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Un ensayo homilético sobre el diseño del sermón textual con un bosquejo listo para predicar, escritos por el Dr. Pablo A. Jiménez.
El sermón textual es aquel que presenta un aspecto del mensaje de un texto bíblico corto, en fidelidad a su contenido, forma y función. Decimos “corto”, porque la atención al detalle que requiere este tipo de sermón nos obliga a examinar sólo uno o dos versículos de las Sagradas Escrituras a la vez.
Aunque no todos los textos bíblicos se prestan para el sermón textual, hay infinidad de versículos que bien pueden servir como punto de partida para nuestras reflexiones. Entre los muchos textos “clásicos” que podemos señalar, destacamos pasajes bíblicos tales como Mateo 28.18 al 20, Juan 3.16 y Romanos 5.1.
En esta ocasión, sugiero tres modelos básicos para bosquejar sermones textuales. En particular, les presento tres técnicas homiléticas:Bosquejos basados en palabras clave
Tomemos Romanos 5.1 para ilustrar estas técnicas. Ese hermoso pasaje bíblico dice de la siguiente manera, en la versión Reina-Valera Revisión del 1960: “Justificados, pues, por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
Si analizamos el texto, podemos identificar varios conceptos importantes, tales como:
Es necesario, pues, buscar en un buen diccionario bíblico el significado de estas palabras tan importantes. Si posible, se debe identificar el vocablo hebreo o griego que está en la base de nuestra traducción. En este caso, como el Nuevo Testamento fue escrito en griego, encontramos que el verbo “justificar” es la traducción de “diakaióo”; “fe” la de “pístis”; y “paz” la de “eiréne”.
Claro está, las divisiones centrales o “puntos” del pasaje bíblico deben enunciarse en oraciones completas, no en palabras sueltas o frases carentes de verbos. Por lo tanto, es importante desarrollar puntos que, basados en estos conceptos, transmitan ideas completas. Por ejemplo:
Un análisis gramatical nos lleva a considerar los verbos principales, los secundarios y los implícitos, así como las cláusulas independientes y dependientes del texto. Esto nos permite identificar las frases clave del texto. Por ejemplo:
Aunque esto facilita la tarea de bosquejar el pasaje, es necesario recordar que los puntos o divisiones principales del sermón deben ser enunciados en oraciones completas, con sujeto, verbo y predicado. Por ejemplo:
La tercera alternativa presupone el análisis semántico—es decir, de las palabras y conceptos del texto—y el gramatical. Aunque diferentes personas tendrán diversas maneras de interpretar las ideas teológicas centrales del texto, a continuación presento un posible bosquejo basado en Romanos 5.1:
Como podemos ver, estas técnicas pueden ser muy útiles a la hora de bosquejar un sermón textual. Esperamos, pues, que estas sugerencias sean de bendición para usted y para su ministerio homilético.
Si usted desea leer, escuchar o ver más bosquejos de sermones de distintos tipos puede visitar la sección titulada “Sermones” en nuestra página principal en el Internet: www.drpablojimenez.com. Esa sección le dará acceso a varias páginas donde encontrará sermones expositivos, narrativos, temáticos, doctrinales y de ocasión especial, entre otros. Los sermones textuales se encuentran contenidos entre los expositivos.
A manera de apéndice, comparto unas notas homiléticas textuales basadas en Hebreos 11.1, esperando que las mismas también puedan motivarles a redactar bosquejos para sermones textuales:
Texto: Hebreos 11:1
Tema: La fe es fidelidad, confianza y compromiso con Dios.
Área: Formación espiritual
Propósito: Exhortar a la iglesia a ampliar su definición del concepto “fe”.
Diseño: Textual-Expositivo
Introducción: La Iglesia usa la palabra “fe” en dos maneras distintas, pero complementarias. Por un lado, la “fe” es el acto de creer en Dios. Por otro lado, se refiere al contenido de nuestra religión.
Puntos a desarrollar:
Conclusión: En resumen, la fe es confianza y fidelidad. Empero, la fe también es compromiso. Tener fe, implica estar comprometido con una causa. Quien tiene fe en algo, invierte su vida en eso. Por eso, quien tiene fe en el Señor, invierte su vida en el servicio a Dios, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
*Estas notas homiléticas se basan en el bosquejo que publiqué en LA BIBLIA PARA LA PREDICACION, editada por las Sociedades Bíblicas Unidas en el 2012, p. 894.

Mara no es para siempre es un sermón basado en Éxodo 15, sobre cómo lidiar con las pérdidas, el fracaso y el estancamiento espiritual.
Vea este material en nuestro canal de YouTube.
Hay momentos en la vida en que, después de una gran victoria, llega una crisis inesperada. Así le ocurrió al pueblo de Israel. Apenas tres días después de cruzar el mar y cantar la victoria de Dios, llegaron al desierto y encontraron aguas amargas. Por eso llamaron aquel lugar “Mara”.
Mara representa esos espacios de dolor, tristeza y estancamiento donde muchas veces queremos acampar. Son lugares donde la amargura nos hace olvidar los milagros de ayer, exagerar los problemas de hoy y temer los desafíos de mañana.
El problema no fue solo que las aguas eran amargas. El problema fue que el pueblo se detuvo allí. En vez de seguir caminando, murmuró. En vez de recordar la fidelidad de Dios, reclamó una solución inmediata.
Sin embargo, Dios respondió con misericordia. Moisés clamó, Dios mostró un arbusto y las aguas se volvieron dulces. Allí Dios se reveló como “el Señor, el que sana”. Pero el relato nos enseña algo aún más profundo: Mara era una estación, no el destino. Más adelante estaba Elim, con doce fuentes de agua y setenta palmeras.
La buena noticia es esta: Mara no es para siempre. Dios no nos llama a vivir atrapados en la amargura, sino a caminar hacia la sanidad, la esperanza y la bendición.
La pregunta sigue vigente: ¿queremos vivir en Mara o avanzar hacia Elim? Hoy es tiempo de levantar el campamento, dejar atrás las aguas contaminadas y seguir caminando en fe. Elim está más adelante.
Audio completo: http://www.drpablojimenez.com/sounds/Mara.mp3
