Cuando se manifestó la bondad: Un sermón para Navidad (Tito 3.4-7)

Una reflexión teológica para las temporadas de Adviento y Navidad, basada en Tito 3. 4-5, por el Dr. Pablo A. Jiménez.

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Rudimentos del sermón

Texto: Tito 3.4-7

Tema: El nacimiento de Jesús de Nazaret es la plena manifestación de la bondad divina

Área: Formación espiritual

Propósito: Recalcar la obra de Cristo, vista desde la Navidad.

Diseño: Expositivo

Lógica: Inductiva

Manuscrito del Sermón

Introducción

Amor: Si hay una palabra que nos lleva a pensar en la grandeza de Dios es, precisamente, amor. Del mismo modo, la palabra amor define la Navidad como ninguna otra. Quien nace humilde en el pesebre de Belén es Emanuel, “Dios con nosotros”, el amor hecho carne para bendición de toda la humanidad.

Hoy exploraremos ese amor desde una perspectiva diferente, meditando sobre las enseñanzas de la Epístola del Apóstol Pablo a Tito, un texto bíblico que no es muy conocido en nuestras congregaciones.

La Epístola de Tito

Cuando pensamos en Tito, pensamos en 1 y 2 Timoteo. En conjunto, estas tres cartas se conocen como “Las Epístolas Pastorales”, dado que recalcan la organización de la Iglesia Primitiva.

Allí encontramos enseñanzas sobre temas relacionados al liderazgo de la Iglesia, tales como los requisitos para servir como anciano o anciana, diácono o diaconisa y para puestos que ya la Iglesia no tiene, tales como el de la “viuda” (que era ocupado por ancianas solitarias que eran mantenidas por la Iglesia).

Por esta razón, rara vez se escuchan sermones sobre estas epístolas, a menos que se hable sobre la organización de la iglesia, sobre el ministerio o sobre los diversos aspectos administrativos de la Iglesia.

Cuando se manifestó la bondad

Por eso es tan sorprendente encontrar en esa corta epístola un pasaje cuyo contenido teológico es tan exquisito que rivaliza el contenido de otras epístolas paulinas, tales como Romanos, Gálatas y Efesios.

Me refiero a Tito 3, versículos del 4 al 7, que lee de la siguiente manera:

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Enumeremos brevemente los muchos temas que este corto texto trata de manera tan condensada. Este pasaje bíblico habla sobre:

  1. La revelación o manifestación de Dios, a quien el ser humano sólo puede conocer si el Señor decide revelarse a la humanidad.
  2. De las cualidades o atributos de Dios, entre los cuales se encuentran la bondad y el amor.
  3. De la salvación por gracia, por medio de la fe en Dios. Los seres humanos alcanzamos salvación por la pura misericordia divina, no por nuestras obras ni por nuestras buenas acciones.
  4. El texto habla sobre el bautismo, al que describe como el “lavamiento de la regeneración”. Es decir, que por medio del bautismo el ser humano es hecho nueva criatura, dejando atrás la vida vieja y los pecados de ayer.
  5. No podemos olvidar la referencia a la obra del Espíritu Santo de Dios, que Jesucristo ha derramado sobre la Iglesia para salvación de toda la humanidad.
  6. El tema de la justificación también se encuentra presenta, recalcando que Dios nos convierte en personas justas de manera gratuita, por pura gracia divina.
  7. Todo esto es una herencia espiritual a la cual las personas que llegan a ser hijas de Dios por medio de la fe pueden aspirar.
  8. Finalmente, el tema de la esperanza también está presente. Lo encontramos como esperanza de vida eterna, de vida perdurable, de vida en un un mundo asediado por las fueras de la muerte.

Conclusión

Todo esto toma un tinte distinto cuando lo leemos durante la temporada navideña. Hoy lo vemos con toda claridad: El nacimiento de Jesús de Nazaret es la plena manifestación de la bondad divina; es la plena revelación de los propósitos salvíficos de Dios para con la humanidad.

Por eso hoy damos gracias a Dios por Cristo: por su nacimiento, por su vida, por sus enseñanzas, por su sacrificio en la cruz y por su obra salvífica a favor de toda la humanidad.

Damos gracias a Dios por Cristo, nuestro Señor. AMÉN

Navidad
Tito 3.4-5
Cuando se manifestó la bondad
Tito 3
Sermones para Navidad
Sermón para Navidad
Tito 3.4-5
Vea otros sermones para Adviento, Navidad y Epifanía.

En la plenitud del tiempo (Gálatas 4.4-5)

En la plenitud del tiempo es un sermón para las temporadas de Adviento y Navidad, sobre Gálatas 4:4-5, con un bosquejo listo para predicar.

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Texto: Gálatas 4:4-6

Idea central: Jesús nació «en la plenitud del tiempo» para salvar a la humanidad.

Área: Formación espiritual

Propósito: Explorar el significado del nacimiento de Jesús.

