Adviento 2024 – Meditaciones libre de costo

Adviento 2024 – La luz que une a los pueblos es una obra devocional cristiana que reúne reflexiones y mensajes inspirados en la temporada de Adviento y Navidad, destacando la luz de Cristo como símbolo central de esperanza, unidad y redención.



Publicado por la Vicepresidencia de Asuntos Religiosos de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, el libro está diseñado para guiar a creyentes en su preparación espiritual durante este tiempo litúrgico. La obra inicia con mensajes de líderes institucionales, quienes resaltan la relevancia del Adviento como un período de espera activa y fe renovada. Reflexiones bíblicas, basadas en textos del Antiguo y Nuevo Testamento, son el núcleo del libro, explorando temas como la esperanza mesiánica, las señales de esperanza en tiempos de incertidumbre, y la encarnación de Cristo como luz que disipa las tinieblas.

A través de meditaciones profundas, el libro examina aspectos esenciales de la vida cristiana. Por ejemplo, destaca cómo la luz de Cristo une a los pueblos, superando barreras culturales, sociales y espirituales. Se explora también el papel transformador de la Palabra de Dios, que ilumina y guía en medio de las adversidades. Los autores invitan a los lectores a reflexionar sobre su compromiso ético, el perdón y la solidaridad, enfatizando la importancia de actuar con amor, misericordia y justicia.

Cada semana de Adviento 2024 está estructurada en torno a un tema central y un pasaje bíblico que sirve de base para la reflexión. Incluye oraciones y llamados a la acción, haciendo hincapié en la necesidad de vivir los valores cristianos de manera práctica. El libro también ofrece meditaciones específicas para la víspera y el día de Navidad, invitando a los creyentes a celebrar la encarnación de Cristo con gratitud y un espíritu renovado.

Un aspecto distintivo del libro es su enfoque en la unidad y la reconciliación, especialmente en contextos de división y conflicto. Se enfatiza que la luz de Cristo no solo guía individualmente, sino que también reúne a comunidades en torno a un propósito común: la construcción de un mundo más justo y amoroso. Asimismo, el libro aborda la relación entre fe y acción, llamando a los creyentes a ser antorchas que iluminan a otros con su ejemplo.

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El título, “La luz que une a los pueblos,” encapsula la esencia del libro, que conecta el mensaje de la Navidad con la necesidad contemporánea de esperanza y unidad. Es una invitación a renovar la fe, a celebrar la luz de Cristo y a reflejarla en la vida diaria. La obra es un recurso valioso tanto para el estudio personal como para el uso en comunidades de fe durante Adviento y Navidad.

Adviento 2024
Sermones para Adviento, Navidad y Epifanía
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¿Será Jesús de Nazaret? Lucas 3.21-22

¿Será Jesús de Nazaret? es un sermón listo para predicar, por el Dr. Pablo A. Jiménez, apropiado para la temporada de Adviento.

Texto: Lucas 3.21-22 RVC

Un día en que todo el pueblo estaba siendo bautizado, también fue bautizado Jesús. Y mientras Jesús oraba, el cielo se abrió y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma. Entonces vino una voz del cielo, que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco.»

Idea Central: Jesús de Nazaret es el Cristo que vino al mundo con la misión de salvar a la humanidad perdida.

Área: Formación espiritual

Propósito: Recalcar la importancia de Jesús de Nazaret.

Diseño: Temático-Doctrinal

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Indiscutiblemente, Jesús de Nazaret es el líder religioso más importante en la historia de la humanidad. Su impacto trasciende fronteras culturales, sociales y temporales, influenciando a millones de personas a lo largo de los siglos. Sin embargo, su prominencia histórica y cultural no garantiza que las personas realmente comprendan quién es Jesús. En el mundo occidental, su figura ha sido transformada en un símbolo cultural, casi folklórico, al que muchos recurren en momentos específicos, pero sin profundizar en su verdadera identidad.

