglesia”. Estas características incluyen: capacitación y desarrollo de liderazgo, reconocimiento y uso de dones espirituales, fomento de una espiritualidad ferviente, estructuras funcionales que faciliten el trabajo de la iglesia, un culto inspirador, células integrales que activen a la congregación, evangelismo orientado a las necesidades específicas de los no-creyentes, y la promoción de relaciones afectivas saludables y abiertas.
El factor mínimo
Además, se introduce el concepto del “factor mínimo”, que se refiere a la calidad más baja en cualquier área de la iglesia, limitando su crecimiento general. Se propone identificar y superar estos factores mínimos mediante estrategias específicas que incluyen: recalcar la importancia de la espiritualidad, establecer metas cualitativas, y estar atentos a nuevos desafíos que puedan surgir.
“Principios de evangelización” concluye con un llamado a superar estos factores mínimos sin perder de vista los principios cualitativos que fomentan el crecimiento saludable de la iglesia, motivando a los participantes a seguir creciendo en su fe y práctica.
Una meditación sobre la guerra en Israel y Gaza, territorio gobernado por Hamas, un movimiento de resistencia islámica
Introducción
Hace muchos años tuve el privilegio de estudiar junto a un pastor africano, proveniente de Zambia. Ese buen hermano me enseñó un dicho, aforismo o refrán común en su país: “cuando dos elefantes pelean quien sufre es la grama”.
La veracidad de la aforismo es evidente. Los elefantes son tan grandes que apenas se hacen daño, aunque puedan herirse mutuamente con sus colmillos. Quizás uno salga más ensangrentado que el otro. Sin embargo, la hierba, los arbustos y el césped que están debajo de sus pies ciertamente serán aplastados una y otra vez. Los elefantes sobrevivirán, la hierba quedará destruida.
Claro está, el punto de este proverbio tiene muy poco que ver con los elefantes. Describe la situación de aquellas personas que se encuentran atrapadas en situaciones imposibles donde dos personas, organizaciones, o naciones luchan entre si, sin pensar en el daño que le hacen a los demás.
Sobre la guerra en Israel y Gaza
Dos “elefantes” en guerra en Israel y Gaza
Al momento de escribir estas líneas hay dos “elefantes” luchando en la franja de Gaza. Por un lado, encontramos la organización política palestina conocida como Hamas, que lanzó un brutal ataque contra Israel que verdaderamente puede ser catalogado como un acto de terrorismo. ¿Por qué? Porque atacaron civiles, asesinaron niños, y aún tomaron video de sus actos para aterrorizar al mundo a través de las redes sociales. Para completar, raptaron más de 100 personas y hasta enviaron fotos y videos a sus seres queridos. Hamas cuenta con el respaldo de otras organizaciones, como Hezbollah, que está basada en El Líbano, y aún de naciones como Irán, un estado islámico que no es árabe.
El otro “elefante” es el ejército de Israel, que se considera como una fuerza armada élite en el mundo. El estado de Israel cuenta con el respaldo del gobierno de los Estados Unidos, que tiene la milicia más avanzada en la historia de la humanidad.
Estos dos “elefantes” están peleando en uno de los espacios más sobrepoblados del mundo, donde habitan unas 2 millones de personas. El pueblo palestino es heterogéneo. Aunque la mayoría de la población es musulmana, se estima que entre el 6% y el 15% de los palestinos son cristianos. De hecho, algunas de las comunidades cristianas más antiguas se encuentran precisamente en territorio controlado por las autoridades palestinas. Aún existen comunidades cristianas tan antiguas que adoran en arameo, el idioma que hablaba Jesús de Nazaret.
¿Quiénes sufren en la guerra en Israel y Gaza?
Bajo condiciones normales, en tiempos de guerra la población se desplaza a lugares más seguros. Esto es prácticamente imposible en Gaza, dado que el movimiento de la población está restringido. Aún en tiempos de paz, los palestinos no pueden moverse libremente. Egipto se encuentra al sur de la Península del Sinaí. Empero, a pesar de ser un país árabe y mayoritariamente musulmán, no está dispuesto a abrir la puerta a los cientos de miles de refugiados que vendrían de Gaza si abren sus bordes para recibirlos. Por lo tanto, la masa del pueblo está prácticamente atrapada en la Franja de Gaza, pisoteada por los dos “elefantes” que luchan allí.
