Cuando el vecino se convierte en enemigo es una prédica cristiana sobre la responsabilidad moral del creyente, con un bosquejo homilético libre de costo.
Idea central: Cada persona es moralmente responsable ante Dios por sus acciones; el pecado no elimina esa responsabilidad, pero el arrepentimiento sincero abre el camino al Reino de Dios.
Propósito: Invitar a la congregación a examinar su responsabilidad moral personal ante Dios en un contexto marcado por la violencia y la injusticia.
I. Introducción: La violencia como realidad humana cotidiana
El sermón comienza reconociendo una constante dolorosa de la experiencia humana: la violencia. Basta observar las noticias para constatar cómo personas comunes —vecinos, conocidos, ciudadanos “respetables”— participan en actos de crueldad e injusticia. Sin embargo, la mayoría de nosotros no nos consideramos personas violentas. Nos percibimos como “civilizados”, incapaces de cometer atrocidades semejantes. Esta autoimagen crea una peligrosa distancia moral entre “ellos” y “nosotros”, que impide la autocrítica responsable.
II. Ilustración: La “excusa nazi”
Para confrontar esa falsa inocencia, se presenta el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial. Personas que antes convivían pacíficamente terminaron participando en crímenes contra la humanidad. Factores como una ideología de superioridad racial, la obediencia ciega al Estado y el miedo fueron determinantes. Surge entonces la llamada “excusa nazi”: “solo cumplía órdenes”. Esta excusa pretendía absolver psicológica y moralmente a los perpetradores, desplazando la culpa hacia líderes y sistemas. La pregunta teológica es inevitable: ¿es válida esa excusa delante de Dios?
III. El testimonio bíblico: El pecado no elimina la responsabilidad
La Escritura responde con claridad: el pecado no anula la responsabilidad moral. Desde Génesis 3, el ser humano intenta evadir su culpa culpando a otros —a la mujer, a la serpiente, incluso a Dios—, pero ninguna excusa lo libra de rendir cuentas. La Biblia insiste en que cada persona debe responder por sus propios actos. Textos del Antiguo Testamento (Salmos, Eclesiastés, Ezequiel) y del Nuevo Testamento (Romanos, 2 Corintios, Santiago) afirman que Dios juzga a cada cual según sus obras, aun las realizadas en secreto.
IV. Declaración central: Cada persona dará cuentas a Dios
Romanos 14.12 articula el núcleo del mensaje: “cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios”. Ni la ideología, ni el miedo, ni la obediencia a autoridades humanas justifican la violencia. La raíz verdadera es el pecado, que engendra superioridad, desprecio, humillación y agresión contra el “otro”, así como excusas para evadir la culpa.
V. Llamado profético y pastoral al arrepentimiento
Ante el resurgimiento de ideologías violentas y excluyentes, el sermón afirma que Dios no tendrá por inocente al culpable. Pero también proclama la buena noticia: el pecado tiene remedio. Jesús llama al arrepentimiento y a la conversión al Reino de Dios. La invitación final es a rechazar los patrones del mundo y permitir que Dios transforme nuestra mente, ofreciendo nuestra vida como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12.1-2).
El Rey desconocido es una prédica sobre Mateo 2.1-12, apropiada para las temporadas de Navidad y Epifanía, diseñada especialmente para predicar el Día de la Epifanía, es decir, el Día de Reyes. Incluye un bosquejo listo para predicar.
Idea central: Los magos buscan al niño-Dios sin saber quién era; conocían que era el Mesías, pero no conocían aún a Jesús.
Área: Evangelización
Propósito: Exhortar a la audiencia a buscar a Jesús, el Mesías.
Lógica: Inductiva
Diseño: Sermón narrativo
Marco escénico
Comience el sermón presentando el contexto inicial del relato. Destaque a los magos como sabios del Oriente, buscadores sinceros de la verdad que, guiados por las profecías y una señal celestial, llegan a Jerusalén en tiempos del rey Herodes. Aunque conocen que ha nacido el Mesías, aún no conocen a Jesús. El escenario se completa con la figura de Herodes, un gobernante violento y temeroso de perder el poder, lo que crea desde el inicio una tensión entre la búsqueda genuina de Dios y las estructuras políticas y religiosas amenazadas por la novedad del evangelio.