  1. Las versiones seculares de celebraciones como la Navidad y la Semana Santa reflejan este fenómeno. En estas festividades, Jesús a menudo se presenta de manera superficial, mezclado con otras tradiciones religiosas, cuasi-religiosas e incluso completamente seculares. Estas imágenes diluyen la comprensión de su misión y propósito, ofreciendo una perspectiva limitada y distorsionada de quién fue y es Jesús de Nazaret.
  2. La lucha por comprender la verdadera identidad de Jesús no es nueva; es tan antigua como las Escrituras mismas. En los Evangelios, vemos cómo su figura dividió a la sociedad judía de su tiempo. Los líderes religiosos debatían intensamente sobre su naturaleza y misión. Mientras unos lo veían como un revolucionario, otros lo reconocían como el cumplimiento de las profecías mesiánicas.
  3. Jesús de Nazaret es el Mesías prometido por Dios, enviado para traer salvación y redención a su pueblo. Esta verdad central debe ser el eje de cualquier intento por entender su persona y su legado.

No debemos ceder ante las representaciones seculares que trivializan a Jesús de Nazaret. Rechacemos la versión superficial que el secularismo promueve: un Jesús trivializado y sin poder transformador. Por el contrario, esforcémonos por conocer y proclamar al Jesús real; al Salvador que transforma vidas y da esperanza eterna a todas las personas que aceptan y creen el Evangelio.

Listo para predicar
Jesús de Nazaret
Lucas 3.21-22
Vea otros sermones listos para predicar en Adviento, Navidad y Epifanía

Doce días de Navidad – Meditaciones diarias

12 días de Navidad es una mini-serie producida por el Dr. Pablo A. Jiménez para la temporada navideña. Véala, escúchela y léala.

12 días de Navidad
Doce días de Navidad
Natividad
Epifanía
temporada

Los “Doce días de Navidad” celebran la Temporada de Navidad, que comienza el el 25 de diciembre y continúa hasta el 5 de enero, culminando en la festividad conocida como la Epifanía o el Día de Reyes. La raíz de esta tradición se encuentra en Mateo 2.1-12 y conmemora la visita de los tres Reyes Magos o sabios al niño Jesús en Belén, como se relata en la Biblia. De acuerdo a la tradición, los Magos se llaman Melchor, Gaspar y Baltasar, aunque la Biblia no menciona sus nombres.

En algunas culturas hispanoamericanas la celebración de la Epifanía es un momento significativo. En muchos lugares, se realizan eventos y festividades durante este período, y algunas personas intercambian regalos en honor a la tradición de los Reyes Magos.

Debemos notar que la Iglesia de Armenia, una de las más antiguas de la cristiandad, celebra la navidad el 6 de enero. La Iglesia Ortodoxa Griega celebra el día de Navidad el 7 de enero.

Esperamos en Dios que pueda disfrutar de estas breves meditaciones para la temporada navideña. ¡Bendiciones!


25 de diciembre – Primer día de Navidad


26 de diciembre – Segundo día de la Navidad


27 de diciembre – Tercer día de la Navidad


28 de diciembre – Cuarto día de la Navidad


29 de diciembre – Quinto día de la Navidad


30 de diciembre – Sexto día de la Navidad


31 de diciembre – Séptimo día de la Navidad


1 de enero – Octavo día de Navidad


2 de enero – Noveno día de Navidad


3 de enero – Décimo día de Navidad


4 de enero – Undécimo día de Navidad


5 de enero – Duodécimo día de Navidad


6 de enero – Día de la Epifanía

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Cómo predicar Adviento, Navidad y Epifanía

Cómo predicar Adviento, Navidad y Epifanía es un ensayo sobre homilética y predicación escrito por el Dr. Pablo A. Jiménez.

Cuando hablamos del “Año Cristiano”, nos referimos a la secuencia de eventos y días especiales que la iglesia observa durante el año. Conocido también como el “Calendario litúrgico” o “eclesial”, el Año Cristiano surge de los ciclos de lecturas bíblicas, temporadas, y festivales del Judaísmo del tiempo de Jesús.

El calendario está organizado alrededor de los distintos domingos de cada año. Los días más importantes del Año Cristiano son Navidad y Resurrección. Ambos son precedidos de temporadas de preparación (Adviento y Cuaresma) y seguidos por temporadas de celebración (Epifanía y Pentecostés).