Es innegable que a Hamas no le importa el bienestar del pueblo palestino, ya que sus líderes tomaron decisiones y coordinaron acciones que todo el mundo sabe tendrían consecuencias devastadoras para las masas empobrecidas. Del mismo modo, es innegable que el gobierno israelí atacará sin clemencia, dada la imposibilidad de discernir a simple vista a los palestinos que apoyan a Hamas del pueblo pobre que es víctima de esa organización terrorista.
El conflicto ya está planteado y sus consecuencias son inevitables. La violencia engendrará más violencia. Miles de personas inocentes fallecerán tanto en Israel como en Gaza. Muchos de los sobrevivientes se radicalizarán, alimentando así el ciclo de violencia que ha imperado en las zonas de conflicto.
La mejor descripción de la situación le escuché en un video donde un periodista entrevistó a una desesperada mujer palestina. Ella dijo: “esto no es cuestión de islam, judaísmo o cristianismo; es cuestión de humanidad”. La dama continuó la entrevista indicando no sabía qué hacer. En la región no hay servicio eléctrico ni servicio de agua potable. La falta de electricidad implica que el acceso a las comunicaciones es prácticamente nulo. Por lo tanto, la masa del pueblo no puede recibir alertas a través de la radio, la televisión o el Internet. Por eso, el gobierno israelí está anunciando los bombardeos tirando hojas sueltas desde aviones. Tampoco hay gasolina para transportes privados o públicos, lo que impide que el pueblo inocente escape de las zonas de conflicto. Los efectivos de Hamas se parapetan en edificios de apartamentos y aún en mezquitas, asegurando así que cualquier bombardeo costará vidas inocentes. En resumen, la masa pobre no tiene refugio en sus casas, no puede encontrar santuario en mezquitas, no puede escapar, no puede recibir los anuncios de ataques, ni tampoco puede quedarse en las calles donde impera la violencia.
¿Debemos orar por la paz?
Las comunidades cristianas debemos orar por la paz de esa tierra que consideramos santa. Debemos orar por el pueblo israelita, que hoy llora la muerte de más de 1,300 personas, está buscando cuidado médico para sus más 3,000 heridos y teme por la vida de las más de 100 personas secuestradas. Debemos notar que el ataque de Hamas ocurrió el 7 de octubre de 2023, que tiene varios significados religiosos. En primer lugar, ocurrió el sábado inmediatamente después de la fiesta de Sukkot, que el Biblia se conoce como la fiesta de los Tabernáculos o Cabañas. Está fiesta comenzó el sábado 30 de septiembre y se extendió hasta el viernes 6 de octubre. En segundo lugar, el sábado 7 de octubre de 2023 fue un día festivo nacional, celebrando Simchat Torah, es decir, el fin del ciclo de lecturas del Pentateuco—los cinco libros de Moisés—y el comienzo de un nuevo ciclo de lecturas. Literalmente, la fiesta se llama “regocijándonos con la Torah”. En tercer lugar, fue en descanso sabático, el Shabbat, cuando las calles de Israel están prácticamente desiertas. Por lo tanto, el pueblo de Israel está traumatizado.
También debemos orar por las masas pobres en los territorios palestinos, que van a sufrir enormemente durante este conflicto. En particular, la niñez, la juventud, las mujeres, las personas discapacitadas y las de la tercera edad tienen un futuro incierto.
Yo sé que algunos líderes religiosos piensan que no debemos orar por el pueblo palestino. Con todo el respeto que merecen, creo que están equivocados. ¿Por qué? Porque Jesús de Nazaret nos advirtió que en el mundo siempre habrá conflicto y ese conflicto siempre causará aflicción: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn 16.33).
Confiamos en Jesucristo
Nosotros confiamos en aquel que ha vencido el conflicto, derrotando a las fuerzas del mal, del pecado y de la muerte en la cruz del calvario. Entre los muchos textos bíblicos que nos hablan sobre la victoria de Cristo, uno de los más importantes es Colosenses 2.13-15:
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”
Conclusión
Finalmente, debemos recordar que Dios desea la transformación del mundo y la conversión de todo ser humano, aun de aquellos que al parecer no tienen redención: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P 3.9).
Oremos por la paz.
Oremos por la conversión de toda la humanidad y por la transformación del mundo.
Oremos por la llegada del Reino de Dios. Quiera Dios tener compasión de nosotros.
La ideología de la supremacía racial es incompatible con la teología bíblica, ya que doctrina de la creación afirma que Dios creó toda la humanidad de un mismo origen.