Trama
La narración avanza cuando los magos llegan al palacio y preguntan por el “rey de los judíos”, provocando el temor de Herodes y de toda Jerusalén. Herodes recurre a los líderes religiosos, quienes, con pleno conocimiento de las Escrituras, identifican a Belén como el lugar del nacimiento del Mesías, pero sin comprometerse a buscarlo. En una alianza inquietante entre poder político y saber religioso, Herodes engaña a los magos con falsas palabras de adoración, revelando cómo la verdad puede ser manipulada cuando se separa de la fidelidad a Dios.
Punto culminante
El punto alto llega cuando los magos, guiados nuevamente por la estrella, llegan al lugar donde está Jesús y experimentan una profunda alegría al encontrar al niño con María. Allí se postran y lo adoran, ofreciendo oro, incienso y mirra, regalos que simbolizan la realeza, la divinidad y el sufrimiento futuro de Jesús. En este encuentro, el Mesías deja de ser una idea profética para convertirse en una persona concreta, revelando su verdadera identidad como rey, Dios y siervo sufriente.
Desenlace
El relato concluye cuando Dios advierte a los magos en sueños que no regresen a Herodes, llevándolos a volver a su tierra por otro camino. Este gesto simboliza la transformación que produce el encuentro con Cristo: quien busca y encuentra a Jesús no puede continuar igual ni transitar las mismas rutas. El desenlace afirma que el evangelio introduce una novedad que cambia la dirección de la vida y llama a discernir la verdad divina en medio de un mundo lleno de voces contradictorias.
Introducción: La búsqueda de lo real en un mundo falso
Vivimos en un mundo de performance. Desde la perfección cuidada de un feed de Instagram hasta el drama artificial de los reality shows, estamos constantemente rodeados de un “espectáculo”, de un “show”. Es una cultura del espectáculo, donde el entretenimiento es el valor más alto y escapar del aburrimiento se ha convertido en una pasión universal. En esta búsqueda incesante de la siguiente distracción, surge una pregunta persistente: ¿Cómo encontramos algo auténtico? ¿Cómo construimos conexiones reales en una cultura que valora la apariencia de las cosas por encima de las cosas en sí mismas?
El Dr. Pablo Jiménez, pastor y teólogo, aborda esta cuestión de frente. Inspirado en el libro de Mario Vargas Llosa titulado La civilización del espectáculo, el Dr. Jiménez ofrece una crítica contundente de cómo esta cultura del “espectáculo” está transformando silenciosamente nuestra fe, nuestras iglesias y nuestra relación con Dios. Aquí presentamos cinco de sus verdades más sorprendentes e impactantes para navegar la fe en la era del espectáculo.
1. La idea de que vivimos en “los peores tiempos” es un mito.
Es un cliché común en los círculos cristianos decir: “Estamos viviendo el peor momento de la historia”. Jiménez argumenta que esta idea no solo es falsa, sino también una forma ineficaz de conectar con la gente. Es una frase desgastada que hace que el público se desconecte incluso antes de que comience el mensaje.
La realidad, señala, es que el mundo siempre ha estado en crisis. Consideremos la constante amenaza nuclear de la Guerra Fría, la devastación global de las Guerras Mundiales, o las brutales realidades de la época romana. En la Roma del primer siglo, la esperanza de vida era de tan solo 40 años, y la mortalidad infantil era tan desenfrenada que los padres a menudo se negaban a ponerle nombre a su bebé hasta que cumpliera un año, “para no encariñarse con él”. En lugar de comparar épocas inútilmente, hoy el verdadero reto para las personas de fe es comprender los desafíos únicos de nuestro momento actual.
“Esta idea de que vivimos el peor momento de la historia es, ante todo, falsa… el mundo siempre ha estado en crisis… lo que debemos hacer es tratar de comprender los desafíos que tenemos hoy.”