Diseño: Expositivo, en ocasión de Adviento y Navidad

Lógica: Inductiva


Una de las cosas más preciadas que los seres humanos podemos intercambiar es una promesa. Una promesa compromete nuestro honor. No es un artículo que puede perderse ni un objeto que pueda romperse. Es, sencillamente, una idea, una frase, una oración donde empeñamos nuestra palabra asegurando que haremos algo en el futuro. Sin embargo, a pesar de su sencillez, las promesas son peligrosas. Son peligrosas porque crean dos cosas: primero, un pacto entre quien promete y quien recibe la promesa; y segundo, crean expectativa, pues quien recibe la promesa queda esperando su cumplimiento.

Navidad es, precisamente, una promesa. En esta temporada celebramos el cumplimiento de la promesa que Dios hizo a la humanidad: la promesa de enviar un Salvador que liberara al mundo del pecado, la maldad y la opresión. Lo notable es que ese Salvador no sería un ángel ni un ser sobrenatural, sino una persona. La fe de Israel esperaba el cumplimiento de lo anunciado por el profeta Isaías 7.14: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel». Por lo tanto, el Salvador sería un ser humano ungido por Dios para una tarea extraordinaria, plenamente humano y plenamente divino. Ese es el motivo por el cual su nacimiento era tan esperado.

El apóstol Pablo, profundo conocedor de las Escrituras, interpreta el nacimiento de Jesús como el cumplimiento de esa promesa divina. Escribiendo a las iglesias de Galacia, declara que «cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley» (Gá 4.4). Con esta frase, Pablo afirma que Jesús nació en el momento perfecto de la historia, en la “plenitud del tiempo”, convirtiendo en realidad la promesa largamente esperada.

Pablo también destaca que Jesús nació de una mujer, subrayando así el papel de la mujer en el plan redentor y afirmando la plena humanidad de Cristo. Jesús no fue un ser etéreo ni un espíritu ilusorio, sino un ser humano real que conoce nuestras pasiones, luchas y necesidades. Finalmente, Pablo enseña que, por medio de la obra del Hijo, recibimos la adopción como hijos e hijas de Dios. El Espíritu Santo transforma nuestro corazón y nos permite clamar «¡Abba, Padre!» (Ro 8.15; Gá 4.6), una expresión íntima que significa “papá”, “papi”, la palabra que un infante usa para dirigirse con confianza a su padre.

Hoy, mientras nos preparamos para celebrar la Navidad, recordamos que Jesús nació «en la plenitud del tiempo» para salvar a la humanidad. En medio de las fiestas, los regalos y las comidas, hagamos un alto para celebrar el cumplimiento de la promesa divina. Que esta Navidad sea un recordatorio de la fidelidad de Dios y de nuestra identidad como hijos e hijas del Padre celestial.

Adviento
Gálatas 4.4-5
sermón para adviento
Gálatas 4
En la plenitud del tiempo
Sermón para navidad
Gálatas 4.4-5
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Yo nací para ayudar – Un sermón infantil para el Día de los Padres

Un sermón para el Día de los Padres, predicado por Ignacio Gómez Cuevas.

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Vea otros sermones para el Día de los Padres

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Conferencia sobre los cuatro tipos básicos de sermones

Conferencia sobre los cuatro tipos de sermones básicos: Sermón expositivo, narrativo, temático-doctrinal y de ocasión especial.

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En esta conferencia, el Dr. Pablo A. Jiménez presenta una clara y práctica tipología de los principales estilos de predicación cristiana, con el propósito de enriquecer el ministerio homilético de quienes proclaman el Evangelio.

Es la forma más antigua y común de predicación. Parte de una unidad literaria de la Biblia, considerando su contenido, forma y función. Su objetivo es provocar un encuentro entre la Palabra y la vida actual del oyente. Puede desarrollarse en estructuras deductivas (homilía, triple apelación, lectura bíblica) o inductivas (bosquejos de 2, 3 o 4 partes), fomentando un estilo participativo y reflexivo.

Utiliza el poder de las historias bíblicas para comunicar el mensaje cristiano. Busca que la audiencia se identifique emocionalmente con los personajes y situaciones. Puede estructurarse de forma deductiva (introducción, episodios, conclusión) o siguiendo el formato inductivo de un cuento corto (marco escénico, trama, clímax y desenlace).

Aunque menos utilizado, este tipo de sermón es crucial para la formación espiritual. Explora un aspecto de una doctrina cristiana o tema ético-moral actual, usando un lenguaje sencillo. Su meta es promover el pensamiento teológico entre los fieles, contribuyendo al crecimiento espiritual de la congregación. Se puede estructurar tanto de forma deductiva como inductiva.

Se predica en contextos específicos: bodas, funerales, bautismos, graduaciones, y días de fiestas patrias o eclesiales. Ofrece una interpretación teológica del evento celebrado a la vez que busca brindar cuidado pastoral. Su tono y forma se ajustan a la naturaleza de la ocasión, siendo solemne, alegre o formal, según el caso.