El sábado 12 de agosto de 2017 un grupo de racistas «blancos» (es decir, de ascendencia anglo-europea) se congregaron en Charlottesville, Virginia, para protestar la remoción de una estatua dedicada a Robert E. Lee, quien fuera el General en Jefe del ejercito confederado. Estos grupos racistas exaltan la ideología Nazi y la figura de Adolfo Hitler. Por esta razón, el nombre correcto del movimiento es «neonazi», aunque ahora ha adoptado el nombre «Alt-Right» (i.e., la derecha alternativa).
El debate sobre la remoción de símbolos relacionados a la Guerra Civil, particularmente a la Confederación de estados sureños que perdió el conflicto, es muy intenso. En pro de la reconciliación nacional y de la autonomía de cada estado, los Estados Unidos permitieron la edificación de monumentos dedicados a celebrar la Confederación. Claro está, estos monumentos—unidos al continuo despliegue de la bandera confederada—tienen un propósito ulterior: intimidar a la comunidad afro-americana. No es una casualidad que los estados sureños hayan sido los mismos que implementaron las leyes racistas («Jim Crow Laws») que impidieron que la comunidad afro-americana tuviera pleno acceso al voto hasta la década del 1960.
En el pasado reciente los estados sureños han estado abandonando el uso de la bandera confederada y han estado removiendo los monumentos dedicados a exaltar la Confederación. Empero, el movimiento neonazi continúa usando estos símbolos para intimidar a los grupos históricamente minoritarios en los Estados Unidos. Tanto el Ku Kux Klan (KKK), un movimiento racista que comenzó a finales del Siglo XIX, como el movimiento neonazi nacido después de la Segunda Guerra Mundial y el nuevo movimiento Alt-Right usan los símbolos confederados como armas ideológicas.
Los movimientos racistas, a pesar de su diversidad, comparten tres puntos ideológicos: Afirman la supremacía «blanca», el nacionalismo «blanco» y el antisemitismo. Veamos una breve definición de cada uno de estos puntos.
Primero, la supremacía blanca es una ideología racista que afirma la superioridad innata de las personas de trasfondo anglo europeo sobre todos los otros grupos étnicos y raciales del mundo. Esta ideología malsana les lleva a reclamar que las culturas «blancas» deben dominar a toda la humanidad, gobernando a todos los grupos étnico-raciales.
Segundo, el nacionalismo «blanco» busca mantener una identidad nacional «blanca». En el caso de los Estados Unidos, esta ideología afirma que la base del país es la cultura «blanca» y que la misma debe mantenerse a toda costa. Desea mantener el control de todas las instituciones políticas, militares, sociales, financieras y cívicas en manos de personas «blancas». Por eso, ve como un peligro todo aquello que pueda amenazar el control de la clase dominante en la sociedad. En particular, están en contra del multiculturalismo, el multilingüismo, y la inmigración de personas «no-blancas». También consideran como una amenaza el matrimonio entre personas de trasfondos étnicos distintos y la baja en la tasa de natalidad en la comunidad anglo europea.
Tercero,el antisemitismo es la ideología que promueve la hostilidad, el prejuicio y la discriminación en contra de la comunidad judía, tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo.
Debe quedar claro que la Iglesia de Jesucristo, al nivel mundial, hoy condena tanto las acciones como la ideología de la supremacía blanca, en todas sus expresiones. Si bien en el pasado la Iglesia fue cómplice del racismo, legitimando el genocidio de las comunidad indígenas en América Latina y el sistema esclavista en el mundo occidental, hoy reconocemos que esto fue un crimen contra la humanidad por el cual es necesario pedir perdón a Dios y a los demás. La Iglesia hoy condena cualquier reclamo de superioridad racial.
El rechazo de las ideologías racistas no es resultado del «modernismo», sino de un retorno a las enseñanzas bíblicas. En primer lugar, la doctrina de la Creación afirma la unidad de la humanidad. Aunque esta doctrina es clara en todas las Escrituras, es cristalina en el discurso que el Apóstol Pablo ofreció en Atenas:
Pablo se puso entonces en medio del Areópago, y dijo: Varones atenienses, he observado que ustedes son muy religiosos. Porque al pasar y observar sus santuarios, hallé un altar con esta inscripción: «Al Dios no conocido». Pues al Dios que ustedes adoran sin conocerlo, es el Dios que yo les anuncio. El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, es el Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos hechos por manos humanas, ni necesita que nadie le sirva, porque a él no le hace falta nada, pues él es quien da vida y aliento a todos y a todo. De un solo hombre hizo a todo el género humano, para que habiten sobre la faz de la tierra, y les ha prefijado sus tiempos precisos y sus límites para vivir, a fin de que busquen a Dios, y puedan encontrarlo, aunque sea a tientas. Pero lo cierto es que él no está lejos de cada uno de nosotros, porque en él vivimos, y nos movemos, y somos. Ya algunos poetas entre ustedes lo han dicho: «Porque somos linaje suyo».