2. Un ministerio eficaz requiere diálogo, no una declaración de guerra a la cultura.
Para que la fe tenga algún impacto, no puede aislarse dentro de una subcultura protegida. El Dr. Jiménez presenta argumentos convincentes para encontrar puntos en común con la cultura circundante, argumentando que la iglesia debe dialogar con la sociedad, no declararle la guerra.
Utiliza el Evangelio de Juan como una lección magistral sobre este enfoque. A los griegos y a los romanos, Juan les presenta a Jesús como el Logos (“la Palabra”, Jn 1.1), adentrándose en sus conceptos filosóficos más profundos. Pero el genio de Juan se manifiesta plenamente en la historia de Jesús y la samaritana junto al pozo (Jn 4.1-41). En la Biblia hebrea, el encuentro donde un hombre conoce a una mujer junto a un pozo casi siempre conduce a una escena de compromiso (como el caso de Jacob). Al enmarcar este encuentro de la misma manera, Juan presenta a Jesús como el “Novio” divino que viene a buscar a su “novia”, la comunidad de fe entre la cual se encuentran los samaritanos y, por extensión, todo el mundo no judío. Juan no desestimó su mundo, sino que se adentró en su historia para revelar una verdad más profunda.
“No se puede ir a la cultura y decir: ‘No quiero saber lo que crees, no me importa lo que pienses’… Hay que saber dónde está la gente para luego entablar un diálogo y explicar cómo el evangelio de Jesucristo responde a sus necesidades”.
Esto plantea un desafío difícil para las iglesias modernas que, en sus palabras, han “abandonado el mundo”. Cuando se niegan a entrar en contacto con la sociedad, pierden la cultura evangelística que fueron llamados a cultivar.
3. Nuestras iglesias corren el peligro de convertirse en “no lugares” no auténticos.
Cuando una iglesia declara la guerra a la cultura y “abandona el mundo”, no se convierte en una fortaleza sagrada. ¡Todo lo contrario! Corre el riesgo de convertirse en algo mucho peor: una comunidad falsa. Para comprender este peligro, el Dr. Jiménez recurre a dos pensadores franceses que lo previeron hace décadas. Primero, Jean Baudrillard advirtió sobre un mundo de simulacros —cosas que parecen reales pero son completamente artificiales— prediciendo que un día crearíamos mentiras más convincentes que la verdad misma.
Esto nos lleva directamente a la obra de Marc Augé y su concepto de “no lugares”. Un “no lugar” es un espacio donde las interacciones humanas son fundamentalmente falsas y transaccionales, aunque parezcan amistosas. Piense en la amabilidad ensayada de su conductor de Uber o en un camarero de restaurante que lo trata como a un amigo hasta que llega la hora de pagar. La relación es simulada, alimentada por una transacción comercial. El Dr. Jiménez plantea una pregunta crucial: “¿En cuántas iglesias se tiene una comunidad falsa en lugar de una real?”. El peligro es que las iglesias se conviertan en meros “auditorios evangélicos”, donde la gente disfrute de un espectáculo religioso refinado, pero se marche sin experimentar una auténtica comunidad, comunión o atención pastoral.
4. La cultura de la celebridad convierte al pastor en el objetivo, no a Jesús.
La transformación de la iglesia en un “auditorio evangélico” conduce lógicamente al desarrollo de su “artista” estrella: el pastor “celebridad” o “influencer” religioso. En la economía del espectáculo, la indignación es moneda de cambio. El Dr. Jiménez critica esta cultura que prospera sobre la base del escándalo y la controversia —lo que en el mundo del reggaetón se llama “tiraera”— porque, “el escándalo te pauta” y las mentiras monetizadas mantienen la relevancia de la marca.
El principal peligro espiritual aquí es profundo. Cuando el ministro se convierte en una celebridad, sin darse cuenta se convierte en el centro de atención. El objetivo cambia de guiar a la gente a Jesús a atraer el público por la personalidad del pastor. El Dr. Jiménez ofrece un ejemplo del verdadero rol del predicador para contrarrestar esta distorsión.