El Año Cristiano comienza con una temporada corta, que abarca los cuatro domingos antes del día de Navidad. Aunque prepara a la Iglesia para recibir la Navidad, esta temporada es mucho más que una temporada de preparación.

“Adviento” (del latín “llegar a”) es temporada de expectativa y de espera de la venida de Cristo, o mejor dicho, de la venida de Dios en Cristo. Originalmente, era un período de ayuno y penitencia—parecido a la Cuaresma—que preparaba a la Iglesia para recibir a su Señor en el día de la Epifanía. Empero, Adviento hoy es la temporada de cuatro domingos que prepara a la Iglesia para recibir a Dios-en-Cristo el día de Navidad.

El énfasis de la temporada es el futuro, no el pasado. Por ejemplo, la mayor parte de las lecturas del AT son textos que la Iglesia históricamente ha interpretado como pasajes bíblicos proféticos que predicen el evento de Cristo.

No obstante, también son textos “escatológicos”, es decir, pasajes bíblicos que hablan sobre el juicio final y los últimos tiempos. Por eso invitan a la audiencia a pensar sobre Dios como aquel que viene desde el futuro.

Esta orientación al futuro también recalca la doctrina de la encarnación. Esto se ve con claridad en los temas del patrón de lecturas del Evangelio durante Adviento. El Año Cristiano comienza hablando sobre el final de los tiempos; su énfasis apocalíptico anuncia la Segunda Venida de Cristo. Vuelve atrás para analizar el ministerio de Juan el Bautista y explicar su relación con el ministerio de Jesús. El lenguaje de estas lecturas recalca el significado de la vida y la obra de Cristo (quien bautiza con “Espíritu Santo y fuego”).

Finalmente, el domingo antes de la Navidad trata el tema de la anunciación del nacimiento de Jesús. La cronología está, pues, invertida. Miramos primero al futuro para entonces mirar al pasado. Recordamos la meta antes de mirar el camino que debemos transitar. Mirar al pasado nos ayuda a fijar nuestra identidad.

La Navidad es el centro de la primera parte del Año Cristiano. Es una temporada corta, pero abarca mucho más que un día. Los “Doce días de la Navidad” se extienden desde el 25 de diciembre hasta el 6 de enero.

Aunque la inmensa mayoría de las congregaciones protestantes no lo celebran, el primer servicio es el de Nochebuena. Del mismo modo, muchas congregaciones no celebran servicios durante el día de Navidad, viéndolo como un día feriado para compartir con la familia.

La celebración de la Nochebuena se basa en la práctica judía que entiende que un día comienza cuando cae la noche del día anterior. En términos técnicos, la Navidad comienza durante la tarde del día de Nochebuena. 

De todos los libros que componen el Nuevo Testamento, sólo Mateo y Lucas incluyen historias sobre el nacimiento de Jesús. El problema es que estas historias son distintas. Mateo presenta la siguiente información:

  1. Una genealogía que traza el linaje de Jesús hasta Adán (1.1-17). La genealogía se distingue por mencionar a cuatro mujeres: Tamar, la nuera de Judá (v. 2); Rahab, la ramera de Jericó (v. 5); Rut, la moabita (v. 5); y Betsabé, a quien el texto sólo llama “la mujer de Urías” (v. 6). Todas estas mujeres tienen un historial sexual o matrimonial que se sale de la norma aceptada por la fe judía. A esta lista se une María, la madre de Jesús. 
  2. Jesús nace de una manera milagrosa que José, el prometido de María, no entiende (1.18-25). Al igual que las cuatro mujeres mencionadas en la genealogía, la situación de María rompe con las normas aceptadas por la sociedad.
  3. Mateo narra la visita de los magos (2.1-12), quienes primero van al palacio de Herodes el Grande y después llegan a Belén. Los magos simbolizan la adoración de las naciones y los pueblos no-judíos al niño-Dios.
  4. La visita de los magos también sirve de marco a la matanza de los niños, pues Herodes es la figura común a ambos textos (2.13-23).

Mateo sugiere un paralelo entre Jesús y Moisés, pues ambos sobrevivieron una matanza de infantes, ordenada por un poderoso rey (Ex. 2.1-10 y Mt. 2.13-23). Además, ambos llegan a la tierra prometida desde Egipto, donde se refugia la familia de Jesús hasta la muerte de Herodes.En Mateo, las narrativas de la infancia se distinguen por el uso de frases que introducen los textos proféticos del Antiguo Testamento (véase 1.22, 2.5 y 17). 