Hechos 17.22-28, Reina-Valera Contemporánea (RVC)
Por lo tanto, debemos considerar cualquier interpretación bíblica que pretenda legitimar la supremacía «blanca» como errada, falsa y anti-cristiana.
En segundo lugar,Dios desea salvar a toda la humanidad. Dios desea bendecir a todas las naciones de la tierra, como dice Génesis 12.3. Los Salmos exhortan a todos los pueblos a adorar a Dios (Salmo 47.1; 67.3; 138.4). Jesús le ordenó a la Iglesia naciente que predicara el mensaje del Evangelio por todo el mundo (Marcos 16.15) y que llevara el discipulado cristiano a todas las naciones (Mateo 28.19). Y en las Epístolas Paulinas encontramos la afirmación de que «la gracia de Dios se ha manifestado para la salvación de todos los hombres» (Tito 2.11, RVC) y las mujeres que le busquen con fe.
En tercer lugar, la Iglesia de Jesucristo es un cuerpo multilingüe, multicultural y multigeneracional. Cada semana, alrededor del mundo se reúnen millones de personas, en centenares de naciones para adorar a Dios y confesar a Jesucristo como Señor en diversos idiomas. De hecho, la Iglesia nació multicultural, ya que el milagro del Día de Pentecostés—el momento cuando la nació la Iglesia—fue la traducción del mensaje evangélico a todos los idiomas del mundo conocido (véase Hechos 2.5-12). Del mismo modo, el libro de Apocalipsis presenta una visión multicultural de la Iglesia Universal:
Después de esto vi aparecer una gran multitud compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Era imposible saber su número. Estaban de pie ante el trono, en presencia del Cordero, y vestían ropas blancas; en sus manos llevaban ramas de palma, y a grandes voces gritaban: «La salvación proviene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
Apocalipsis 7.9-10, RVC
Sobre esta base, la Iglesia Cristiana hoy rechaza todas las ideologías racistas que afirman la superioridad, la dominación y la hegemonía de una etnia sobre todas las demás. Específicamente, denunciamos la ideología de la supremacía blanca como demoníaca, anti-vida y anti-cristiana. Y denunciamos a todos los líderes religiosos que apoyan la ideología de las supremacía blanca como falsos profetas cuyas enseñanzas de error son profundamente anti-cristianas.
Sepan, pues, todas las personas que exaltan la ideología neonazi y a su falso profeta que jamás podrán triunfar. En el pasado, las naciones aliadas derrotaron su ideología y Hitler optó por suicidarse. En el presente, sus actos de violencia y sus pronunciamentos llenos de odio provocan el rechazo de todas las personas que aman la sabiduría, la justicia y la paz. Y en el futuro, Dios sanará a las naciones de las consecuencias del odio, la violencia y el racismo.
Después me mostró un río límpido, de agua de vida. Era resplandeciente como el cristal, y salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a cada lado del río, estaba el árbol de la vida, el cual produce doce frutos y da su fruto cada mes; las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Allí no habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en medio de ella, y sus siervos lo adorarán y verán su rostro, y llevarán su nombre en la frente. Allí no volverá a haber noche; no hará falta la luz de ninguna lámpara ni la luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará. Y reinarán por los siglos de los siglos.
Una conferencia sobre teología y predicación pastoral en tiempos de crisis, particularmente en tiempos de pandemia.
El liderazgo involucra cuatro elementos básicos: La persona que dirige, la relación entre el líder y sus seguidores, la misión que la organización debe llevar a cabo y la influencia que tanto el líder como la organización tienen sobre el público, las organizaciones y el contexto que le rodea.
Quien ocupa una posición de liderazgo debe comunicar tanto su visión para la organización como los valores que informan dicha visión. Además, debe «traducir» la visión, explicándola con claridad y comunicándola de manera efectiva y segmentándola en etapas alcanzables. El liderazgo efectivo comunica la visión con tanto entusiasmo que motiva a los demás, tanto dentro como fuera de la organización.
Puede tomar talleres y cursos sobre distintos temas relacionados a la predicación, el liderazgo y la teología pastoral por medio de www.prediquemos.net.