“Como predicador, no soy más que una señal de tráfico que dice: ‘Por aquí se llega a Jesús’. Yo no soy la meta; la meta es Jesús.”
En una época donde el auge de la marca personal (o “branding”) a menudo se confunde con un ministerio fructífero, esta distinción es más crucial que nunca. La señal nunca es más importante que el destino; la persona que predica nunca será más importante que Jesús.
5. El antídoto contra el espectáculo se encuentra en la conexión humana real.
Si el problema es una fe construida sobre la apariencia, la solución no es un espectáculo mejor. El antídoto, insiste el Dr. Jiménez, es volver a las transacciones auténticas y reales.
Comparte una conmovedora historia sobre su encuentro con un padre cuya hija acababa de ser brutalmente asesinada. Mientras el padre lloraba frente a la funeraria, Jiménez se acercó a él. No le ofreció un rito religioso prefabricado ni le pidió que relatara su trauma. En cambio, le dijo al padre afligido: “Ya conozco la historia. Usted hizo todo lo que pudo para salvarla”. El acto pastoral consistió en liberar al padre del dolor de tener que volver a contar la historia del asesinato de su hija. Luego, Jiménez simplemente prometió acompañarle al día siguiente en el funeral, gesto que el padre agradeció. Fue una interacción real, basada en la humanidad compartida.
Es un privilegio que alguien te diga: ‘Por favor, acompáñame en el momento más difícil de mi vida’. Esas son transacciones reales. Necesitamos transacciones reales.
En última instancia, la verdadera fe no se confirma con argumentos intelectuales ni producciones deslumbrantes. Se confirma mediante un encuentro personal con el Cristo vivo, un encuentro matizado por estos pequeños momentos reales y humanos.
Conclusión: Elegir la autenticidad en un mundo que espera un espectáculo
Las reflexiones del Dr. Jiménez revelan el conflicto central que enfrentan las personas de fe hoy: ceder ante el atractivo seductor de la Civilización del Espectáculo o afirmar el llamado silencioso, a menudo difícil, a la verdad, la autenticidad y la verdadera comunidad. En una era de falsificaciones profundas (“deep fakes”), relaciones artificiales y presentaciones refinadas, quizás el testimonio cristiano más radical sea establecer una conexión humana genuina basada en la realidad de un Cristo vivo.
En un mundo que recompensa el performance y el show, ¿qué paso puedes dar hoy para cultivar una fe más auténtica?
El secreto de la Predicación Bíblica en un vídeo educativo sobre Homilética y Predicación, enfocado en enseñar cómo predicar.
¿Te has preguntado qué hace que un sermón sea verdaderamente bíblico? Hoy vamos a explorar la predicación bíblica, esa que refleja fielmente el contenido, la función y la forma del texto bíblico. ¡Acompáñame para descubrir cómo la Palabra de Dios cobra vida en el sermón!
La predicación bíblica comienza con un pasaje de las Sagradas Escrituras y busca interpretar su mensaje para nuestro tiempo. Un sermón es bíblico cuando:
El contenido del sermón corresponde al contenido del texto bíblico.
La función del sermón se alinea con el propósito del texto.
La forma del sermón respeta la estructura literaria del pasaje bíblico.
En pocas palabras, el texto bíblico moldea el sermón, permitiendo que Dios hable a través de su Palabra.
Tres claves para interpretar un texto bíblico
Para exponer un texto bíblico con fidelidad, debemos considerar tres elementos fundamentales:
El contexto social e histórico: ¿Quién escribió el texto? ¿Cuál era la situación social y espiritual de los destinatarios?
El mensaje del texto: ¿Qué dice el texto? ¿Qué conceptos teológicos y verdades presenta? ¿Cómo aplica este mensaje a nuestra vida hoy?
El estilo literario: ¿Es narrativo, poético o discursivo? ¿Qué imágenes y figuras literarias utiliza el autor?
Cada uno de estos aspectos nos ayuda a entender y comunicar fielmente el mensaje bíblico.