Toda persona que predique profesionalmente debe dominar estas cuatro formas básicas, para lograr una predicación más variada, eficaz y contextualizada, para la edificación del cuerpo de Cristo.


Presentación electrónica

cuatro tipos de sermones básicos
tipos de sermones
Vea otros materiales sobre cómo predicar en nuestra sección de Homilética

Un nuevo Pentecostés (Joel 2.28-32)

Un sermón sobre la promesa del derramamiento del Espíritu Santo, basado en Joel 2.28-32, apropiado para el Día de Pentecostés.

Rev. Dr. Pablo A. Jiménez

Creo en el Espíritu Santo

Un sermón sobre la persona y la obra del Espíritu Santo, en la serie sobre el Credo de los Apóstoles.

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Preparad el Camino, en dos versiones

Preparad el camino: Un sermón para la temporada de Adviento, basado en Mateo 3.

Preparen el camino: Un sermón para Adviento, sobre Marcos 1:1-8 (Audio & Vídeo).

Gozo en lugar de cenizas

Gozo en lugar de cenizas: Un sermón para la temporada de Adviento, basado en Isaías 61:1-3 (Audio & Vídeo).

La Corona de Adviento

La Corona de Adviento simboliza esperanza, paz, gozo y amor mediante cuatro velas que preparan para celebrar el nacimiento de Cristo. La vela central recuerda que Jesús, luz del mundo, cumple la promesa divina de salvación eterna.


Guía sobre la Corona de Adviento explorando su proceso, simbolismo y preparación espiritual para celebrar a Cristo.

“Adviento” viene del latín y significa “el cumplimiento de la promesa”. Adviento es el tiempo de preparación para la celebración del nacimiento de nuestro Señor y Salvador; es “Dios con nosotros” (Mateo 1.23).

La corona, por ser redonda, es símbolo tanto de la eternidad como del amor eterno de Dios hacia toda la humanidad. Al añadirle a ésta el follaje del pino, el árbol que siempre está verde (en inglés, “evergreen”), la corona de Adviento simboliza esperanza y vida eterna.

La corona de Adviento tiene cuatro velas. Cada vela representa una semana en la época de Adviento. Las velas púrpuras representan la larga espera del Salvador, mientras que la vela rosa representa el gozo que rodea la venida del Señor. Las velas sirven como un recordatorio de Jesucristo, quien es la verdadera luz del mundo. Cada domingo encendemos una vela nueva para recordar que el día del nacimiento de Cristo se acerca.

Las velas se van encendiendo en secuencia y cada una tiene un significado específico que detallamos a continuación.

  • Esperanza: La primera vela, llamada ‘la vela de la profecía’, nos lleva de regreso a los muchos versos del Antiguo Testamento sobre la esperanza mesiánica. Esto inicia la época de Adviento. En anticipo de la llegada del niño Jesús, nos preparamos para recibir a Jesús, nuestra esperanza. (Véase Isaías 9.2-3)
  • Paz: La segunda vela, llamada “la vela de Belén”, evoca al lugar donde nace el Mesías y a la paz que traerá. En anticipo de la llegada del niño Jesús, deseamos que la palabra enviada por Dios nos conduzca a la salvación y nos llene de su paz. (Véase 1 Tesalonicenses 5.23-24)
  • Gozo: La tercera vela es color de rosa y se conoce como “la vela de los pastores”. Simboliza a los pastores que vinieron a ver al Salvador recién nacido, y que luego fueron a esparcir las buenas nuevas y el gozo por su nacimiento. Pidamos al Señor que la promesa de su presencia nos regocije. (Véase 1 Tesalonicenses 3.11-13)
  • Amor: La cuarta vela, llamada “la vela de los ángeles”, es símbolo del amor de Dios y de su permanente presencia en nuestras vidas. También significa la anticipación del regreso y segunda venida de nuestro Señor. Pedimos, pues, que el amor de Dios sea símbolo de su presencia en nuestras vidas. (Véase 2 Tesalonicenses 1.6-7)

Una vela más grande de color blanco, llamada “la vela de Cristo”, se coloca en el centro de las cuatro antes descritas. La encendemos el Día de Navidad, como recordatorio del cumplimiento de la promesa de Dios a nosotros a través de su único Hijo:

Isaías 9.6-7 (RVR 1995)

En resumen, la Corona de Adviento y la ceremonia del encendido de las velas sirven como un excelente recordatorio de la verdadera razón de ser de esta época: Jesús, el Hijo de Dios, ha venido a la tierra a darnos salvación y vida eterna. ¡Gracias sean dadas a Dios por su don inefable! (2 Corintios 9.15).

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Corona de Adviento
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Es posible perdonar? – Una meditación sobre el 11 de septiembre del 2001

Un sermon sobre el tema del perdon por el Rev. Dr. Pablo A. Jimenez, en ocasion del decimo aniversario del 11 de septiembre del 2001.