Por su parte, Lucas sigue otro camino, ofreciendo la siguiente información:

  1. El anuncio del nacimiento milagroso de Juan, el futuro “Bautista” (1.5-25).
  2. El anuncio a María de Nazaret del nacimiento milagroso de Jesús (1.26-38).
  3. La visita de María a Elisabet (1.39-45) y el cántico de María—conocido como el “Magníficat”—en agradecimiento a Dios (1.46-56).
  4. El nacimiento de Juan (1.57-66) y el cántico de Zacarías en agradecimiento a Dios (1.67-80).
  5. El nacimiento de Jesús en un pesebre, en la ciudad de Belén (2.1-7). 
  6. La revelación del nacimiento de Jesús a un grupo de pastores por medio de una manifestación angelical (2.8-20).
  7. La presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén (2.21-40), incluyendo el cántico de Simeón (2.29-32) y las oraciones de Ana (2.36-38).
  8. El extraño episodio donde un Jesús pre-adolescente debate con los teólogos del Templo de Jerusalén (2.41-52). 

Recordemos que en el Antiguo Testamento los grandes héroes de la fe de Israel tienen nacimientos milagrosos. Los nacimientos de Juan y de Jesús siguen el mismo patrón.

Note los paralelos entre la anunciación de los nacimientos de Juan y de Jesús en Lucas. Ambos siguen la forma del llamamiento profético, donde la persona llamada al ministerio se resiste a aceptar la comisión divina, ofreciendo excusas o presentando objeciones. Sin embargo, Dios siempre vence sus objeciones y la persona llamada termina aceptando con fe el ministerio asignado (compare con Is. 6 y Jer. 1).

No debemos tratar de armonizar las historias de Lucas y de Mateo en nuestros sermones. Si vamos a predicar un sermón basado en una narrativa de Mateo, sólo debemos hacer referencias a los relatos que aparecen en ese evangelio. Lo mismo podemos aconsejar cuando prediquemos sermones basados en las narrativas de Lucas. 

Recalquemos que el niño que nace es el mismo quien revela el plan salvífico de Dios para toda la humanidad. Cristo va del pesebre de Belén, a la cruz en el Gólgota y, finalmente, a ocupar su lugar a la derecha del trono de Dios.

La Epifanía es otra temporada corta que sirve de puente entre la Navidad y el tiempo ordinario o normal. El 6 de enero es un día «pivote» que termina la Navidad y comienza la temporada de Epifanía. 

Epifanía significa “revelación” o “manifestación”. Es la celebración de la revelación de la gloria divina en la persona histórica de Jesús, el Cristo. Tiene su origen en la Iglesia Oriental y su celebración es más antigua que la observación del 25 de diciembre.

En su forma original, la Epifanía parece hacer sido una celebración de la forma como Cristo se revela a la humanidad por medio de eventos tales como su nacimiento, la estrella de Belén, su bautismo y el milagro de Caná de Galilea.

La celebración comienza con la revelación a los sabios y se mueve a la revelación en el bautismo de Jesús. Las celebración del bautismo y de la transfiguración enmarcan a temporada. En ambas historias una voz celestial afirma la identidad de Jesús.

La doctrina de la encarnación es central a la fe cristiana. Aprovechemos estas temporadas para recalcar el milagro de la encarnación, llamando a la audiencia a reconocer como Señor y Salvador a Jesús, el niño-Dios que nos revela la naturaleza, el carácter y la misión de Dios.



Allen, O. Wesley. Preaching and Reading the Lectionary: A Three-Dimensional Approach to the Liturgical Year. St. Louis: Chalice Press, 2007.

Bower, Peter C., editor. Handbook for the Revised Common Lectionary. Louisville: Westminster John Knox Press, 1996.

Stookey, Laurence Hull. Calendar: Christ’s Time for the Church. Nashville. Abingdon Press, 1996.