Un ejemplo: Cómo predicar Apocalipsis
Tomemos el libro de Apocalipsis como ejemplo. Este texto fue escrito para consolar a los cristianos que sufrían bajo la opresión del Imperio Romano por negarse a adorar al Emperador. El propósito de Apocalipsis es alentar a la comunidad hostigada a confiar en el Dios que salva y libera.
Si predicas un sermón basado en Apocalipsis, tu mensaje debe reflejar ese propósito: consolar y alentar. Un sermón que infunda miedo traiciona la intención del texto.
Esto nos enseña que la predicación bíblica debe tratar de transmitir el mismo efecto que el pasaje bíblico buscaba crear en su audiencia original.
La forma también importa
La estructura de un texto bíblico es clave para entender su mensaje. Por ejemplo, las parábolas suelen tener un final sorpresivo:
El esposo llega cuando menos lo esperan (Mateo 25.10).
El samaritano ayuda al judío herido (Lucas 10.33-35).
El publicano es justificado (Lucas 18.14).
Estos finales inesperados subrayan la novedad del Reino de Dios. Un sermón basado en una parábola debe capturar esta sorpresa para ser impactante y fiel al texto.
Conclusión
En resumen, la predicación cristiana es verdaderamente bíblica cuando el sermón refleja fielmente el contenido, la función y la forma del texto bíblico. Como personas llamadas a predicar, nuestra tarea es procurar que Dios hable a través de su Palabra.
“La predicación cristiana es verdaderamente bíblica cuando el sermón refleja fielmente el contenido, la función y la forma del texto bíblico”
El amor es una de las palabras más poderosas y profundas en la Biblia. Pero, ¿qué significa realmente? ¿Cómo lo describe Dios en su Palabra? Hoy exploraremos el concepto bíblico del amor y su impacto en nuestra vida.
En el Antiguo Testamento, la palabra “amor” se traduce principalmente del hebreo āhēḇ, un término que abarca un amplio rango de significados. Describe el amor entre personas, el amor por la sabiduría y, lo más importante, el amor de Dios por su pueblo.
Dios no solo ama a Israel de manera formal como nación, sino que su amor implica un compromiso inquebrantable, basado en una relación personal. Como dice Jeremías 31.3: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”.
El amor de Dios es más profundo que el de una madre por sus críos (Isaías 49:15). El profeta Oseas nos da una imagen poderosa de este amor a través de su relación con Gomer: un amor que perdona, que restaura y que permanece fiel, incluso cuando es rechazado.
El amor en la Biblia: Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento, el amor toma una nueva dimensión con la palabra griega agapē, que expresa un amor incondicional y sacrificial. Este es el amor que Dios mostró al mundo al enviar a su Hijo Jesucristo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3.16).
El amor de Dios es acción. No es solo un sentimiento, sino que es una entrega total. La muerte de Jesús en la cruz es la máxima expresión de este amor. Como dice Romanos 5.8; “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.
Este amor de Dios no solo nos alcanza, sino que nos transforma. Jesús nos llama a amar a Dios con todo nuestro ser y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22.37-39). Aún más: Jesús nos desafía a amar a nuestros enemigos y orar por quienes nos persiguen (Mateo 5.44).
El amor cristiano no es solo un mandato, sino la esencia de nuestra fe. ¿Por qué? Porque 1 Juan 4.8: “Dios es amor”. Por eso, cuando vivimos en amor reflejamos la gloria divina y le mostramos al mundo que somos discípulos de Jesucristo.
Cómo lidiar con las divisiones es una prédica cristiana sobre 1 Corintios 3.4-15, proclamada en la “bema” del Foro de Corinto.
¿Cómo podemos lidiar con los problemas que surgen dentro de la Iglesia? En este poderoso mensaje, el Dr. Pablo A. Jiménez nos lleva al corazón del conflicto en la iglesia de Corinto, explicando el significado de 1 Corintios 3.4-15 desde el mismo lugar donde Pablo predicó: el parque arqueológico del Foro de Corinto.