Cómo predicar Adviento Navidad y Epifanía

Las lecturas o “lecciones” del Año Cristiano están organizadas en tres ciclos o “años”. Cada año comienza en Adviento , es decir, a finales de noviembre o principios de diciembre del año natural. 

  • Año A: Comienza en Adviento 2025. 2028, 2031, 2034, 2037
  • Año B: Comienza en Adviento 2023, 2026, 2029, 2032, 2035
  • Año C: Comienza en Adviento 2024, 2027, 2030, 2033, 2036

Nótese que algunos días especiales sugieren las mismas lecturas para los tres años. En ese caso, en lugar de “Año A” aparecerá la sigla “ABC”.

A continuación presentamos las lecturas sugeridas para estas temporadas, siguiendo un formato fijo: primero indicamos el año, después la lectura del Antiguo Testamento; el Salmo o cántico sugerido; la lectura de la Epístola; y, finalmente, la lectura del Evangelio.

Primer domingo de Adviento

  • Año A: Isaías 2.1-5; Salmo 122; Romanos 13.11-14; y Mateo 24.36-44.
  • Año B: Isaías 64.1-9; Salmo 80.1-7, 17-19; 1 Corintios 1.3-9; y Marcos 13.24-37.
  • Año C: Jeremías 33.14-16; Salmo 25.1-10; 1 Tesalonicenses 3.9-13; y Lucas 21.25-36.

Segundo domingo de Adviento

  • Año A: Isaías 11.1-10; Salmo 72.1-7, 18-19; Romanos 15.4-13; y Mateo 3.1-12.
  • Año B: Isaías 40.1-11; Salmo 85.1-2, 8-13; 2 Pedro 3.8-15a; y Marcos 1.1-8.
  • Año C: Malaquías 3.1-4; Lucas 1.68-79; Filipenses 1.3-11; y Lucas 3.1-6.

Tercer domingo de Adviento

  • Año A: Isaías 35.1-10; Salmo 146.5-10 o Lucas 1.47-55; Santiago 5.7-10; y Mateo 11.2-11.
  • Año B: Isaías 61.1-4, 8-11; Salmo 126 o Lucas 1.47-55; I Tesalonicenses 5.16-24; y Juan 1.6-8, 19-28.
  • Año C: Sofonías 3.14-20; Isaías 12.2-6; Filipenses 4.4-7; y Lucas 3.7-18.

Cuarto domingo de Adviento

  • Año A: Isaías 7.10-16; Salmo 80.1-7, 17-19; Romanos 1.1-7; y Mateo 1.18-25.
  • Año B: 2 Samuel 7.1-11, 16; Lucas 1.47-55 o Salmo 89.1-4, 19-26; Romanos 16.25-27; y Lucas 1.26-38.
  • Año C: Miqueas 5.2-5a; Lucas 1.47-55 o Salmo 80.1-7;  Hebreos 10.5-10; y Lucas 1.39-45, (46-55).

Nochebuena/Día de Navidad

Cualquiera de las siguientes series de lecturas pueden ser utilizadas en Nochebuena o en el Día de Navidad. Las lecturas de los Propios II y III para Navidad son alternativas para el Día de Navidad. Si el Propio III no se utiliza el Día de Navidad, entonces debe utilizarse en cualquier otro servicio del ciclo de Navidad, debido al gran significado que tiene el prólogo de Juan.

  • Navidad – Propio I (A, B, C): Isaías 9.2-7; Salmo 96; Tito 2.11-14; y Lucas 2.1-14, (15-20).
  • Navidad – Propio II (A, B, C): Isaías 62.6-12; Salmo 97; Tito 3.4-7; y Lucas 2.(1-7), 8-20.
  • Navidad – Propio III (A, B, C): Isaías 52.7-10; Salmo 98; Hebreos 1.1-4, (5-12); y Juan 1.1-14.

Primer domingo después de Navidad

Las siguientes lecturas pueden utilizarse el primer domingo después de Navidad, a menos que se prefieran las lecturas sobre la Epifanía del Señor.

  • Año A: Isaías 63.7-9; Salmo 148; Hebreos 2.10-18; y Mateo 2.13-23.
  • Año B: Isaías 61.10—62.3; Salmo 148; Gálatas 4.4-7; y Lucas 2.22-40.
  • Año C: 1 Samuel 2.18-20, 26; Salmo 148; Colosenses 3.12-17; y Lucas 2.41-52.