En la enseñanza titulada Cómo lidiar con las divisiones, exploramos cómo la iglesia primitiva enfrentó problemas de división, favoritismo y orgullo espiritual, y descubrimos principios bíblicos fundamentales para edificar nuestra fe sobre el único fundamento verdadero: Jesucristo.
1 Corintios 3.10-11 – Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
Acompáñanos en este recorrido por la historia y la Palabra, y aprende cómo lidiar con las divisiones y cómo superar las diferencias dentro del cuerpo de Cristo, construyendo una comunidad basada en el amor, la unidad y la verdad del Evangelio.
📌 Fecha de grabación: 22 de febrero 2025
📍 Ubicación: Parque Arqueológico de Corinto, Grecia
🎤 Predicador: Dr. Pablo A. Jiménez
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El ensayo Si tan solo cierras los ojos de Pablo A. Jiménez presenta una crítica a la predicación tradicional en el Caribe y aboga por una homilética postcolonial que refleje la identidad y la realidad de los pueblos caribeños.
El autor, desde su experiencia personal, describe cómo la predicación en la región sigue reproduciendo estructuras coloniales que perpetúan la dependencia y la subordinación cultural.
Jiménez inicia su reflexión con una anécdota sobre una celebración de Pentecostés en St. Croix, donde la comunidad cristiana se unió en un culto vibrante y diverso. Sin embargo, la atmósfera transformadora se quebró cuando el sermón, de estilo tradicional, impuso una lógica colonial, individualista y privatizante. Esta experiencia ejemplifica el conflicto entre la homilética postcolonial que las iglesias caribeñas deben tratar de poner en práctica y las estructuras ideológicas heredadas del colonialismo.
El ensayo critica la predicación deductiva, una forma impuesta por la tradición homilética británica, que privilegia la autoridad del predicador, el enfoque racionalista del mensaje y el llamado a la conversión individual sin denunciar los pecados sociales ni buscar un compromiso con la transformación social. Jiménez argumenta que este estilo ha perpetuado sistemas de opresión, permitiendo que la fe conviva con realidades como la esclavitud y la desigualdad.
San Juan, PR
Para superar esta influencia colonial, el autor propone el desarrollo de una homilética postcolonial que parta de la historia, la realidad socioeconómica y la diversidad lingüística del Caribe. Propone una teología pastoral contextualizada, una hermenéutica bíblica comunitaria y un diálogo con nuevas corrientes homiléticas. La meta es desarrollar una predicación pertinente basda en una homilética postcolonial que fomente la autodeterminación, la unidad y la justicia social.
En conclusión, Jiménez invita a las iglesias caribeñas a repensar su predicación para que realmente refleje la identidad, el contexto y la lucha por la liberación de sus comunidades.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Idea central: El amor genuino, inspirado por Dios, no somete ni oprime, sino que libera y dignifica a quienes lo reciben y practican.
Área: Consejo pastoral
Propósito: Invitar a la audiencia a considerar las distintas dimensiones del amor.
Lógica: Deductiva
Diseño: Temático, apropiado para el Día de la amistad
Nuestra cultura privilegia el amor romántico sobre todas las otras expresiones del amor. En esta ocasión vamos a explorar, precisamente, algunas de esas expresiones que nuestra cultura menosprecia y hasta rechaza.
Declaración de la Idea central: El amor genuino, inspirado por Dios, no somete ni oprime, sino que libera y dignifica a quienes lo reciben y practican.
Transición: Veamos, pues, algunas de las varias expresiones del amor.
I. El amor nos libera de la esclavitud emocional
En muchas relaciones, el miedo define la dinámica de pareja: miedo al abandono, al rechazo o a la soledad.
La cultura muchas veces enseña un amor basado en posesión y control.
La Primera Epístola de Juan afirma que el amor maduro libera al ser humano del temor (1 Juan 4.18).
II. El amor nos libera de la dependencia tóxica
En la tradición colonial, el amor se ha enseñado como sacrificio unilateral, especialmente para mujeres, que han sido vistas como sometidas o subalternas.
El amor de Dios es recíproco y comunitario (1 Juan 4.19).