1ro de enero: Día de Año Nuevo

  • Cuando se observa como Día de Año Nuevo (A, B, C): Eclesiastés 3.1-13; Salmo 8; Apocalipsis 21.1-6a; y Mateo 25.31-46.
  • Cuando se observa como el Día del Santo Nombre de Jesús (A, B, C): Números 6.22-27; Salmo 8; Gálatas 4.4-7 o Filipenses 2.5-13; y Lucas 2.15-21.

Segundo domingo después de Navidad

Las siguientes lecturas pueden ser utilizadas cuando el 6 de enero se celebra en un día de la semana después del segundo domingo después del Día de Navidad, (A, B, C): Jeremías 31.7-14; Salmo 147.12-20; Efesios 1.3-14; y Juan 1.(1-9), 10-18.

6 de enero:

Epifanía del Señor (A, B, C): Isaías 60.1-6; Salmo 72.1-7, 10-14; Efesios 3.1-12; y Mateo 2.1-12.

Primer domingo después de Epifanía: El Bautismo del Señor

  • Año A: Isaías 42.1-9; Salmo 29; Hechos 10.34-43; y Mateo 3.13-17.
  • Año B: Génesis 1.1-5; Salmo 29; Hechos 19.1-7; y Marcos 1.4-11.
  • Año C: Isaías 43.1-7; Salmo 29; Hechos 8.14-17; y Lucas 3.15-17, 21-22.

Segundo domingo después de Epifanía

  • Año A: Isaías 49.1-7; Salmo 40.1-11; 1 Corintios 1.1-9; y Juan 1.29-42.
  • Año B: 1 Samuel 3.1-10, (11-20); Salmo 139.1-6, 13-18; 1 Corintios 6.12-20; y Juan 1.43-51.
  • Año C: Isaías 62.1-5; Salmo 36.5-10; 1 Corintios 12.1-11; y Juan 2.1-11.

Tercer domingo después de Epifaní

  • Año A: Isaías 9.1-4; Salmo 27.1, 4-9; 1 Corintios 1.10-18; y Mateo 4.12-23.
  • Año B: Jonás 3.1-5, 10; Salmo 62.5-12; 1 Corintios 7.29-31; y Marcos 1.14-20.
  • Año C: Nehemías 8.1-3, 5-6, 8-10; Salmo 19; 1 Corintios 12.12-31a; y Lucas 4.14-21.

*Cuarto domingo después de Epifanía

*Las lecturas sugeridas para el cuarto, quinto, sexto, séptimo y octavo domingo después de Epifanía no se utilizan todos los años. De todos modos, el domingo antes del Miércoles de Ceniza, que marca el comienzo de la Temporada de Cuaresma, deben utilizarse las lecuras para el Día de la Transfiguración.

  • Año A: Miqueas 6.1-8; Salmo 15; 1 Corintios 1.18-31; y Mateo 5.1-12.
  • Año B: Deuteronomio 18.15-20; Salmo 111; 1 Corintios 8.1-13; y Marcos 1.21-28.
  • Año C: Jeremías 1.4-10; Salmo 71.1-6; 1 Corintios 13.1-13; y Lucas 4.21-30.

*Quinto domingo después de Epifanía

  • Año A: Isaías 58.1-9a, (9b-12); Salmo 112.1-9, (10); 1 Corintios 2.1-12, (13-16); y Mateo 5.13-20.
  • Año B: Isaías 40.21-31; Salmo 147.1-11, 20c; 1 Corintios 9.16-23; y Marcos 1.29-39.
  • Año C: Isaías 6.1-8, (9-13); Salmo 138; 1 Corintios 15.1-11; y Lucas 5.1-11.

*Sexto domingo después de Epifanía

  • Año A: Deuteronomio 30.15-20; Salmo 119.1-8; 1 Corintios 3.1-9; y Mateo 5.21-37.
  • Año B: 2 Reyes 5.1-14; Salmo 30; 1 Corintios 9.24-27; y Marcos 1.40-45.
  • Año C: Jeremías 17.5-10; Salmo 1; 1 Corintios 15.12-20; y Lucas 6.17-26.

*Séptimo domingo después de Epifanía

  • Año A: Levítico 19.1-2, 9-18; Salmo 119.33-40; 1 Corintios 3.10-11, 16-23; y Mateo 5.38-48.
  • Año B: Isaías 43.18-25; Salmo 41; 2 Corintios 1.18-22; y Marcos 2.1-12.
  • Año C: Génesis 45.3-11, 15; Salmo 37.1-11, 39-40; 1 Corintios 15.35-38, 42-50; y Lucas 6.27-38.

*Octavo domingo después de Epifanía

  • Año A: Isaías 49.8-16a; Salmo 131; 1 Corintios 4.1-5; y Mateo 6.24-34.
  • Año B: Oseas 2.14-20; Salmo 103.1-13, 22; 2 Corintios 3.1-6; y Marcos 2.13-22.
  • Año C: Isaías 55.10-13; Salmo 92.1-4, 12-15; 1 Corintios 15.51-58; y Lucas 6.39-49.

Último domingo después de Epifanía: Día de la Transfiguración

Las siguientes lecturas deben utilizarse el domingo antes de la Cuaresma, no importa cuántos domingos hayan transcurrido desde el 6 de enero.  

  • Año A: Éxodo 24.12-18; Salmo 2 o Salmo 99; 2 Pedro 1.16-21; y Mateo 17.1-9.
  • Año B: 2 Reyes 2.1-12; Salmo 50.1-6; 2 Corintios 4.3-6; y Marcos 9.2-9.
  • Año C: Éxodo 34.29-35; Salmo 99; 2 Corintios 3.12—4.2; y Lucas 9.28-36, (37-43).
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Si rasgaras los cielos (Isaías 64)

Si rasgaras los cielos es un sermón expositivo, apropiado para la temporada de adviento y basado en Isaías 64, con un bosquejo de sermón listo para predicar.

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Texto: Isaías 64:1-3

Idea central: La iglesia espera la intervención milagrosa de Dios en la historia.

Área: Desafío profético

Propósito: Dar voz a las esperanzas del pueblo.

Diseño: Expositivo, apropiado para la temporada de Adviento

Lógica: Inductiva


Isaías abre su oración con un clamor desgarrador: «¡Oh, si rasgaras los cielos y descendieras!». Esta súplica suena como la oración desesperada de quien no ve salida alguna a su situación. Es la misma oración que usted y yo hemos hecho en tiempos de crisis. Hay momentos en los que deseamos que Dios intervenga con poder, rompiendo los cielos como quien rasga una tela vieja, descendiendo con gloria para actuar a nuestro favor. Anhelamos que su presencia mueva montes, haga hervir las aguas y transforme lo imposible en realidad. El clamor del profeta se convierte, entonces, en el clamor de todo creyente que espera un milagro.

Esta oración nace en uno de los momentos más dolorosos de Israel. El pueblo regresaba del exilio en Babilonia solo para encontrar Jerusalén en ruinas: el templo destruido, las murallas derribadas, la economía en crisis y el liderazgo local en manos de extranjeros. A ello se sumaba el hambre, el desempleo y la pérdida de hogares. En medio de esa devastación, el profeta ora porque vive cerca de Dios; su relación con el Señor sostiene su fe aun durante la crisis. Además, recuerda los grandes actos de Dios en la historia: el llamamiento de Abraham, la destrucción de Sodoma, las plagas sobre Egipto, el Éxodo y la conquista de la Tierra Prometida. Inspirado por estas memorias, se atreve a pedir lo imposible: «¡Oh Señor, si rasgaras los cielos y descendieras!». El recuerdo del ayer alimenta la esperanza del hoy.

Aunque no todos hemos vivido en el exilio, todos conocemos el dolor: un hijo enfermo, un matrimonio roto, o un ser querido que muere. Sabemos lo doloroso que es perder un trabajo, no tener para pagar deudas, o enfrentar una quiebra.

Sin embargo, así como conocemos el dolor, también hemos conocido el poder de Dios. Lo hemos visto responder oraciones, sanar vidas, proveer en la necesidad y regalarnos amor y comunidad. Por eso, al igual que Isaías, clamamos: «¡Oh Señor, si rasgaras los cielos y descendieras!». Nuestra fe se nutre de los milagros que ya hemos visto.