Las relaciones sanas requieren dignidad y equidad, no dominación.
III. El amor nos libera para servir a los demás
El amor—desde una perspectiva cristiana—es expansivo, no exclusivo.
El amor no se limita a la pareja, sino que se extiende a toda la comunidad.
Por ejemplo, en la Parábola del Buen Samaritano (Lucas 10.25-37) vemos un amor que supera todas las divisiones sociales.
Conclusión
¿Estamos practicando en nuestras relaciones un amor que libera o que encadena? Amemos como Dios ama, pues amar a la manera de Dios libera y dignifica a todas las personas que le buscan con fe.
Mi lugar seguro es una prédica cristiana que explora el oculto mensaje del Salmo 91.
Este sermón presenta un análisis expositivo del Salmo 91, que presenta a Dios como el protector de aquellos que le son fieles. Este salmo se desarrolla la idea central de que Dios bendice y protege a quienes buscan refugio en Él. El sermón destaca la relación entre el creyente y Dios, utilizando metáforas como un “castillo” o “fortaleza” para representar la seguridad y protección que Dios ofrece.
Mi lugar seguro explora varios temas, como la presencia de Dios en tiempos de peligro y cómo la presencia divina actúa como un refugio en momentos de angustia. El sermón sobre el Salmo 91 hace referencia a los peligros que enfrentaban los viajeros en la antigüedad, como cazadores, enfermedades, violencia y ataques de animales, y cómo Dios brinda un “camino seguro” para quienes confían en Él.
Esta prédica cristiana también resalta la importancia de la fidelidad, señalando que Dios protege especialmente a quienes le son leales. El Salmo 91 menciona a los ángeles como seres que acompañan y protegen a los creyentes en su travesía por la vida. En ciertos momentos, Dios habla directamente al creyente, reafirmando su amor y protección.
En su conclusión, el sermón sobre el Salmo 91 enfatiza que, aunque el mal existe, Dios está del lado de quienes sufren y los protege. La protección divina es una muestra de la bendición de Dios, y la invitación es entrar en una relación de pacto con Dios para experimentar su protección y bendiciones. El llamado final es vivir de acuerdo con los valores del reino de Dios y disfrutar de la seguridad que Él ofrece.
Acceda libre de costo a la conferencia – introductorio a “El ABC de la Predicación”, la presentación electrónica y las notas que resumen la conferencia sobre homilética y predicación. Puede ver y escuchar la conferencia, como también puede leer la presentación electrónica. Puede descargar las notas sobre la conferencia, en formato PDF, a su dispositivo.
Para recibir elCertificado de participación, debe ver todos los vídeos, leer todos los materiales y contestar la prueba de manera satisfactoria. Le rogamos que, después de ver la conferencia, deje un comentario indicando qué aprendió y qué preguntas o dudas, si algunas, quedan en su mente sobre el contenido de la conferencia.
¿Cómo predicar? Introducción a la predicación cristiana
En este curso aprenderá técnicas y principios para llevar a cabo una predicación efectiva y que tenga un impacto transformador en los oyentes. Algunos de los temas que se cubrirán en el curso incluyen:
La importancia de la predicación transformadora en el contexto de la iglesia y la sociedad.
El uso de sermones temáticos y expositivos.
Cómo estructurar y organizar un sermón de manera clara y coherente.
La importancia de la interpretación bíblica en la predicación.
Cómo conectar con el público y transmitir el mensaje de manera efectiva.
Al finalizar este curso, usted estará equipado o equipada con las herramientas necesarias para llevar a cabo una predicación transformadora y relevante en su ministerio. Para recibir elCertificado de participación, debe ver todos los vídeos, leer todos los materiales y contestar todas las pruebas de manera satisfactoria.
Este curso apenas introduce al o a la participante al campo de la predicación. Aquellas personas que deseen una introducción general pueden leer mi libro Principios de Predicación. Del mismo modo, para profundizar en el tema puede leer mi libro de homilética avanzada titulado Predicación en el Siglo XXI y adquirir La Biblia para la predicación, un volumen que edité para las Sociedades Bíblicas.