Adviento es una temporada de expectativa, un tiempo en el que recordamos que Dios viene, interviene y actúa en la historia humana. No tenemos nuestra mirada puesta en el pasado, sino en el futuro glorioso de la venida de Cristo. La iglesia espera, con esperanza viva, la intervención milagrosa de Dios en nuestra historia porque la necesitamos. Por todas estas razones, hoy oramos con Isaías: «¡Oh Señor, rasga los cielos y desciende para salvarnos!».

Vea otros sermones para Adviento, Navidad y Epifanía.

La Corona de Adviento

La Corona de Adviento simboliza esperanza, paz, gozo y amor mediante cuatro velas que preparan para celebrar el nacimiento de Cristo. La vela central recuerda que Jesús, luz del mundo, cumple la promesa divina de salvación eterna.


Guía sobre la Corona de Adviento explorando su proceso, simbolismo y preparación espiritual para celebrar a Cristo.

“Adviento” viene del latín y significa “el cumplimiento de la promesa”. Adviento es el tiempo de preparación para la celebración del nacimiento de nuestro Señor y Salvador; es “Dios con nosotros” (Mateo 1.23).

La corona, por ser redonda, es símbolo tanto de la eternidad como del amor eterno de Dios hacia toda la humanidad. Al añadirle a ésta el follaje del pino, el árbol que siempre está verde (en inglés, “evergreen”), la corona de Adviento simboliza esperanza y vida eterna.

La corona de Adviento tiene cuatro velas. Cada vela representa una semana en la época de Adviento. Las velas púrpuras representan la larga espera del Salvador, mientras que la vela rosa representa el gozo que rodea la venida del Señor. Las velas sirven como un recordatorio de Jesucristo, quien es la verdadera luz del mundo. Cada domingo encendemos una vela nueva para recordar que el día del nacimiento de Cristo se acerca.

Las velas se van encendiendo en secuencia y cada una tiene un significado específico que detallamos a continuación.

  • Esperanza: La primera vela, llamada ‘la vela de la profecía’, nos lleva de regreso a los muchos versos del Antiguo Testamento sobre la esperanza mesiánica. Esto inicia la época de Adviento. En anticipo de la llegada del niño Jesús, nos preparamos para recibir a Jesús, nuestra esperanza. (Véase Isaías 9.2-3)
  • Paz: La segunda vela, llamada “la vela de Belén”, evoca al lugar donde nace el Mesías y a la paz que traerá. En anticipo de la llegada del niño Jesús, deseamos que la palabra enviada por Dios nos conduzca a la salvación y nos llene de su paz. (Véase 1 Tesalonicenses 5.23-24)
  • Gozo: La tercera vela es color de rosa y se conoce como “la vela de los pastores”. Simboliza a los pastores que vinieron a ver al Salvador recién nacido, y que luego fueron a esparcir las buenas nuevas y el gozo por su nacimiento. Pidamos al Señor que la promesa de su presencia nos regocije. (Véase 1 Tesalonicenses 3.11-13)
  • Amor: La cuarta vela, llamada “la vela de los ángeles”, es símbolo del amor de Dios y de su permanente presencia en nuestras vidas. También significa la anticipación del regreso y segunda venida de nuestro Señor. Pedimos, pues, que el amor de Dios sea símbolo de su presencia en nuestras vidas. (Véase 2 Tesalonicenses 1.6-7)

Una vela más grande de color blanco, llamada “la vela de Cristo”, se coloca en el centro de las cuatro antes descritas. La encendemos el Día de Navidad, como recordatorio del cumplimiento de la promesa de Dios a nosotros a través de su único Hijo:

Isaías 9.6-7 (RVR 1995)

En resumen, la Corona de Adviento y la ceremonia del encendido de las velas sirven como un excelente recordatorio de la verdadera razón de ser de esta época: Jesús, el Hijo de Dios, ha venido a la tierra a darnos salvación y vida eterna. ¡Gracias sean dadas a Dios por su don inefable! (2 Corintios 9.15).

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